Osasuna 0-3 Atlético

Caer siendo fiel

Durísimo revés nada acorde a los méritos de osasuna

Fotos del partido Osasuna 0-3 Atlético
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Moncayola, tras el gol de Joao Félix, en la imagen
Fotos del partido Osasuna 0-3 Atlético

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Fernando Ciordia

Publicado el 20/02/2022 a las 11:07

Perder así siempre debería estar permitido en Osasuna, cuando el equipo no traiciona sus principios ni siquiera contra uno de los grandes del campeonato y que pasará en pocos días de jugar en El Sadar a hacerlo contra el Manchester. 

En la órbita colchonera se hablará este domingo de la vuelta a los orígenes del Cholo con largos comentarios de su rigor defensivo. Es fácil hacer la lectura con el marcador en la mano porque un 0-3 refleja ya de por sí rotundidad. 

Pero, con todo, Osasuna hizo bastantes más méritos para no llevarse semejante castigo. Verle caer de pie y dando la cara encierra un valor. La grada no se cortó para la ovación con el partido terminado. No había resultadismo que valiera. Habían visto ambición en este equipo que reaccionó al varapalo del polémico primer gol. El juego fue acreedor de traducir 14 remates en algo más.

El Atlético goleó en Pamplona, lo necesitaba, pero tuvo que derribar a un rival que jugó a pecho descubierto con uno y dos goles de desventaja. Fue el Osasuna intenso que se esperaba, valiente de pisar el terreno de Simeone, que montó un entramado cada vez con más hormigón para que no se filtrara el agua. 

En ataque tampoco se supo a qué jugó, pero a fin de cuentas le sobró la pegada que le faltó al buen bloque de Arrasate, nunca descabalgado del duelo.

Joao Félix había roto fuego a los tres minutos de comenzar. Momento clave de una tarde de espinas. El Atlético lanzó su segundo córner. Carrasco puso el balón y Sergio Herrera no pudo despejar en condiciones al ser obstaculizado en el área pequeña por Luis Suárez, haciéndose inmóvil con su amplia complexión, pero dentro del radio de actuación de un portero que no puede ser más agresivo a la hora de atacar para no jugarse el penalti. 

La pelota quedó en bandeja para el portugués, que fusiló por alto hacia el arco sin protección. Herrera protestó. Sus defensas tampoco lo entendían. Arrasate se mordió la lengua en rueda de prensa para evitar una sanción, pero fue punzante y nítido. El VAR no contradijo a Melero López, un colegiado sin mando que después permitiría todo tipo de protestas, especialmente las de Savic.

Osasuna supo digerir ese agrio primer estacazo. Cuajó un gran primer tiempo. Le tocó llevar el peso. Exigió a un Atlético que formó con tres centrales y ganó aire con Llorente por dentro. Por la derecha se estiró con Vrsaljko. No dio la sensación de ofrecer un plan de ataque definido. Estuvo lejos de Herrera, más pendiente de frenar con faltas el fútbol local que de imponer su supuesta superioridad.

A Osasuna le faltó materializar el gol para premiar sus posesiones con sentido. El Sadar entraba en calor viendo a un equipo que quería. Torró se hacía con el mando. Moncayola exhibía poderío en el pase. Un centro suyo acabó en un cabezazo de David García alto. Era el primer remate con peligro.

BUDIMIR, AL PALO

La mejor oportunidad se apuntó en el minuto 37. Pudo ser otro partido. Budimir estrelló un remate de cabeza en el palo de Oblak, completamente batido y a merced de la fortuna. Llegó en un córner, la misma acción que había dado la espalda con el gol de Joao Félix al inicio. Para cerrar la primera parte, Nacho Vidal puso a prueba al meta colchonero con una volea desde la frontal. Osasuna estaba mandando en el partido bajo su criterio. Buena noticia.

El problema era que pasara el tiempo y que el rival creciera en confianza defensiva. Los rojillos siguieron con ese gobierno tras el descanso. No había razón para especular. Era momento de seguir acelerando. Osasuna apretó, pero sin la profundidad necesaria para batir al muro que planteó Simeone. Hubo centros al área por tierra, mar y aire. Peligro, poco. Rubén y el Chimy trabajaban en banda sin romper líneas. Budimir aguardaba con la caña cualquier situación posible en el área.

SUÁREZ, DESDE CASI 40 METROS

En esas oleadas, llegó el segundo accidente de la tarde. De un córner en contra, el Atlético se encontró con el 0-2. Joao Félix mandó en largo desde su frontal. Suárez se había quedado descolgado sin la vigilancia cubierta. Nacho Vidal reaccionó tarde. Herrera intentó llegar desesperado y el uruguayo, que no está para muchas carreras, lanzó desde 38 metros para un gran gol.

Jagoba tomó cartas en el asunto. Pasó a jugar con dos puntas con la entrada de Kike García y metió dos surtidores, Torres y Barja. Fue imposible desarmar a un Atlético con más pierna atrás. Entró Kondogbia por Suárez. El respeto del Cholo era máximo. El volcán no entró en erupción. Un disparo de Kike fácil para Oblak y un cabezazo de Budimir pudieron darle picante a un partido que se terminaba. El manchego no llegaría por centímetros a un centro de Cote.

Con Osasuna volcado, sin dejarse ni un gramo de ambición, Correa ganó la espalda a la defensa para el 0-3. Los rojillos se quedaron sin sumar puntos, pero reforzaron algo vital: su credibilidad.

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