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Segunda RFEF

El sueño de un día de verano para los hermanos Santamaría

A pesar de sus largas trayectorias deportivas, los hermanos Santamaría nunca habían jugado juntos

Ampliar Mikel y Roberto Santamaría, hermanos y jugadores del Tudelano
Mikel y Roberto Santamaría, hermanos y jugadores del TudelanoChaverri
Publicado el 11/10/2022 a las 06:00
Bien se le podría copiar al inglés William Shakespeare el título de su comedia ‘El sueño de una noche de verano’ para explicar cómo se fraguó el fichaje de Roberto Santamaría por el Tudelano, donde estaba a punto de firmar su hermano Mikel. “Me hacía mucha ilusión jugar con él. Va llegando el final de la carrera y no habíamos tenido la oportunidad de compartir vestuario. Estábamos juntos de vacaciones. Yo tenía alguna cosa para ir fuera y Mikel estaba cerca de fichar por el Tudelano. Estoy pensando en jugar contigo le dije. Sonó a broma y estuvimos dos días riéndonos de la historia. Te lo digo muy en serio, le repetía. Hablamos con el director deportivo y cuadramos todo enseguida”, explica el guardameta de 37 años.
A pesar de sus largas trayectorias deportivas, los hermanos Santamaría nunca habían jugado juntos. Crecieron al abrigo de Tajonar, pero no coincidieron en ningún equipo de la base de Osasuna por la diferencia de edad. Roberto tiene dos años más que Mikel. “Cuando a mí me subieron a Osasuna Promesas, del División de Honor, Roberto dejó el club”, recuerda el defensor pamplonés.
La buena relación de los hermanos fuera del terreno de juego, también se traslada al verde. “Nos llevamos muy bien. Al principio era un poco extraño entrar al vestuario y ver a mi hermano mayor. Después te vas amoldando. Yo, por jerarquía y experiencia, puedo tener algo de liderazgo pero al hermano mayor se le respeta. En un equipo o en la familia eso es sagrado”, argumenta el zaguero de 35 años, que confiesa que Roberto, bajo palos, no para ni un momento de dar órdenes al equipo. “Se trata de buscar el bien común. Quizá no en el partido, pero al final me gusta comentar con mi hermano cómo he visto las cosas desde mi posición más retrasada. Los dos tenemos carácter y somos unos personajes”, bromea el meta.
EL SELLO DE ORIOL RIERA
En lo deportivo, el Tudelano navega ya a velocidad de crucero tras un inicio de temporada irregular. Los riberos suman dos victorias seguidas, la última de prestigio en Gobela, y están en puntos de playoff de ascenso. La entidad vivió un cambio radical, a todos los niveles, tras su descenso de la Primera RFEF. Los rectores confiaron en el técnico Oriol Riera la capitanía del nuevo proyecto. Un entrenador catalán que, por cierto, tiene un año menos que Roberto Santamaría. “Oriol ha sido jugador hasta hace poco y sabe cómo es un vestuario lleno de gente que lucha por intentar llegar al fútbol profesional. Personas que salen de casa, que vienen de fuera y eso no es fácil. Incluso para el propio entrenador. No debe ser fácil gestionar todo eso en una primera aventura en el fútbol. Aun así, Oriol está llevando el tema bien. Me parece que tiene unas opiniones e ideas claras y que las lleva a cabo bien”, reconoce el arquero.
Oriol Riera, entrenador del Tudelano, da órdenes en un partido anterior
Oriol Riera, entrenador del Tudelano, da órdenes en un partido anteriorBlanca Aldanondo
Este proyecto ambicioso fue lo que le atrajo a Mikel Santamaría, que la temporada pasada militó en el Racing Rioja de la Segunda RFEF. “La idea del club era hacer algo bonito para ilusionar a la gente. Tener como objetivo el ascenso directo o el playoff, ya sea esta campaña o la siguiente. Trataremos de estar lo más arriba posible. Oriol Riera lleva al grupo muy bien y eso que es difícil gestionar un vestuario donde todos quieren jugar”, comenta el experimentado zaguero, que espera que el triunfo por 0-3 ante el Arenas sea un punto de inflexión. “Fuera de casa se nos estaba atragantando como fue el día de Tarazona o Alfaro. Fuimos a Gobela, uno de los campos más complicados de la categoría y la sorpresa no fue el ganar, sino el marcador”, admite.
Mikel, con 35 años, reconoce que tiene mecha por seguir jugando: “Pensé que la temporada pasada iba a ser mi última, pero físicamente me encuentro bien y con una gran madurez en lo futbolístico. Tengo la confianza del míster y, mientras me respeten las lesiones, seguiré”. Una opinión similar tiene Roberto, de 37 años. “Si estoy en un proyecto interesante y con ambición me veo. Si sigue mi hermano aun tendré más ganas de seguir yo también. El portero, como tal, no tiene tanto desgaste físico como un jugador de campo”, concluye.
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