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Encuentros Pamplona 72

Viktor Kossakovsky: "Rusia está viviendo uno de sus momentos más trágicos, el putinismo, y los artistas rusos somos culpables"

El cineasta ruso mantiene este viernes por la tarde un diálogo con su amigo y director de cine ucraniano Sergei Loznitsa y ambos han intervenido esta mañana en una emocionante rueda de prensa

Ampliar El cineasta ucraniano Sergei Loznitsa se fotografía junto a su amigo, el cineasta ruso Viktor Kossakovsky, este 7 de octubre en Baluarte, horas antes del diálogo que mantendrán en los Encuentros de Pamplona 72-22
El cineasta ucraniano Sergei Loznitsa se fotografía junto a su amigo, el cineasta ruso Viktor Kossakovsky, este 7 de octubre en Baluarte, horas antes del diálogo que mantendrán en los Encuentros de Pamplona 72-22JOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Actualizado el 07/10/2022 a las 14:46
“En estos momentos, cualquier conversación, cualquier charla que no sirva para parar la guerra, que no sirva para acabar con el derramiento de sangre, no tiene sentido”, ha indicado el cineasta ruso Viktor Kossakovsky este viernes 7 de octubre en la rueda de prensa previa al diálogo que mantendrá esta tarde en los Encuentros de Pamplona 72-22 (18 horas, Baluarte) con su amigo el cineasta ucraniano Sergei Loznitsa, que fue expulsado de la Academia de Cine de su país en parte por expresar su apoyo a los cineastas rusos disidentes. “Rusia”, ha continuado Kossakovsky, “está viviendo ahora uno de sus momentos históricos más tristes y trágicos, el putinismo, que es posible gracias a los rusos, a todos, y en primer lugar a los artistas rusos: la culpa es también de los artistas rusos porque no supieron convencer a la gente y hacer frente a esta propaganda y esta mentalidad. Los propagandistas tienen su parte de culpa, pero es menor porque apelan al cerebro, a la razón, mientras que los artistas se dirigen al corazón, a los sentimientos de las personas. Yo también soy artista y me considero también culpable, un cómplice de todo lo que está pasando. Me considero criminal”.
Kossakovsky, uno de los documentalistas contemporáneos más prestigiosos y galardonado con un centenar de premios internacionales, ha reconocido que “en otras circunstancias” se habría negado a participar en cualquier evento, pero que lo hace en los Encuentros solamente por la presencia de Loznitsa y de su también amiga la autora ucraniana y Premio Nobel de Literatura Svetlana Aleksiévich. “Lo que está pasando ahora es una catástrofe universal con cientos de millones de personas involucradas. Nos parece que está guerra está lejos, pero no, está en realidad muy cerca, y no me parece correcto ahora filosofar, divagar, hablar, sonreír, comer, mientras se está derramando la sangre”.
Buenos amigos desde hace varias décadas, Loznitsa espera que la conversación que mantengan ambos sea “muy interesante” porque temas de los que hablar existen. “La situación es muy seria y requiere nuestra consideración”, ha señalado el cineasta ucraniano, que ha observado en estos seis meses “pocas personas que estén dispuestas a reflexionar” sobre la guerra. “Me han chocado algunas cosas. Pensaba que había mucha gente que entiende lo que es Cultura, pero ahora veo que no es así, y me he quedado impresionado con lo fuerte que es el impacto de la propaganda sobre la gente: muchísimos aspectos, cuestiones que deberían haber estado cerradas para siempre desde el final de la Segunda Guerra Mundial siguen abiertas”.
Respecto al boicot al que están llamados los artistas de cada país, Loznitsa lo considera “un absurdo total”. “Estamos hablando del llamamiento de los artistas y cineastas ucranianos a boicotear la cultura rusa. ¿Cómo se puede boicotear un océano, el aire, el agua, un idioma? Es absurdo, es lo mismo que beber todo el mar”.
Y se ha referido al concepto de la guerra cultural que “inventó Bismark en 1871”. “Lo hizo con fines puramente políticos, nada que ver con la cultura. Y ahora nadie se acuerda de esto. Todos estos esqueletos están saliendo de sus armarios históricos”, ha afirmado el cineasta ucraniano para quien esta “es una guerra contra la cultura, no contra la ignorancia, como debería ser”. En Ucrania, ha continuado, la situación es aún más complicada porque un 30% de la población habla ruso. “Es su idioma, su cultura, y no tiene ningún sentido luchar contra la cultura de tu propia población”. No obstante, ha añadido, “Ucrania es un país liberal y democrático y no toda la gente piensa igual y tiene esta postura”.
Para Kossakovsy, no obstante, “hay un aspecto puramente ruso”, respecto a que “la guerra es posible gracias a todos los rusos, y en primer lugar de los artistas rusos”. “Por eso, si la sociedad ucraniana dijera ahora que hay que prohibir mis películas, aceptaría totalmente y con toda la resignación esta decisión porque no supe hacer nada frente a lo que está pasando”. Y se ha dirigido directamente a los oyentes de la rueda de prensa: “Vivís en democracia y no os podéis ni imaginar el peligro de todo esto. Por eso estoy reiterando que la mayor culpa la tienen los artistas: 500 personalidades del mundo de la Cultura firmaron en su momento la carta apoyando la anexión de Crimea [él no la firmó] e hicieron posible el segundo mandato de Putin, el tercero, el cuarto. Son ellos los culpables. Por eso digo que su papel en el régimen de Putin es tan crucial”.
Las intervenciones de ambos ha abierto un diálogo al que se ha sumado Ramón Andrés, director comisario de los Encuentros, que ha querido agradecer la sinceridad de ambos cineastas y resaltar que “la cultura no puede ser solo un entretenimiento”. “Para mí esto es crucial: la cultura es un instrumento crítico de pensamiento”, ha apuntado para remarcar que ambos cineastas deben encontrarse cómodos “con los Encuentros porque todos los diálogos están pensados para que haya un discurso crítico: ninguno ha sido programado en vano”. 
Ante la declaración para Andrés “admirable de autoculpabilidad de Kossakovsky”, cree que la culpabilidad de los artistas es muy relativa. “Todo el sistema está destinado precisamente a que la cultura sea un mero entretenimiento, ocio, y el artista ha perdido la importancia en cuanto a emisor de un discurso serio. No es tomado del todo en serio: es alguien que entretiene, y es algo que entre todos tenemos que evitar”. Una reflexión sobre la que ha opinado el cineasta ruso: “Si somos serios y hablamos en serio, la gente se olvidará de nosotros muy rápido. Pero si somos graciosos dentro de la seriedad, entonces la gente se acordará. Desde hace muchas décadas, la gente está acostumbrada a percibir la cultura como algo gracioso, placentero, como entretenimiento. La cultura es azúcar. Si queremos sembrar esta semilla, tenemos que poner una pizca de azúcar en nuestro discurso”. 
Convertir al ciudadano en consumidor es para Andrés "el problema de fondo". "La cultura recibe este influjo, esta orientación totalmente burguesa del entretenimiento", ha asegurado. Unas palabras sobre la que Loznitsa ha añadido que, "cuando los ciudadanos se convierten en los consumidores, esto acaba en guerras". "Continuaremos mejor por la tarde", cerró la rueda de prensa, que los asistentes han celebrado con un gran aplauso. 
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