partido accidentado
¿Qué más podía pasar en Elche?
El partido más accidentado: 31 faltas, seis amarillas, tres lesionados y un traslado al hospital, ya con el alta


Publicado el 02/05/2022 a las 06:00
Las estadísticas del partido no hicieron más que reflejar el desarrollo de un encuentro donde, sobre todo en la primera parte, estuvo francamente accidentado. Osasuna hizo en 45 minutos la friolera de 13 faltas y recibió seis. Sin embargo hubo cuatro amarillas, tres para el Elche y una para los rojillos.
El carrusel de despropósitos se inició en el minuto 18. Budimir, en un salto limpio, impactó con Bigas. El central cayó al suelo con gestos de dolor en la cabeza. Saltaron las asistencias médicas, pero la DYA se lo llevó en camilla. En un primer momento, fue atendido en el vestuario local, pero los médicos prefirieron un análisis más exhaustivo debido el golpe en la cabeza. El Elche comunicó que el central había sufrido “una conmoción cerebral” y se le iban a “realizar más pruebas complementarias en el Hospital Vinalopó”. El club ilicitano informó de que su defensor se encontraba consciente. Tras las pertinentes pruebas fue dado de alta pasadas las siete de la tarde, aunque “seguirá bajo control y observación” de los médicos de la entidad alicantina.
OTRA CONMOCIÓN CEREBRAL
Este fue el primer cambio obligado que tuvo que hacer el técnico Francisco. A falta de siete minutos para el descanso llegó la segunda sustitución, que tampoco estaba contemplada. Raúl Guti también sufrió una pequeña conmoción y tuvo que ser retirado del terreno de juego. Al centrocampista no se le trasladó al hospital. Con semejante parte de guerra fue lógico añadir seis minutos. Fue una parte donde ambos equipos quedaron descontentos. Los locales por la dureza de Osasuna sin castigo y los navarros por las continuas quejas de los ilicitanos, que iban una y otra vez al suelo con sorprendentes gestos de dolor.
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La segunda parte, por suerte para los aficionados al fútbol, tuvo menos intensidad y los dos equipos bajaron las revoluciones. Osasuna solo realizó cinco faltas y el Elche, siete. En total, 31 interrupciones (13-18).
Si el partido no estaba teniendo ya un guion inesperado, el destino quiso darle una vuelta más de tuerca al asunto. Verdú cayó lesionado. No podía doblar su pierna. La historia estaba en que Francisco había realizado ya los cinco cambios y había agotado también las tres ventanas. No podía realizar ninguna sustitución y faltaban diez minutos. Por este motivo, algo surrealista, el cuadro ilicitano jugó en inferioridad numérica. Pudo ser peor cuando Mojica, tras una carrera, sintió un pinchazo y se detuvo en seco. Menos mal que ya era el 95. No quedaba más tiempo.


