Arte
Arte variado hecho a fuego lento
‘Instante infinito, tiempo etéreo’ mezcla en la Fábrica de Gomas pintura, escultura, textil y grabados de Julio Pablo, Piluca Azparren y María Cueto, tres artistas de perfil diferente aunque con una metodología de trabajo similar


Publicado el 24/05/2022 a las 06:00
Dicen que hacer las cosas despacio sirve para hacerlas bien. En Instante infinito, tiempo etéreo, tres artistas han decidido parar sus relojes para elaborar las obras. Hay cuadros, grabados, figuras y arte textil. Elementos muy diferentes que no se hicieron para convivir en un mismo espacio, pero que la Fábrica de Gomas ha encontrado un punto en común en todo este trabajo ideado en un taller de la Rochapea y otro de Berastegui.
“Yo pinto para mí, no puede ser de otro modo porque estoy solo pintando”, confiesa Julio Pablo, artista nacido en Zaragoza en 1948 aunque lleva décadas viviendo en el Casco Antiguo pamplonés. “Luego eso lo expongo, lo muestro a la gente y cada uno decide”, explica sobre veinticinco pinturas de paisajes que permiten al espectador “reflexionar, soñar, llorar, reír... que muevan al espectador para bien o para mal”. En sus obras hay árboles, agua, sol, lluvia y luz, mucha luz. Algunos lugares son reconocibles, como la isla de Santa Cristina, pero el objetivo de Julio Pablo no es que se identifiquen esos parajes. “No me interesa mucho el sitio en concreto, de hecho modifico muchas cosas, los cielos normalmente son un invento, es donde más elocubro”, reconoce señalando el cuadro de San Sebastián. “Mira, he puesto ahí Donosti y, en realidad, está más allá”, reía demostrando la libertad con la que trabaja.
Este artista, que ha desarrollado una carrera ligada en todo momento al mundo de las artes, habla con mucho cariño de sus obras. “El cuadro lleva su vida, establezco un dialogo con él, te dice cosas y tú le dices”, reflexiona. “Hay veces que dejo los cuadros grandes un tiempo porque es como todo en la vida, llega un momento, como en una pareja, que necesitas otras cosas, te cansas”, dice. “Si sigues entras en una rutina y una relación es interesante cuando está viva”, apunta precisamente delante de su compañera de vida Piluca Azparren (Pamplona, 1947).


Esta pareja, ambos jubilados, tienen un lugar de inspiración en común. Se llama Agüero, un pueblo oscense de 130 habitantes cerca de los Mallos de Riglos. Acuden a sus campos a perderse e imaginar sus trabajos que después materializan en un estudio de la Rochapea. Ella trabaja con flores, ramas pequeñas, papel maché, tintas, rodillos... “Él pinta y yo hago estas cositas”, dice refiriéndose a unas figuras coloridas que transmiten alegría. Según Azparren, “son personajes que parecen mágicos”. 'El guardián de las semillas', 'La recolectora' o 'La flaca', entre otros, forman parte de la serie Zarabanda de verano. Además de estas esculturas pequeñas, esta docente que impartía clases de Matemáticas y Plástica también trabaja el grabado. El mural izquierdo de la nave central de la Fábrica de Gomas está lleno de estos trabajos inspirados todos ellos en plantas. En una mesa destacan dos archivadores repletos de monotipos. “Los galeristas nos han convocado pensando que aunque los tres hagamos cosas diferentes, las hacemos de la misma forma, a un ritmo muy lento”.
A ese ritmo también ha trabajado María Cueto (Avilés, 1960), artista con experiencia en técnicas textiles. Sus obras hipnotizan. “Es un trabajo bastante intuitivo”, habla sobre un trabajo elaborado en gran parte con semillas y elementos naturales. Ella vive en Berastegui, un pueblo de Guipuzkoa “rodeado de naturaleza” en el que tiene “todo el día” para trabajar y pensar en los tejidos. Entre sus obras destaca un girasol colocado en una pared.


A la artista le gusta acabar una cosa cuando la empieza, en este sentido no trabaja como Julio Pablo, que se permite pausar las obras. “En mi caso las obras hasta que no están completas no se ven”, señala. “Eso es lo que me lleva a tener esa paciencia para poder hacerlo”, añade esta artista que expone en el recinto pamplonés por primera vez. La luz, el aire, el mar con 'Cardumen' o el ritmo interno del mundo vegetal están presentes en la muestra. “Busco siempre adaptarme al espacio de la exposición”, concluye. Despacio y buenas obras, hasta el 21 de agosto en la Fábrica de Gomas.

