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Mundial de Catar 2022

Yuriko Saeki, la colega japonesa de Luis Enrique

Con 18 años llegó a España y se apuntó al curso de entrenadores, donde coincidió con el hoy seleccionador "Ahí aún no se apreciaba su potencial"

Ampliar Luis Enrique durante una rueda de prensa del Mundial
Luis Enrique durante una rueda de prensa del Mundialreuters
Publicado el 01/12/2022 a las 06:00
En 1992, una adolescente japonesa aterrizó en España con el temor propio de quien se adentra en un mundo desconocido, pero con la cabeza llena de sueños. Casi todos relacionados con el fútbol. Treinta años después, Yuriko Saeki puede decir satisfecha que ha cumplido la mayoría de ellos. Hoy es coordinadora de fútbol femenino en el Villarreal, pero antes fue mucho más. Hizo el curso de entrenadora junto a Luis Enrique, acompañó a la selección en el Mundial 2002 como traductora y se convirtió en la primera mujer extranjera en dirigir a un equipo masculino de la Tercera división española (Puertabonita). Es, además, una voz autorizada para hablar del combinado de su país, Japón, que se presenta como último obstáculo en el camino de España hacia los octavos de final.
"A los seis o siete años me regalaron mi primer balón y siempre lo preferí al béisbol, que es el deporte nacional en Japón", explica con voz animada a este medio tras atender su llamada con una amabilidad exquisita. Su padre, piloto de Japan Airlines, es el culpable de la vida nómada que llevó la familia Saeki durante la infancia de Yuriko. A ella le tocó nacer en Teherán (Irán), y buena parte de su infancia la pasó en Taiwán. El siguiente destino fue Madrid. Para entonces el fútbol ya era una obsesión. Sin apenas hablar el idioma buscó el número de teléfono de la Federación Madrileña y se plantó allí para que la guiaran. Probó como jugadora, pero vio que allí había aún poco futuro. "Quería vivir de esto", cuenta. Así que preguntó de nuevo: "¿Una mujer puede apuntarse al curso de entrenador?". La respuesta afirmativa provocó una revolución en su vida. Con la mayoría de edad recién adquirida se plantó en una clase en la que, entre otros, estaban Luis Milla, Pepe Mel. y Luis Enrique. "Yo era la más joven del curso, la única mujer y la única extranjera. Me sorprendió que futbolistas en activo, en pleno éxito, estuvieran ya pensando en lo que iban a hacer después de retirarse". Dos años más tarde sus padres regresaron a Tokio sin ella.
El curso se convirtió en un trayecto apasionante, un aprendizaje acelerado junto a profesionales que ya vivían del balón. "Era un lujo contar con ellos en los ejercicios. Salíamos al terreno de juego y hacíamos simulaciones de juego. Como yo no tenía fuerza para dar un pase al otro lado del campo le pedía a Luis Enrique que lo hiciera por mí. Tendría unos 23 años, era también de los más jóvenes. Entonces no se apreciaba ese potencial como técnico".
INCONDICIONAL
Ahora que las acciones del seleccionador suben como la espuma, en parte por los resultados del equipo, pero también por esa nueva faceta de comunicador, ella reclama su incondicionalidad. "Siempre me ha gustado escucharlo en las ruedas de prensa. Las personas somos lo que decimos y cómo lo decimos. De sus palabras ya intuyes cómo es en realidad, y esa personalidad atrapa".
Ambos volvieron a coincidir en el Mundial 2002. Luis Enrique como jugador y Yuriko como traductora. "Estar en un Mundial es algo brutal. Estuve con la Federación durante casi dos años. En el sorteo a España le tocó jugar en Corea y pensé que ahí terminaba mi labor. Pero quisieron que siguiese con ellos durante el torneo y me encargué de coordinar los viajes de los ojeadores".
Pese a la distancia, su corazón es japonés. El empate podría valer, pero solo la victoria garantiza el pase de los nipones. Alguna opción ve. "Para ganar no puede dejar ni un espacio y optimizar sus oportunidades. Aun así lo tienes que hacer perfecto", explica Yuriko sacando a la luz su vena de entrenadora. "De los 26, la mitad jugaron los Juegos de Tokio, por lo que ya saben todos los recursos que maneja España. Y casi todos juegan en Europa. Compiten mejor y tienen más experiencia. Ya no son solo futbolistas obedientes, ahora están capacitados para sorprender y tomar decisiones".
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