Fútbol
Eneko Satrústegui: "El título ha sido la guinda a años de lucha"
El defensa navarro, héroe en la conquista de la Copa de Polonia, relata la “descarga de adrenalina” en la final y expresa su sentimiento osasunista


Publicado el 08/05/2024 a las 05:00
Eneko Satrústegui Plano ( Villava, 1990) vuelve a Cracovia tras el entrenamiento con el Wisla, flamante campeón de la Copa de Polonia gracias a un gol del navarro para forzar la prórroga in extremis. “Aquí ya hasta pronuncian bien Satrústegui. Por fin se han aprendido mi apellido”, bromea el exrojillo, curtido en mil batallas, a la sombra, picando piedra, con el traje de trotamundos e inmerso en su primera experiencia en el extranjero. Osasuna, Numancia, Murcia, Ebro, Lleida, Castellón, Racing de Santander y Wisla Cracovia.
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“Es difícil conseguir títulos y esto es una especie de guinda a toda una trayectoria. Mis amigos me dijeron que estuviese tranquilo, que ya había puesto el colofón. Ha sido la guinda a años de lucha, trabajo, pelea, años de idas y venidas...”, refleja Satrústegui, quien recorre 45 minutos en coche hasta su regreso a casa, en el corazón de la ciudad.
Pues bien, Satrústegui puede decir que tiene un título en circunstancias particulares y siendo protagonista. Juega en un histórico de Polonia, que milita en Segunda (aspira a la fase de ascenso) y ha logrado billete para la segunda ronda de la próxima Conference tras imponerse al Pogo Szczecin (4º en Primera). Se le resistía ese trofeo desde 2003. “Mi gol supuso una descarga de adrenalina, te apetece llorar y gritar. Es el gol más importante de mi carrera, sin duda”, confiesa.
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ABIERTO A SEGUIR FUERA
“Cuando llegué me di cuenta de la historia y masa social del Wisla. Pero ahora todavía más. Todo el mundo te dice algo. Te das cuenta de que has hecho historia y que te va a recordar mucha gente”, apunta. La gente cercana sabe lo que he tenido que pelear. Los mensajes que me han mandado te hacen llorar más que el propio gol casi”, añade. Desde enero está solo en esta aventura, pero hasta navidades le acompañaron su mujer Sara Encinas, su hija Luna (4 años) y su hijo Ciro (1 año). “Se hace un poco duro por la distancia”, reconoce.
La aclimatación ha sido más sencilla con la presencia de otros ocho futbolista españoles en la plantilla dirigida por Albert Rudé. “Otras temporadas había tenido la opción de lanzarme al extranjero. Ahora veía que era un tren que tenía que coger. En Navidad pude salir de Santander y fui a final de temporada al Wisla, era el sitio que más me llamaba. Hay muchos compañeros españoles, el director deportivo español, la afición, el estadio, la ciudad… Todo eso me hizo dar el paso”, argumenta. Y tras la ola de celebraciones centran el tiro en intentar el ascenso. Aspiran al playoff en las tres últimas jornadas. “Tengo contrato hasta junio y opción a otra temporada por minutos, a los que no creo que llegue. He dado el paso de abrir camino en el extranjero. Me está gustando. Estoy abierto a cualquier escenario”, relata.
CON SUS HIJOS A EL SADAR
Lo que resulta innegociable es su vuelta a Pamplona una vez llegue la retirada para disfrutar de cerca de su familia y su equipo del alma. “Me alegro de que Osasuna esté asentado, pero como aficionado me da pena que una vez conseguidas esas bases no se pelee por algo más bonito. No me gusta ser conformista, se podría aspirar a cotas más altas. A veces nos hacemos de menos nosotros mismos”, opina. “El objetivo principal está claro que es la permanencia pero hay que exprimir esas opciones . Los mismos pasos que se han dado para reformar El Sadar o para Tajonar y su futura obra”.
“Cada vez que voy a Pamplona veo Tajonar, vivo en Mutilva. Me trae recuerdos preciosos, desde el Interescolar, mis inicios en infantiles y los siguientes pasos. En una carrera larga hay momentos duros, lesiones (tuvo dos lesiones de cruzado), competitividad. Fracasos. Es normal. Y eso me ha curtido. Desde pequeño iba a El Sadar con mi padre, luego fui recogepelotas de gente ante la que me enfrenté, incluso de gente que ha sido comentarista de un partido mío (Santi Cañizares)”, cuenta.
Tampoco se negocia el “momento sagrado del pintxo y el vermut con la cuadrilla en Villava”, punto de referencia, ni sus ganas de pisar El Sadar, ahora en el asiento. “Cuando vuelva solo pienso en volver a sentarme con vosotros en la grada, disfrutar y animar”, afirma. Y ser otro eslabón en la cadena interminable. “Desde que nacieron mis hijos tengo en mente ese momento de llevarles a a El Sadar. Yo lo he vivido así con mi padre”. Podrá contarles también que fue héroe en Cracovia.