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Osasuna

Braulio Vázquez: “Soy muy impulsivo, considero a Osasuna como mi familia y mi casa”

Su vida gira en torno a Osasuna y al fútbol. Disfruta y sufre entre tantas emociones. Noches sin dormir tras una derrota y mañanas de felicidad leyendo el periódico de papel tras una victoria. Jagoba y Alkiza son amigos suyos

Ampliar Braulio Vázquez, sentado en el palco en El Sadar, donde suele ver los partidos
Braulio Vázquez, sentado en el palco en El Sadar, donde suele ver los partidosJ. A. Goñi
Publicado el 26/11/2022 a las 06:00
El silencio de El Sadar impone cuando uno mira a las gradas vacías y recuerda las grandes tardes. Desde el palco presidencial, la visión es privilegiada. Mientras los jardineros están abajo afeitando el impecable césped, a Braulio Vázquez se le pide hacer la foto en la butaca donde ve los partidos. Cada quince días, esa calma se convierte en tempestad. De ella nunca puede aislarse el director deportivo de Osasuna, un apasionado incapaz de parar quieto que, sin embargo, ha aprendido con el paso de los años a disfrutar de los momentos. “Jagoba me comenta que me ve muy relajado en las ruedas de prensa”.
Antes salía más de uñas.
Igual más a la defensiva. No estoy zen tampoco. Estoy en el sitio donde quiero estar. Lo he demostrado con hechos. Mi familia está muy a gusto. Me traigo a la mujer y al hijo pequeño. Al mayor no puedo. Les veo disfrutar con que forme parte del club. Me ven súper identificado y eso me sabe un poco mal, porque algún día me tendré que ir o me echarán. A Osasuna lo siento muy mío y mi familia también. Estoy orgulloso de eso y eso me da tranquilidad. Cuando se habla de una posible salida, mi familia no quiere saber ni escuchar nada.
¿Cuál ha sido el momento más cerca de irse en estos seis años?
No quiero pecar de narcisista ni nada, pero es cierto que alguna cosilla he tenido. Todas se las he comentado al presi y ninguna he utilizado para sacar un mejor contrato o renovar. Alguna vez se ha emocionado y me ha abrazado al decirle que he rechazo otra oferta.
¿Tiene cláusula de rescisión?
Sí. Es muy pequeña ¿eh? El problema no es la cláusula. Siempre he sido claro con el presi para que no hubiera malos entendidos. Lo que he conseguido del presi después de las posibilidades que he tenido ha sido un abrazo. Y a seguir.
¿Esa cantidad ha ido subiendo?
Sigue siendo la misma. Pero, repito, aquí cuenta la voluntad.
El director deportivo rojillo, en el interior de El Sadar
El director deportivo rojillo, en el interior de El SadarJ. A. Goñi
Reconoce que es más tranquilo. ¿Ya no le veremos a pie de campo protestando al árbitro?
Es que cuando ves tantas injusticias… Además, no soy el único director deportivo que veo yo. Hay algunos más impulsivos. Vivo los partidos muchísimo. Si me veis en el palco o me coge una cámara de El Día Después… Siempre le digo a Ainhoa (Janín, de protocolo) que me ponga lejos del informador arbitral. Es complicado. Trato de mantenerme al margen y me cuesta. Pero es mi cargo. ¿Os acordáis el día del Granada cuando nos anularon un gol por una falta previa de Calleri que no era? Si ese partido no lo ganamos, igual bajamos a Segunda. El equipo estaba muy necesitado. Ese día fue tremendo. Si llego a bajar al vestuario, no sé qué hubiera pasado.
¿Qué puede captar la cámara si le enfocan en el palco?
Me muevo muchísimo. No me puedo estar quiero si tenemos una ocasión de gol. Me voy al baño tres veces. Me levanto, me vuelvo a sentar. En el descanso, puede haber alguna situación de tarjetas o algo para decirle a Berrogui (analista) o a Bittor para que se lo transmitan a Jagoba. Estamos pendientes de eso o del equipo contrario. No entramos en el vestuario, salvo algo puntual de algún jugador al que, por ejemplo, le veamos cojear. El partido hay que vivirlo. De verdad que no sé no vivirlo.
¿Mira mucho el móvil?
Nada. Lo apago. Lo tiene encendido Cata por si hay que mirar algo.
¿Le incomoda que alguien se acerque y le diga algo?
Cuando veo que el ambiente se caldea, me salgo porque no quiero enfrentarme con nadie en el palco. Ten en cuenta que también está el director deportivo del equipo rival. He vivido situaciones muy tensas. Prefiero evitarlas.
¿Luego se reconoce?
Es que soy impulsivo. Considero que Osasuna es mi familia, es mi equipo, es mi casa. Si siento que están siendo injustos con mi gente, con mis jugadores y con mis amigos. Me duele. Yo lo siento, pero salto. Trato de evadirme. El día del Athletic al Chimy le expulsaron. Menos mal que estaba abajo porque en el túnel evité que le cayeran más partidos. Los jugadores también se calientan muchísimo. Prefiero que la sanción me caiga a mí.
¿Es supersticioso?
Cata iba de blanco siempre y hacía -5 grados en Madrid porque le daba suerte el pantalón. Echaba de menos una camiseta que llevaba Jagoba o el plumas que tenía. Le dije: “Recupéralo otra vez por si acaso”. ¿Y yo? Mi rutina es ir a correr. Voy a trote cochinero (ríe) Me levanto bastante temprano y necesito quemar energía. Como con el equipo en el Tres Reyes, me vengo para casa y voy al estadio.
¿Cambia tanto ganar o perder?
Cuando ganamos, me despierto muy pronto y disfruto leyendo la prensa. Soy de leer prensa deportiva. Compro todos los días diarios deportivos. Me gusta y además necesito ver la información. Pero más que verlo en Internet, soy de comprar papel. Se ve mejor todo.
¿Cuántas veces le pasa que lee una noticia que sabe de primera mano que no es cierta?
Me hace gracia porque mi madre me llama y me dice: “¿Vas a vender al Chimy?”. “No, mamá, es mentira”. Y me dice otra vez: “¡Pero que pone en el periódico que vas a vender al Chimy!”. Esto suele pasar. Aunque se diga la mentira muchas veces, parece una verdad.
¿Hay noches en vela?
Sí. Cuando ganamos veo el partido, lo disfruto esa noche. Cuando jugamos de noche, es imposible que duerma antes de las cuatro de la mañana. Me cuesta muchísimo dormir. Es la adrenalina. Jagoba, el día del Barça, no durmió nada. Llegamos al día siguiente a Tajonar con unas ojeras tremendas.
¿Qué le viene a la mente?
Imágenes de jugadas. Cuando ganamos, las veo enseguida. Cuando no, prefiero dejarlo, pero le das vueltas. Mira, cuando la cosa ha ido mal, le das un abrazo a Jagoba y a Bittor y te vas. No hablas nada. Ni con los jugadores. Hay demasiadas emociones a flor de piel al acabar, muchísimas. Y al que no juega tienes que saber dejarle a un lado, su espacio. Los análisis son mejores al día siguiente. Yo respeto ese momento con Jagoba y los jugadores, aunque ya hay otros que ya te vienen y no los paras. Depende del carácter de cada uno.
En casa recupera la calma.
Cuando llego a casa, me relajo. Me traigo el picnic que nos dan después del partido y me tomo una cerveza tranquilamente. Echo la siesta al día siguiente. Es reparadora, a pulsaciones más bajas.
¿Piensa muchas veces: por qué Jagoba ha sacado esta alineación o ha hecho estos cambios?
Sí, (ríe). Y entre semana le digo que juegue de una forma y me dice que “sí” como a los locos, pero luego no. Él está muy centrado. Cata y yo estamos cerca de los jugadores y les podemos dar algunos datos. Si jugamos contra el Valencia, por ejemplo, les decimos las características de cada uno para ayudarnos a un conocimiento mayor.
¿Su día a día es de rutinas?
Tomo café y voy a Tajonar. Hablo con el cuerpo técnico de cualquier situación, después con el médico. A continuación me subo al despacho y veo el entrenamiento muchas veces, por el frío que hace, desde la cristalera como Ferguson. Más tarde, hacemos el cronograma de los partidos para ver el fin de semana. De los destacados que ha visto la secretaría técnica. También temas de mercado, necesitamos saber la información. A veces llamamos por futbolistas que en realidad no queremos.
¿Para encarecer?
Para encarecer o para saber que esa situación libera a otro jugador que nos pueda interesar. Tenemos que jugar con eso. Podemos transmitir: “Osasuna quiere a estar jugador”. Pues yo quiero que eso le llegue al jugador que queremos para que piense que puede venir otro. Esto es estrategia.
¿Les ocupa mucho tiempo hacer el filtrado de jugadores?
Tienes que hacer los filtros muy rápido. Lo más importante no es describir los jugadores, es tomar la decisión de ficharlos o no. ¿Qué te cambia la visión del Chimy verlo ocho o diez veces? Lo importante es ir allí, convencerlo y que te firme. O Kike García. Todo el mundo le conocía. ¿Qué hicimos nosotros? Llegar antes que nadie. Esto es así. A por él y ya está. Luego, puede romperse el cruzado y te lo comes. Todo el mundo sabe decir si este me vale o no en el contexto Osasuna. La clave es decidirte.
¿Emplea el tiempo en algo que no sea fútbol?
Cuando es tu pasión, las horas no te cuestan. Ahora veo el Mundial o Primera RFEF. O a los filiales. Pero lo haces desde un punto de vista de pasión. Acumulas muchas horas, pero no lo interpretas como una profesión.
El cuentakilómetros de un director deportivo no para.
Pero lo tienes que hacer, ver a los jugadores en directo. También haces muchos kilómetros a Madrid. Allí se mueve mucho mercado.
¿Sabe cuántos contactos puede tener en su agenda del móvil?
No sé. Lo que sí digo es que mucha gente se enfada cuando no le contesto un whatsapp. Es surrealista. Es imposible. Im-po-si-ble. No puedo contestar a todos. Además, entran llamadas dentro de las llamadas. Luego, cuando tratas de delegar también les parece mal que les mandes a Cata, que es mi segundo y es como hablar conmigo. Mis prioridades no pueden ser contestar todos los whatsapps.
Le llegará de todo.
Tengo whatsapp del tipo: “Yo soy tu hombre, es lo que necesita Osasuna”. O te llegan vídeos o e-mails. Algunos jugadores desconocidos. O alguno que se ofrece a trabajar conmigo de becario. Pero yo no puedo formar a nadie.
¿Desconecta con algo?
Ahí está mi familia. Con mi hijo pequeño sobre todo, porque con el mayor es difícil. Le gusta también mucho el fútbol. Muchas veces vienen aquí y pasamos el fin de semana en Pamplona. Soy demasiado enfermo del fútbol.
¿A su mujer le gusta?
Sí, pero cuando perdemos ya sabe qué pasa. Ella y mi madre no me llaman cuando perdemos. Saben que necesito tiempo. Les puedo contestar no muy bien y lo pagan sin tener la culpa. Están esperando a que llame al día siguiente y recupere un poco el humor.
¿Cómo está el padre de Jesús Vázquez? (Su hijo es futbolista profesional del Valencia)
Pensando en Osasuna. Me siento mucho más cómodo ahora. Antes me llamaban los clubes. Tiene un agente y no quiero saber nada. No eres objetivo. Cuando llegué la última toma de decisión, opinaré a nivel deportivo, pero ahora nada.
¿Cuántas veces ha pensado que le gustaría ficharle?
Me gustaría que Jesús fuera a un club como Osasuna, pero por los valores que transmite el club, la gente de aquí y los canteranos, a nivel de esfuerzo y sacrificio. Estando yo es una situación difícil. Son jugadores que vienen de unas canteras y van con la selección. Me gustaría que estuviera un club con esos valores de mentalidad y trabajo. Muchos jugadores jóvenes quieren venir a Osasuna por el desarrollo personal que puedes adquirir, más allá del deportivo.
¿Cuál sería la prolongación de Braulio en el campo en Osasuna?
No sé si decir alguno. A veces hablas con uno y el que juega en su puesto se cree no sé qué. Y quizá estoy hablando con Moncayola, que es mi vecino. Tienes que estar pendiente porque los jugadores son muy celosos.
¿Pero en el campo, quién sería?
Diré Moncayola. Siempre nos vacilamos con el tema de las clasificaciones de los equipos. Me siento bastante identificado, sí.
¿Qué responde cuando le dicen de fuera cuál es la clave de éxito?
Primero, el proyecto lleva mucho tiempo. Somos autocríticos. Es difícil equivocarte con las bajas porque tienes un conocimiento muy amplio de un jugador. Lo que traes de fuera es más complicado. Aunque lo hayas visto en otros partidos, no sabes cómo estaría en este contexto. Traes a Moi, pero tienes que interpretar que hace 12 kilómetros y juega muy bien al fútbol, que es un chico muy tímido... ¿Cómo caería aquí? Puede pasar que no esté bien el primer año y lo da el segundo, como Juan Cruz. Hemos querido mejorar cada año, pero estamos en unos límites. Ya no sé cómo mejorar sinceramente. Creo que solo podemos empeorar.
¿Sigue la cerveza con Jagoba Arrasate de los viernes?
Ahora menos con el frío, pero sí. Solemos vernos en Tajonar y, cuando no hay nadie, empieza a abrir patatas fritas de lo que sobra de los cumpleaños. Jagoba va muchas veces al gimnasio y luego nos vemos. Jagoba, Bittor, Cata y yo nos relajamos por las tardes, cuando no están los jugadores.
¿Les considera sus amigos?
Bittor y yo podemos tener diferentes visiones políticas y sociales, pero le digo que le dejaría mi casa. Se ríe con eso. Les considero mis amigos. Tengo mucha afinidad.
¿Hablan de política?
No, igual chocaríamos (ríe). Aquí tenemos claro que todos somos de Osasuna y cada tiene sus ideas. Así es la sociedad navarra. Osasuna nos une a todos. Aparte, cuando hay un problema familiar de alguno lo sufrimos juntos. Eso lo garantizo. No creo que me pase en ningún sitio. Es imposible que esta relación con el cuerpo técnico la pueda vivir en otros clubes.
¿Y eso no choca?
Es imposible que en otros sitios un entrenador le dijera al director deportivo las cosas que Jagoba me dice a mí o al revés. Es verdad que nos podemos picar, porque nos picamos mucho, pero no para hacerle daño. Al contrario. Son cosas que nos hacen pensar. Siempre con un cariño desmedido.
Jagoba valora mucho estar aquí. ¿Cree que en otro contexto no sacaría tanto rendimiento?
Influye muchísimo este contexto. La toma de decisiones le da tranquilidad. Sabe que tiene todo el apoyo, sabe que no se juega el puesto el domingo, ni el siguiente, ni el siguiente. Sabe que debe intentar ganar, pero tiene el respaldo del presidente, de la dirección deportiva y de la afición. Esa tranquilidad en la forma de trabajar también te da estabilidad familiar.
¿Tiene casa propia en Pamplona?
Vivo de alquiler en El Soto de Lezkairu. Ojalá hubiese comprado, pero no sabía el tiempo que iba a estar. En el Soto estoy muy bien. En Gorraiz he estado muy a gusto también. Solo necesito una tele, tomar café e ir a correr. Ah, y los jueves ir a Cata al juevintxo al centro.
¿Les dice algo la gente?
Sí, no hay problema. Cata también viene a casa y me hace la cena. Cuando cocina él, como más sano. Es muy buen cocinero. Yo no.
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