Natación

La lucha de Iñaki Larrañeta para mantener la ilusión a flote

La oportunidad de una descalificación para cambiar la forma de valorar las competiciones

El nadador navarro Iñaki Larrañeta posa en la piscina olímpica de las instalaciones del club Ardoi, en Zizur Mayor, el pasado junio
AmpliarAmpliar
El nadador navarro Iñaki Larrañeta posa en la piscina olímpica de las instalaciones del club Ardoi, en Zizur Mayor, el pasado junio
El nadador navarro Iñaki Larrañeta posa en la piscina olímpica de las instalaciones del club Ardoi, en Zizur Mayor, el pasado junio

CerrarCerrar

Miguel Cebrián

Publicado el 01/09/2024 a las 05:00

El navarro Iñaki Larrañeta, de 14 años, fue descalificado el pasado junio de la jornada final de los Juegos Deportivos de Navarra de Natación por no tocar con las dos manos la pared del final de la piscina para hacer uno de los giros reglamentarios. El problema es que Larrañeta explica que no eligió hacerlo, sino que no pudo, ya que nació con una parálisis en el brazo derecho. Muchas versiones otorgan su punto de vista sobre aquel momento que para el joven nadador pasó muy deprisa. En el gesto de sus padres y entrenadores continúa la incredulidad e, irónicamente, el brazo de la Federación Navarra de Natación sigue sin darse a torcer. Mientras, el Instituto Navarro de Deporte y Actividad Física aún no ha dado su veredicto dos meses después.

Larrañeta no sabe cuántos años lleva haciendo natación. “No sé si 7 u 8. Prácticamente la mitad de mi vida”, responde mientras mira al techo de una de las salas de actividades del Polideportivo de Zizur Mayor. A su derecha está su madre, Laura Vicente Napal y, a su izquierda, su padre, Luis Ramón Larrañeta. “Nunca había tenido un problema de este tipo”, remarca. Siempre ha estado muy cómodo. Comenzó sus andanzas en Anaitasuna para más tarde mudarse al Ardoi, donde él mismo reconoce que se fijaron más en su técnica y en sus capacidades. Tres entrenamientos de una hora todas las semanas, lo que supuso un salto hacia delante.

No le cuesta echar la vista atrás para recordar lo de aquel día. “Fue la primera prueba. 50 metros braza, los mismos nervios de siempre. Al terminar pensé para mí que no me iban a descalificar, repasaba los movimientos que había hecho en mi cabeza. Regresé por uno de los lados de la piscina y escuché por megafonía que el nadador de la calle tres estaba descalificado. No lo entendía”, recuerda. Después del aviso, su entrenadora fue a preguntar a la delegada. Al volver, le confesó a Larrañeta que, tras hablar con ella, le había dicho que en las competiciones se aplicaba el reglamento estricto y que si no les gustaba, tenían las competiciones adaptadas. “Me fui a descansar, con impotencia. En la segunda prueba y, sabiendo lo que había pasado en la anterior, di mi primera brazada sacando los dos brazos del agua, con lo que me cuesta. Luego pensé, si me quieren descalificar, que me descalifiquen: el tiempo ya lo tendré. A partir de ahí saqué solo un brazo, que es cuando puedo ir más deprisa y llegué también con uno”, recuerda. Cuando volvió a sacar la cabeza del agua, un juez le hizo un gesto de disculpa y volvió a sonar la descalificación en su calle. Luego se fue a casa.

AGUAS AÚN REVUELTAS

A partir de aquel día, surgió un tira y afloja por parte de los padres de Larrañeta, respaldados por los técnicos de natación adaptada del club de Zizur y la Federación de Natación que presidía la competición. Los padres del nadador le dieron vueltas a lo ocurrido y, tras un par de días, vieron que lo que le había pasado a su hijo podría ser una oportunidad. “Decidimos no dejarlo atrás. Sabíamos que no era una anécdota y que era algo que podría volver a pasar”, comenta su padre. Él estuvo presente en la competición y fue testigo de la gran mayoría de cosas, según afirma. En este año, su hijo había formado parte de seis pruebas en las que no hubo ninguna descalificación. “Esa tercera persona que estaba aquel día en la mesa fue la que tomó la decisión”. Aquella tercera persona también tiene su opinión sobre lo ocurrido.Válida como las demás.

Ese tercer punto de vista es el de Pedro Úriz, trabajador de la Federación Navarra de Natación y director de la competición en la que participaba Larrañeta. “La clave de la cuestión es que son dos deportes distintos, natación adaptada y natación, igual que Juegos Olímpicos y Juegos Paralímpicos. En nuestra federación no se hace ninguna valoración de las capacidades físicas de ningún deportista que solicita licencia federativa, al contrario que en las Federaciones de Deportes Adaptados, en las que la clasificación depende del grado de discapacidad, según su propio reglamento”, explica. Los padres lo ven de otra manera. “De los 291 nadadores inscritos había, que sepamos, uno con discapacidad. La única adaptación que necesitaba era utilizar el sentido común como tantas y tantas otras veces se había hecho anteriormente. Lo sabían y aún así lo descalificaron”, explicaron a través de una carta publicada en este periódico una semana después de los hechos.

“Ese argumento (el de Úriz) podría valer para otras competiciones pero no para los juegos deportivos de Navarra, que son, por definición, inclusivos. E inclusivo quiere decir todos juntos: natación y natación adaptada. En una competición inclusiva no se puede aplicar un reglamento de la natación ‘normal’ que excluya a la natación adaptada y descalifique por sistema a los nadadores por su discapacidad”, continúa el padre del afectado. Por otro lado, según Úriz, el de Larrañeta no es el primer caso que presencian y asegura que todos los nadadores de todos los clubes están advertidos de que se seguirá a rajatabla el Reglamento de Natación (el mismo que se emplea en los Juegos Olímpicos y cualquier otra competición). Además, el propio directivo reconoce que él en aquel momento carecía de poder para descalificar a nadie y eso era algo que “competía al juez árbitro” y que él en esa competición, era “el Director de Competición, responsable de cualquier cuestión organizativa, siempre que no sea de aplicación del reglamento”. Como colofón, Úriz admite que la Federación de Deportes Adaptados jamás se ha puesto en contacto con su federación para la celebración de competiciones mixtas. Nunca.

A LA ESPERA DE ENTENDIMIENTO

Después de unos intentos de reunión entre el club de Zizur y la Federación que no quedaron en nada, los ojos están puestos en el Instituto Navarro de Deporte y Actvidad Física (INDAF). Ellos también tienen su opinión. “Los Juegos Deportivos de Navarra deben fomentar y promocionar valores como el juego limpio, la inclusión, el respeto y la igualdad, y desde el INDAF haremos todo lo posible para que así sea. Por eso, tras conocer lo sucedido, contactamos con la Federación Navarra de Natación, la Federación Navarra de Deportes Adaptados y con la familia de Iñaki para interesarnos por él, recoger sus inquietudes y necesidades, e informarles de los pasos que estábamos dando con ambas federaciones”, comunican.

Mientras tanto, dejando a un lado el dolor de unos padres orgullosos de su hijo y las normativas,jurisdicciones y responsabilidades, continúa la sonrisa de Iñaki que, a pesar del revuelo, cuenta los días para volver a meterse en la piscina.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora