Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga: "Los jóvenes deben pensar qué van a hacer, nosotros ya no pintamos nada”"
El escritor y el paleontólogo abarrotaron Civican dentro del ciclo de ‘Diálogos de medianoche’ organizado por Fundación Caja Navarra y Diario de Navarra. Los autores presentaron su libro, un ejemplar basado en las conversaciones sobre la muerte entre ambos


Publicado el 26/03/2022 a las 06:00
Juan José Millás (Valencia, 1946) llega primero al hall del hotel La Perla. El escritor espera sentado al paleontólogo Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954), compañero de fatigas desde que se conocieran en Atapuerca hace cuatro años durante la presentación de un libro del primero. Arsuaga baja de su habitación quejándose de los calcetines que lleva. “Me he traído los calcetines de Burgos y aquí no hace la temperatura”, dice. “Bueno, aquí rasca cuando se pone el sol”, responde Millás. Así de natural se muestran ambos en su nuevo libro La muerte contada por un sapiens a un neandertal. Después de la primera colaboración de ambos dedicada a la vida, los autores mezclan ciencia y literatura para hablar de la vejez y de la muerte. Conversaciones entre ambos sobre la rata topo desnudo, la asistencia a una extracción de semen de un caballo en un hospital veterinario o la visita a un desguace es solo el inicio de un libro que promete y que ya lidera las listas de los más vendidos.
¿Cómo va todo?
Millás: Bien. Viajando de un lado a otro con la función.
¿Mucho viaje para su edad?
Arsuaga: Estamos bien físicamente. Hoy en día no se va andando ya -ríe Millás-. Si fuera así, lo notaríamos, pero bueno, vamos en avión. Hoy (ayer) hemos venimos desde Madrid, ayer (jueves) estuve en Burgos.
Entremos en materia. ¿Qué prefieren: morir más jóvenes y bien o de viejos?
A: Creo que ya no tenemos la opción de morir de joven [bromea]. Se puede morir bien, en buenas facultades, o mal. A todos nos aterra la dependencia.
¿Merece la pena que sigan los avances y se alarguen mucho más la vida de las personas?
A: Ese es problema de los jóvenes. Nosotros ya no mandamos [ríen ambos]. Es muy curioso, hacen preguntas los que tienen ahora el poder y la responsabilidad. Yo a mis alumnos les suelo preguntar qué piensan hacer con el planeta, con la energía y no piensan nada. Deben pensar sobre ello porque aquí nosotros no pintamos nada.
¿Qué cosas hicieron sus generaciones?
A: Hemos hecho cosas buenas y cosas malas. A nivel de igualdad hemos mejorado muchas cosas. Antes no había mujeres jueces, ahora sí. Antes había muchos analfabetos, ahora no. En materia de planeta lo hemos hecho fatal.
¿Qué les apena no haber hecho de jóvenes?
A: Surf. Me da un poco miedo, pero igual me animo. Yo creo que lo he hecho todo en la vida menos el surf.
M: Me hubiera gustado tener más formación científica. Con el libro me estoy vengando de no haberla tenido.
¿Cuándo se dio cuenta?
M: Cuando yo era joven, desde las humanidades no es que se miraran las ciencias con desprecio, pero sí con cierto tono de superioridad, una cosa que es incomprensible. Como si las humanidades estuvieran más elevadas.
Ha descubierto que eso no es así.
M: Esa separación entre el curso científico y humanístico es una salvajada visto con perspectiva. Un atentado contra la cultura brutal. Yo si fuera más joven haría muchas cosas que no he hecho, pero querría formarme mejor desde el punto de vista científico.
¿Qué opinan de esa separación?
A: Bueno, no nos pasemos. La educación es común hasta los 14 años, más o menos. O sea que la gente da biología, matemáticas, física, química... Hacen raíces cuadradas, integrales, conocen el concepto de átomo...
Sí, pero se conoce muy por encima si no se elige la rama científica.
A: Quizá menos de lo que tú piensas. Estamos rodeados de información científica, lo que pasa que no lo sabemos. Tú coges estos suplementos que dan de salud, nutrición... está llena de contenidos científicos. Que si los antioxidantes, que si las mitocondrias...
¿Le gustan esas revistas?
A: Las cojo porque me asombran, están llenas de anatomía. En todos los temas hay información científica. La meteorología es física, los temas de salud. Sabemos más ciencia de lo que pensamos porque estamos inmersos. La sección de motor es tecnología. Lo que falta es un conocimiento sistematizado.
Millás, ¿cómo procesa toda la información científica que dice Arsuaga?
M: Preguntando y repreguntando hasta que conseguía entender. ¿Cómo ha sido trabajar en conjunto?
M: Un camino placentero porque ha sido un aprendizaje continuo. Esta autoría múltiple tiene muchos aspectos que son más fáciles que cuando se trabaja solo.
¿Por qué?
M: porque al trabajar con otro se está continuamente pasando la pelota del uno al otro. Hay la interactividad que no hay en la soledad. Ha sido un trabajo gozoso. Ojalá todos los trabajos fueran así. Trabajo placentero y productivo. A mí me ha cambiado la perspectiva de las cosas.
¿Cómo se conocieron?
M: Nos conocimos en Atapuerca. Fui a visitar el yacimiento para presentar un libro en el museo de la evolución que dirige Arsuaga.
A: Hace cuatro años.
En el libro visitan varios lugares para tratar de explicar los diferentes temas, ¿con cuál se quedan?
M: Es difícil elegir, pero el hospital de veterinaria fue muy interesante. Allí descubrí que los pacientes, que eran mascotas, tenían las mismas enfermedades que sus dueños. Envejecían igual que sus propietarios porque estaban cuidados igual ellos. Ese capítulo es muy importante.
¿Y eso?
M: Porque la vejez entendida como la entendemos nosotros, o sea, como decrepitud, es un invento de la cultura.
¿En la naturaleza no hay vejez entonces?
M: En la naturaleza no hay vejez y eso se descubre en ese capítulo. Creo que todos pensamos por las películas de Walt Disney que hay leones viejos, gallinas viejas... y no, los animales no envejecen. Envejecen nuestros animales domésticos y los de zoo.
¿Cómo eligen los lugares a los que acudir?
A: Están pensados para que sean el argumento del libro. Los capítulos corresponden a aspectos que tienen que ver con el hilo argumental. Planteamiento, nudo y desenlace.
Interesante, ¿cómo ven desde su perspectiva a la juventud?
A: Ahora la veo escasa [ríe]. Tenemos una pirámide demográfica invertida. Es una especie en peligro de extinción en España. Hay muchos viejos y pocos jóvenes. La juventud siempre ha sido igual.
¿Cómo?
A: Siempre recomiendo a los profesores que lean una comedia de Aristófanes llamada Las Nubes. ¿De qué va?
A: Salen unos viejos y comentan lo siguiente: la juventud de ahora no es como la de nuestra época. Ya no tienen que ir al ejército, llevan el pelo largo, todo el día cantando, no se preocupan por nada... Eso decían en el siglo IV a.C. Sospecho que cada generación cuando llega a cierta edad repite lo mismo.
¿Qué recomendación le harían a un joven?
A: Que lea. Primero que lea y luego que haga lo que sea. Más que nada porque se está perdiendo lo mejor de la vida. Yo no lo digo por mí, lo digo por ellos.
M: Absolutamente de acuerdo. Leyendo se acaban dominando las palabras y la realidad está hecha de palabras. Quien domina las palabras domina la realidad.
¿Qué libros les han marcado?
M: Es imposible de contestar. Llevo toda la vida leyendo. Si dijera uno, dos o tres sería un disparate. Nos hacen esta pregunta y por contestar al entrevistador dices Madame Bovary, Crímen y castigo, La metamorfosis... Entonces el entrevistador se queda tranquilo, pero claro...
A: Tres autores. Rudyard Kipling, Hemingway y Pío Baroja.