Alpinismo

Mikel Zabalza, Juan Vallejo e Iker Madoz no tiran la toalla en el Phurbi Chhyachu nepalí

Tras descender al Base del intento frenado por el fuerte viento a 6.200m,  la cordada vasconavarra tratará de alcanzar  la cima de 6.637 metros en los próximos días

Iker Madoz y Mikel Zabalza, durante la expedición al Dorje Lakpa (6.966m) en octubre de 2021
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Iker Madoz y Mikel Zabalza, durante la expedición al Dorje Lakpa (6.966m) en octubre de 2021
Iker Madoz y Mikel Zabalza, durante la expedición al Dorje Lakpa (6.966m) en octubre de 2021

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J.J. Imbuluzqueta

Publicado el 17/10/2023 a las 18:27

No tienen muchos días. Y las previsiones de fuertes vientos no parecen demasiado halagüeñas, pero sí dan una pequeña esperanza para la próxima semana. Y a ella se agarran los navarros Iker Madoz y Mikel Zabalza, junto con el alavés Juan Vallejo, para no tirar la toalla y aspirar aún a poder alcanzar los 6.637 metros del Phurbi Chhyachu, una montaña en la frontera entre Nepal y Tíbet, en la zona del Jugal Himal

No obstante, con el billete de vuelta desde Katmandú para final de mes y una marcha de vuelta a la capital de al menos tres días, el tiempo para ese segundo intento es ajustado.

El grupo alcanzó la seguridad y tranquilidad del Campo Base este pasado lunes tras haber ascendido hasta los 6.200 metros el pasado sábado 14, donde el fuerte viento les hizo darse la vuelta en la estrecha, expuesta y técnicamente muy exigente arista que lleva a una cumbre que sólo ha sido ascendida por una expedición pesada japonesa en mayo de 1986.

Como es seña de identidad, Zabalza, Vallejo y Madoz -que previamente, durante la aclimatación, ya han firmado la primera ascensión a un pico inescalado de 6.140 metros y al que denominaron Phurbi Txiki- intentan la que puede ser primera ascensión en estilo ligero -portando ellos mismos todo el material necesario a la espalda y sin fijar campos de altura- y, según indicaban desde Etxauri su equipo de apoyo, la cordada acabó "muy contenta" con ese primer intento pese a las dificultades que encontraron, en forma de mucha nieve acumulada, el viento y la exigencia de la arista.  

Por ello, la idea es volver a afrontar esa ruta, ahora ya conocida, siempre que el tiempo les de una tregua y el viento amaine lo suficiente a 6.000 metros estos días -parece que hay previsiones de mejoría a ese respecto en la zona entre el 24 y el 26 de octubre- para que el riesgo no sea excesivo a la hora de superar el afilado obstáculo que les de acceso a la cumbre.  

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