El grito común de un mismo valle

El campo de Giltxaurdi de Elizondo fue el epicentro de una fiesta en torno al fútbol que se vivió de una manera muy familiar y acabó de la peor forma

Fotos del Baztan 1-1 Ontiñena de Copa del Rey./
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Aficionados del Baztan en el Giltxaurdi
Fotos del Baztan 1-1 Ontiñena de Copa del Rey./

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Borja BernarteIrache Castillo

Publicado el 10/10/2024 a las 05:00

Almandoz, Berroeta, Aniz, Ziga, Oronoz, Arraioz, Irurita, Gartzain, Lekaroz, Elizondo, Elbete, Arizkun, Azpilkueta, Erratzu y Amaiur. Estos son los quince pueblos que forman el Valle del Baztan y los que se unieron por un mismo objetivo común. Con independencia del resultado, la de el miércoles fue una jornada festiva en una de las zonas más emblemáticas de Navarra.

En el Club Deportivo Baztan fueron unos visionarios. En la coqueta sala de administración del Giltxaurdi, entre las fotos de los doce equipos de categorías inferiores que forman el club, aparecía un rostro conocido. Era Haritz Núñez, entrenador del Alevín C, junto a sus chicos, en la temporada 2017-2018.

Apenas unos metros, ya en el exterior, el futbolista fue el que allanó el camino hacia la histórica victoria del Baztan. Un cabezazo suyo puso el empate y recobró la ilusión de todo un valle, que vivió un día muy especial. El tono pelirrojo de su pelo le hace inconfundible así como su velocidad por la banda izquierda.

No hubo huecos en el perímetro del Giltxaurdi, ni en la pequeña grada. Desde el primero al último conocen con nombre y apellido a cada uno de los once jugadores más aquellos que tomaron parte desde el banquillo y fueron las voces infantiles las que más resonaron entre el público local. Un grito sencillo como es “Baztan alé”, pero que atronó durante toda la noche para intimidar al rival.

En una de las esquinas se ubicaron los aficionados visitantes. Llegaron desde Ontiñena unos 150. Se dejaron escuchar con un bombo. Por la parte local, la charanga Tuku-Tuku de Elizondo amenizó los minutos previos así como el descanso. También había una guerra entre aficionados, en el buen sentido de la palabra.

Porque después todo era compañerismo, como bien representa el pueblo de Elizondo y el equipo de Baztan. Un gesto que ejemplifica muy bien esto. Dendarieta lució el brazalete de capitán primero, pero después pasó a Álvaro Fernández y a Aritz Maisterrena. Todos eran importantes en un día marcado en rojo. El último que lo portó fue Javier Urrutia, emblema de la localidad y del fútbol regional navarro.

La tanda de penaltis puso fin a un partido que ya es parte de la historia centenaria de este club. También se acabó la fiesta del Baztan, de la forma más cruel posible. Pero el recuerdo siempre quedará.

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