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Conecta Fiction

La música, un factor cada vez menos valorado pero más importante de la ficción

Russell Ziecker, de Lionsgate, protagonizó este martes el panel ‘La música protagonista en las series’ en Conecta Fiction

Russell Ziecker, desde L.A., habla con Géraldine Gonard (Conecta Fiction) y Julen Martín (BIME PRO)
Russell Ziecker, desde L.A., habla con Géraldine Gonard (Conecta Fiction) y Julen Martín (BIME PRO)Cordovilla
Actualizado el 14/09/2021 a las 22:20
Russell Ziecker empezó tocando el bajo en varios grupos antes de probar en la publicidad y quedar fascinado por la narrativa, el relato, por la música en la ficción, cómo una escena que ocurre de día necesita una música diferente a si transcurriera por la noche. Editor, mánager, productor, ejecutivo... siempre en el ámbito musical, Ziecker es el actual jefe de música para televisión en Lionsgate y Starz, el responsable último de cómo suenan más de 85 series y más de 1.500 capítulos. Este martes, en conexión desde Los Ángeles, protagonizó el panel La música protagonista en las series, dentro de Conecta Fiction. A través de las respuestas que iba dando a las preguntas que le hacían desde el Baluarte representantes de su sector, Ziecker fue mostrando los entresijos de un oficio en el que confesó que sigue buscando nuevas formas.
La vuelta a la acción después de la pandemia está siendo intensa. Actualmente su equipo trabaja en los proyectos de 36 series y programas de televisión. Tiene alrededor de 40 supervisores musicales que trabajan para él.
El proceso es complejo. Después de leer el guion hay que trabajar para pregrabar la música. “Oyes algo y dices ‘Ese sonido me recuerda a Radiohead’, por ejemplo, tienes que tener una idea de a qué tiene que sonar, ahí lanzas la red para decidir qué piezas va a tener, qué voces”, explicó. Luego ve a los actores y actrices, si son jóvenes, mayores... para no elegir las piezas equivocadas. Y es después, al ver los cortes grabados en bruto, cuando se da cuenta de las partes de la serie o de la película que necesitan “ayuda”, como dice él, para ser contada mejor. “Se ve la marca de la serie o la película, el ambiente”, resumió.
Es un trabajo muy diferente al del cine. “En una película se trabaja en pirámide, todos trabajando para apoyar y respetar la visión del director, que está en el vértice; en la televisión la estructura es mucho más horizontal y hay muchos puntos de vista y opiniones que intervienen, la cadena, el estudio, los creativos...” Son muchas las alternativas posibles, nos equivocaremos si nos atascamos en una y limitamos nuestros recursos y creatividad”, señaló. No hay un único tema perfecto, subrayó, pero sí que “todos los programas tienen que tener cosas que tienen que estar ahí sí o sí”, apuntó.
Weeds, por ejemplo, fue un programa donde se hicieron 217 versiones de la misma canción hecha por diferentes artistas, de las que al final seleccionaron 19 versiones del mismo tema. “Conseguimos s una columna vertebral musical muy potente”, apuntó. En Orange Is The New Black, sin embargo, con el mismo equipo, el punto de vista tenía que ser más concreto. “Es una serie que se apoya en los ambientes en los que se desarrolla la trama; lo que buscábamos dependía de escena”.
En el caso de Mad Men, Ziecker contó que solía revisar todo con los actores y actrices, “queríamos ser super auténticos”, dijo ayer. La serie se ubicaba en 1966 y tuvieron cuidado de no usar música posterior. Solicitaron varias canciones de los Beatles, y la firma que los gestionaba les explicó que un comité en el que estaban los Beatles vivos y los familiares de los que no votaban todas las solicitudes que les llegaban y la luz verde debía salir por unanimidad. Acudieron tres veces y siempre les rechazaron, sin saber por qué. Después lo supieron. “Yoko Ono tomaba decisiones basándose en la numerología, digamos que yo ofrezco 90.0000 dólares el 16 de marzo y dice no, pero si ofrezco 15.000 el 2 de abril a lo mejor me lo acepta”, reveló.
Las licencias son una de sus pesadillas. Usar canciones de época, por ejemplo, puede encarecer mucho el presupuesto. “Aprendí la lección en Mad Men”, expuso ayer. “Cuando era solo un piloto pensé ‘vamos a hacer licencias para cinco años y ya está’, pero la serie fue tal éxito que tuvimos que volver a pagar todas las licencias para tener derecho perpetuo; no recomiendo hacer esto, son demasiados pasos, siempre intentamos obtener derechos más amplios”, dijo
La música nunca ha sido más importante ni tan infravalorada como lo es ahora en la televisión, según lo ve él. “Todos los showrunners, estudios, cadenas, todos saben lo importante que puede ser la música, lo saben, pero no les hace tanta gracia tener que gastar dinero en música”, lamentó. En los últimos veinte años por ejemplo las bandas sonoras han tenido un papel menos importante para mejorar la obra, según señaló, “pero sí son indispensables a la hora de hacer marketing, ahí sí”, puntualizó. La única manera de obtener dinero de una banda de sonora es teniendo contenidos exclusivos. En White People, por ejemplo, son los personajes los que cantan canciones muy conocidas. “La ventaja es que tengo versiones exclusivas de los actores y actrices que no podréis encontrar en otro sitio”, explicó.  
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