Elche 1-1 Osasuna
Cabeza torcida
Osasuna no puede administrar su ventaja en el marcador y numérica, y encaja el empate en un córner en el 83


Actualizado el 01/05/2022 a las 21:50
Osasuna había salido indemne de un camino salpicado de cristales en el Martínez Valero. El Elche le había apretado bien en la fase inicial y después de equilibrar fuerzas y entusiasmo donde todo podía suceder, pisó para su suerte un suelo de terciopelo para encarar la fase decisiva.
Se había adelantado en el marcador gracias a un gol de penalti que transformó Budimir en el minuto 66. Y, sin que el viento cambiara de dirección, jugó el último cuarto de hora en superioridad numérica. Se lesionó Verdú y las ventanas ilicitanas de cambios estaban agotadas, dentro de un partido repleto de accidentes e interrupciones. No podían pedir más los de Arrasate, que sin embargo no supieron administrar toda esa ventaja que de repente se había puesto de su lado.
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Empatar fuera de casa contra un rival enrachado no debería ser una mala noticia. Tampoco, viendo que ofensivamente el equipo apenas había dado de sí. Muy poco ofreció. Ocasiones claras no se generaron en una tarde sin ritmo y de algún bostezo. Sí de competitividad, eso que este Osasuna no pierde pese a llevar tiempo salvado. Defender no había sido sencillo en algunas fases. Pero ese triunfo que hubiera sido el octavo a domicilio se escapó por no agarrarlo con la cabeza. La de pensar para gestionar y la de despejar el saque de esquina.
Pere Milla cabeceó un córner endiablado en el minuto 83 sacando los colores a la defensa zonal de Jagoba. Se anticipó a todos en una posición forzada. Viejos fantasmas vinieron a la cabeza. Más allá de justicia o méritos, quedó esa agria sensación por haberlo tenido tan cerca. Europa no estaba en la mente de nadie, pero hubiera significado un alegrón.
OTRO SISTEMA
El técnico rojillo intuía eso que le podía venir encima. De ahí se explica que en el feudo alicantino expusiera un cambio de sistema, parecido al esperado de su homólogo Francisco. Tres centrales poderosos, dos carrileros que dieran profundidad, tres centrocampistas de pulmones y dos miuras arriba. El objetivo era emparejar duelos. Eso costó.
Ponce avisó pasado el primer minuto de juego. Su remate de cabeza en un córner salió al centro de la portería y lo repelió un atento Sergio Herrera. El Elche irrumpió como un rayo, especialmente por su banda izquierda con la conexión Mojica-Fidel, que se fabricaron la siguiente ocasión. El disparo del lateral colombiano llevaba mala intención y pegó en Aridane.
A Osasuna le quemaba el balón en los pies y cometía imprecisiones que pudieron pagarse, aunque conforme maduraba la primera parte corrigió todos esos pasillos con espacio que estaba concediendo. Ponerle freno a la alegría local era colocar la primera piedra. Lo siguiente era bastante más complicado. Costó darle continuidad a la hora de recuperar o hilvanar, aunque es de sobra sabido que a este equipo no le va la posesión.
Escaseó el peligro real. Darko se arrimó al área en el primer acercamiento tras un pase del Chimy y despejó Badía. Luego, Moncayola probó desde fuera con un disparo raso sin más historia. Podía ser interesante la aportación de los hombres de segunda línea, pero no se tradujo en más. Manu Sánchez picoteaba por el costado izquierdo ofreciendo una versión mejorada de sus últimos partidos. Faltaba conectar con la interesante dupla ofensiva que expuso Arrasate.
El Elche tampoco andaba sobrado en su despliegue. El partido se torció en vistosidad en el tramo hasta el intermedio entre parones y protestas. Nadie quería relajarse. Intensidad afilada en cada duelo. El equipo de Francisco salió mal parado. Dos cambios obligados por sendos choques. Bigas se marchó en camilla y más tarde le tocó a Raúl Guti. Este último se golpeó con Darko, que instantes después recibió una fea entrada de Badía que bien pudo ser penalti. Los seis minutos de prolongación no mejoraron la oscuridad anterior.
BUDIMIR SE LO COCINA SOLO
No estaban pasando demasiadas cosas en la segunda parte, salvo dos lanzamientos desviados de un Chimy Ávila desacertado que no conseguía poner en aprietos a la defensa del Elche. Atrás, Aridane alternaba cruces determinantes con alguna grave pérdida de balón en zona de riesgo. Y en estas, llegó el gol que rompió el 0-0 de la manera más inesperada.
Nacho Vidal sacó de banda y Budimir ganó la pelea con Diego González para revolverse de espaldas e incrustarse en el área. El defensa ilicitano le derribó tontamente cuando el croata se le escapaba por la línea de fondo. No hubo dudas. Penalti claro que en primer lugar amagó con lanzar el Chimy y que en última instancia lo ejecutó el artífice de la acción. El que se lo merecía con todas las de la ley. Budimir engañaba a Badía y rompía el histórico récord del Chengue al ver puerta en seis jornadas consecutivas. Los números son asombrosos. Un lujo para Osasuna.
Arrasate no rectificó el cambio que tenía preparado en la banda antes de que llegara ese 0-1. Saltaron Javi Martínez y Kike García. No tardó mucho en hacerlo Rubén García. Buscaba aire fresco. En el banquillo oponente, Francisco metió toda la pólvora posible en ataque. Desde el minuto 76, el Elche jugó con diez futbolistas porque Verdú se quedó fuera de combate. Pero esa superioridad no se trasladó al área de Badía ni a la seguridad defensiva.
Osasuna no pudo controlar esos minutos finales. Concedió un córner que defendió peor. Gumbau lanzó un dardo perfecto a la cabeza de Pere Milla. Lo hizo hacia el primer palo, como se dice en el argot a la corta. El punta ganó la pelea por alto con demasiada suficiencia. La jugada recordaba al pasado. La defensa en zona no hizo bien su tarea.
Un borrón feo que no hubo tiempo de subsanar ni con los últimos cambios ni con un balón que cayó a los pies de David García en el minuto 95. El de Ibero, sin alma de delantero, no logró romper con su izquierda.
Empate en Alicante. Justo, pero que dolió por su resolución. Para aprender. El tiempo lo sacará de la memoria, donde seguro quedará la grandísima temporada rojilla.
ELCHE: Edgar Badía; Josan, Roco (Pere Milla, m. 68), Gonzalo Verdú, Bigas (Diego González, m. 20), Mojica; Kike Pérez (Carrillo, m. 68), Mascarell, Raúl Guti (Gumbau, m. 38), Fidel (Morente, m. 46); y Ponce.
OSASUNA: Sergio Herrera; Nacho Vidal, Aridane, David García, Juan Cruz (Kike Barja, m. 86), Manu Sánchez; Moncayola (Javi Martínez, m. 68), Torró, Darko (R. Torres, m. 86); Chimy (Kike García, m. 68) y Budimir (Rubén García, m. 74).
GOLES: 0-1, m. 66: Budimir, de penalti. 1-1, m. 83: Pere Milla.
ÁRBITRO: Del Cerro Grande, comité madrileño. Amarilla a Fidel (m.35), Roco (m.41), Mascarell (m.43) y Carrillo (m.90) por el Elche, y a Budimir (m.44) y Juan Cruz (m.64) por Osasuna.
INCIDENCIAS: Martínez Valero ante 16.305 espectadores
Las claves
El Elche sale mejor al partido y acelera
No lo pasó bien Osasuna en el primer tramo. Su rival le puso una intensidad que le generó problemas. Ponce y Mojica tuvieron ocasiones en los primeros diez minutos. Los rojillos cometían pérdidas de balón tontas. Quemaba en los pies.
Escasa producción ofensiva de Osasuna
No generaron peligro los de Arrasate en Elche. En la primera mitad, apenas hubo dos disparos tibios de Darko, uno de los destacados, y Moncayola. Al menos, se iban arreglando esos desajustes que preocuparon en la fase inicial.
Partido repleto de accidentes
Hubo seis minutos de prolongación en este primer acto. Lógico, viendo la cantidad de interrupciones que hubo. Muchos choques y muchas atenciones. El Elche se vio obligado a prescindir de dos jugadores. Se marcharon Bigas y Guti.
Budimir rompe la monotonía
Osasuna no atravesaba demasiados problemas, pero tampoco daba la sensación de poder acechar el marco de Badía. El 0-1 cayó del cielo. Budimir recibió de espaldas un saque de banda y se revolvió para meterse en el área. Diego González le derribó. El croata acertó desde los 11 metros. Había sido el protagonista de la jugada. El hombre del récord.
Todo a favor: el Elche se queda sin cambios
Francisco había agotado las tres ventanas de cambios. Y cayó lesionado Gonzalo Verdú. No pudo seguir para jugar el último cuarto de hora y con el 0-1 que brillaba en el Martínez Valero. Arrasate había metido gente de refresco. Pasó lo peor.
Un gol que se repite esta temporada
El problema fue de gestión. No se supieron leer los instantes finales. Faltó control y faltó contundencia para que Pere Milla no se anticipara con tanta claridad en el primer palo. El gol encajado se ha repetido este curso, como en el partido de la primera vuelta en El Sadar.
