El Protagonista
Areso corrió hasta Almería
La ovación al ribero rompió los silencios de un Sadar que presentó una gran entrada


Publicado el 05/01/2024 a las 05:00
La tablilla del cuarto árbitro se iluminaba con el número 12. El partido entraba en la recta final. Jesús Areso no podía más. Su cuentakilómetros había reventado. El joven lateral ribero enfilaba el camino hacia el banquillo para ser reemplazado por Nacho Vidal y El Sadar le dedicó una tremenda ovación. Entre aplausos, se dejaron notar los coros desde la grada: “Areso, Areso, Areso...”.
Fue uno de los momentos más especiales de la tarde. El reconocimiento a un futbolista que se ha hecho acreedor de un puesto en el once rojillo y que ayer demostró su ambición y condición física para atacar por la banda derecha.
Sus incorporaciones fueron constantes para dar ser uno más en ataque y poner centros. Que se proyectara no fue impedimento para que en defensa hiciera los deberes, pues ganó la batalla a un siempre peligroso Embarba.
Areso había hecho alardes de anticipación y de precisión en el pase. Alcanzó el 91% de acierto, el que más del equipo. Seguía haciendo kilómetros en alta intensidad. Quiso llegar a balones que parecían imposibles, como aquel que trató de alcanzar en la segunda parte para meter en el área. La inercia de la carrera le llevó a saltar la valla publicitaria con una voltereta acrobática. Aplausos merecidos. Enseguida volvía a su posición y vuelta a empezar. A los 82 minutos dejaba su plaza en el campo. Miró al banquillo para hacer la seña de que no podía más.
Esa ovación, sumada a la de Rubén Peña, pura dinamita también, rompía la monotonía ambiental de una segunda parte en la que Osasuna no enganchó con su juego. El Sadar tenía ganas de fiesta. Celebró el triunfo, el segundo en casa consecutivo, aunque hubo quien esperaba más. Faltaron dosis de agitación cuando estaba todo encarrilado.
La respuesta fue excelente para ser un día entre semana a las cinco de la tarde. Se franqueó con holgura el listón de los 20.000 espectadores (20.321) en una tarde navideña con presencia de numerosas familias con niños. La iniciativa del club en llenar la grada visitante con precios especiales fue un éxito. Las 600 entradas se habían agotado en pocas horas. Era la ocasión para que rojillos que no son socios pudieran estar en El Sadar.
LOS ABANDERADOS, EN EL CÉSPED
Que se trataba de una jornada especial lo dictaban además los prolegómenos. Sobre el césped, estuvieron los abanderados italianos de la Cabalgata de los Reyes Magos de Pamplona. Tambores, trompetas y banderas dieron color a un encuentro que acabó con triunfo, aunque no fue del todo redondo por las sensaciones.