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Laso: "No he sabido sufrir"

El navarro se rinde ante la evidencia de una dolorosa derrota

Unai Laso, contrariado en el podio
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Unai Laso, contrariado en el podio
Unai Laso, contrariado en el podio

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Iñaki Urbina

Publicado el 02/06/2024 a las 22:48

No hubo manera. Unai Laso se mostró impotente en su segunda final manomanista y se rindió ante la evidencia, ante la dolorosa realidad de encajar un 22-5 ante Jokin Altuna. No pudo plantar cara. Atado de pies y manos durante 46 minutos. “Es como en un combate de boxeo, el rival te noquea y hay veces que te levantas y otras en las que es imposible”, describió Rubén Beloki con conocimiento de causa.

Las expectativas generadas entorno a la final disputada este domingo en el frontón Bizkaia cayeron con una fragilidad pasmosa al contemplar a un Unai Laso irreconocible después de la sobresaliente trayectoria que ha fraguado en este último campeonato. “Era el único día en el que tienes que salir a darlo todo y no he estado al cien por cien”, reconoció el delantero de Baiko, “He llegado hasta aquí, he entrenado todo lo que he podido para hacer un buen partido, he hecho un trabajo mental muy bueno y nada de eso ha salido bien. Estoy dolido, perder 22-5 no le gusta a nadie, pero lo que más me duele es que no he estado presente en la cancha. No he sabido sufrir, ni tampoco he podido disfrutar”.

Laso hizo intentos por revertir la situación. Pero le fue imposible. “No sabía cómo colocarme, no estaba con las piernas activas y veía que Jokin estaba jugando muy bien, eso también te incomoda”, aseguró, “No le quito ningún mérito a Jokin, ha acertado mucho con los saques, me ha incomodado mucho jugándome a los pies, no dejándome que atrasara la pelota y cuando yo he tenido momentos para atacar no estaba con esa chispa, con esa garra. Veía que todo el rato me venía la pelota encima y me hacía daño. Jokin ha jugado perfecto, ha sido mucho más que yo”.

Tampoco ayudó el golpe que sufrió en la muñeca izquierda, en un intento por restar uno de los primeros saques de Altuna III. “Los golpes son gajes del oficio, estamos preparados para ellos”, y se excuso, “en el momento tenía la mano dormida, mi intención no era parar el partido para inquietar a Jokin sino porque verdaderamente tenía la mano dormida”. Fueron dos “golpetazos”. En el primero notó que la mano se le quedaba “tonta” y más tarde se le durmió por un par de minutos, “luego ya ha espabilado”. Sin embargo, el pelotari apuntó que esa circunstancia no justificó una derrota de la que toca aprender y tirar para adelante.

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