Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Osasuna 1-0 Rayo Vallecano

Descarga al Rayo

El Sadar celebra su primer triunfo con un gol en el minuto 91

Actualizado el 02/10/2021 a las 22:42
El Sadar recuperó su mística en todo su esplendor. La tarde del estreno de su nuevo aforo culminó con un magnífico desenlace al que se está acostumbrando el aficionado. Osasuna había ganado en Cádiz y en Mallorca en el tiempo añadido. Este sábado repitió fórmula. Qué mejor momento para hacerlo. En su feudo y ante más de 19.000 espectadores. Este primer triunfo de local le manda a la zona noble de la clasificación. Jornada redonda y las que están por llegar. Ha vuelto El Sadar.
La mecha se encendió cuando se había sobrepasado el minuto 91. Que este equipo es inconformista no es un descubrimiento a estas alturas. Osasuna había cuajado una actuación sobresaliente en su balance defensivo. Eran los cimientos que en otras jornadas se habían tambaleado. Le había costado generar peligro, aunque lo hizo bastante más que el Rayo Vallecano. Sin perder la cabeza, se armó de paciencia para esperar su momento.
Cote mandó un centro perfecto de dirección y potencia al área. Por allí aparecieron varias camisetas rojas, señal de la ambición de no querer ahorrarse nada. La pelota pasó por encima de Kike García y Chimy Ávila. Oier también ocupaba otro espacio. Y en éstas apareció Manu Sánchez, futbolista vertical donde los haya, para meter la cabeza como si de un delantero se tratara. El primer gol profesional de su carrera será difícil de olvidar. Estalló El Sadar con esa acústica tan imponente que le ha robustecido. Aficionados abrazados en pie jaleando. Jagoba desatado en la banda. Los jugadores formando una montaña en el suelo. Gol al Rayo y gol a la pandemia para volver a sentir la esencia del fútbol.
BUEN PRIMER TIEMPO
Osasuna pudo por fin descerrajar a un rival que en la segunda mitad había dormido el partido. La agitación había sido mayor en la primera. Arrasate había dado continuidad a su once titular de cabecera, salvo la ausencia de Aridane. Frenó por completo a un Rayo que estaba sorprendiendo en este inicio por su capacidad realizadora. Se fue de Pamplona sin lanzar a puerta. Con ese complicado reto cumplido, el equipo quiso arremeter mediante esas oleadas propias de su estilo y la defensa en medio campo. El equipo se ensambló desde el equilibrio de Lucas Torró, una máquina quitanieves en las recuperaciones que ayer además se soltó en ataque.
Sin alardes, suyas fueron las dos mejores ocasiones rojillas. Pasada la media hora, un saque de banda acabó en sus dominios para girarse y disparar. Dimitriesvski sacó el balón. Después en la otra portería, al poco de reanudarse el partido, culminó una jugada que él mismo había conducido con una volea que pegó en la defensa cuando iba directa a la red. Hubiera sido el culmen a su soberbio partido. Despliegue físico y táctico. Un futbolista que no acapara el foco, pero que es básico para que brillen otros compañeros aunque no lució la tarde para ello.
La actividad de Moncayola y Darko era constante en zonas intermedias en ese ir y venir. A falta de poder filtrar calidad, Rubén García y Roberto Torres no negaron el esfuerzo. Osasuna se estaba sujetado bien, sin caer en errores ni en esa locura de otras fechas. Otro disparo de Kike García a los veinte minutos tras una internada en el área, el primero del partido, había sido su argumento ofensivo. El manchego estuvo en su línea, en este caso arrinconando con su inmensa espalda a un Rayo que no pudo ejercer la presión. Los de Iraola quisieron elaborar, pero nunca pudieron ser profundos.
PARTIDO MÁS CERRADO
Tampoco en la segunda parte, a pesar de que Osasuna ya no estaba tan alegre en ataque. El partido se volvió áspero. El ambiente se enrareció por los gritos hacia el Chimy por una parte de Graderío Sur, contestados por la mayoría de El Sadar. Las piernas parecían fallar en el campo. El Rayo había cambiado la tendencia. Su bloque le hace ser un rival temible.
La defensa de Tajonar mantenía su rigor. Los García había atado bien a Falcao, inexistente. Trejo tampoco pudo maniobrar ni sus jugadores de banda desequilibrar. Solo hubo una ligera concesión, el cabezazo de Saveljilch en un córner que se marchó fuera.
Arrasate movió ficha para pasar a jugar con dos puntas, Chimy y Kike. Lo mismo había hecho Iraola. Javi Martínez se colocó en la derecha, Darko en la izquierda. Después saltó a Oier para mantener el nervio y Torró no pudo terminar por unos calambres. Arrasate recompuso la pizarra rápidamente para dar en la diana. Cote y Manu, dos laterales, en banda. Darko y Oier, socios en el doble pivote. El desenlace fue perfecto. No parecía que pudiera llegar. Con Osasuna nunca se sabe. Premio para la ambición y regalo para la afición.
volver arriba

Activar Notificaciones