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EL RINCÓN DE LOS EXPERTOS

“Alimentarse con sentido común"

Tercera edición renovada y contextualizada

Actualizada 02/11/2020 a las 19:46

Acaba de salir la tercera edición de Alimentarse con Sentido Común, con información clara, funcional y contextualizada, para aprender lo fácil que resulta comer bien, perdiendo grasa y mejorando la inmunidad, si sabes cómo hacerlo.

La energía con la que afrontamos el día a día depende principalmente de nuestra alimentación. Somos lo que comemos, lo que hacemos, lo que pensamos, lo que creemos y tenemos la energía de lo que asimilamos”. Uno debe seguir un sistema nutricional acorde a sus necesidades, a su composición corporal, a su grado de actividad física, a su flexibilidad metabólica, a su tolerancia alimentaria, a su mayor o menor dificultad para mantener un peso graso aceptable, a su salud intestinal y a su estado nutricional, dado que actualmente son varios millones los españoles quienes presentan carencias en uno o varios nutrientes básicos, como el hierro, el magnesio, el zinc, el cromo, el yodo, la vitamina A, la vitamina B12, la vitamina C, la vitamina D, el ácido fólico, la colina y los ácidos grasos omega 3, entre otros. Son tantos quienes presentan deficiencias que de seguir así llegará un momento que será difícil encontrar a uno que no padezca alguna de ellas. Esta “enmascarada desnutrición” produce fatiga crónica y es “una de las causas” de que uno picotee de forma constante, buscando quizás los nutrientes que necesita y que parece ser nunca encuentra.

Ahora más que nunca necesitamos reforzar nuestra inmunidad, dado que varios estudios han relacionado la carencia en varios nutrientes con una mayor probabilidad de enfermar por covid-19. En el libro hay un capítulo dedicado a este tema al que deberíamos prestarle especial atención. Estamos confundidos en la manera en la que entendemos “nuestra propia Alimentación”, debido a la información recibida por diversas fuentes (unas fiables y otras no) y la gran influencia del marketing y de una parte de la industria alimentaria. https://www.youtube.com/watch?v=2Dmg0b_31DM

Un carro de la compra mal seleccionado día a día, semana a semana, mes a mes, a la larga generará problemas de diversa índole, no sólo relacionados con el exceso de peso graso, sino con patologías más serias a nivel metabólico, a nivel nutricional, a nivel cardiovascular e incluso a nivel emocional.

Todos quienes aquí aparecen modificaron sus hábitos nutricionales por diferentes motivos. Y el resultado está a la vista. Aprendieron que no vale con comer cualquier cosa, que la clave está en la correcta selección y consiguieron lo que se propusieron. https://www.youtube.com/watch?v=bPWtXfzhzSo

No existe una “Dieta óptima para todos”, ni una pastilla mágica que te haga más inteligente, ni otra que te regule el peso y mejore tu calidad de vida, lo que existe es “un rango amplio de dietas adecuadas en función de múltiples factores: grado de actividad física, estilo de vida, variantes genéticas, epigenéticas, metabólicas, microbianas, económicas, culturales y sociales de cada individuo”. No todos responden igual ante un mismo sistema nutricional y es por ello que cada uno ha de adaptar su alimentación a todas las variables mencionadas.

¿Qué es mejor desayunar? Pues la respuesta va a ser “depende”. Una persona con celiaquía, otra con alergia a los lácteos, otra con intolerancia a la fructosa, un deportista profesional, una con obesidad mórbida, una con diabetes de tipo 2, otra con anemia grave, un niño con fatiga crónica, otro con exceso de tripa, una con fibromialgia, una con deficiencia severa de vitamina B12, un albañil fibroso, una mujer con menopausia y síndrome metabólico, una niña delgada deportista y un administrativo sedentario con esteatosis hepática, no deberían desayunar lo mismo.

¿Café con galletas para todos? ¿Pan con mantequilla y mermelada con más café? ¿Un croissant con un “colacao”? ¿Unos cereales industriales con leche y “cacao hiperazucarado”? La comida más importante del día, según miles de profesionales de la salud, ¿debería ser de estas características? https://www.youtube.com/watch?v=yrE2c8xY-bk ¿Cuánta cantidad de hierro, de zinc, de vitamina A, de ácidos grasos omega 3, de colina, de magnesio y de vitamina D hay en unas galletas con mermelada junto a un café con leche desnatada y azúcar o sacarina? ¿Y este es el desayuno típico de una parte importante de la población española? ¿Y ya provee de la energía suficiente para afrontar una larga jornada de trabajo o de estudio? Y luego a media mañana quien está “desnutrido” (unos cuantos millones en nuestro país) buscará otro chute de cafeína para seguir funcionando: “Es que sin un café no soy persona”. ¡Pues vaya!

Este libro está dirigido a toda la población. Son ocho capítulos más un noveno de conclusiones, y cada uno de ellos está dividido en varios subcapítulos que dan información suficiente para disponer del conocimiento y de las herramientas necesarias para afrontar un cambio de hábitos. ¡A mejor, por supuesto!

Hay menús semanales en varios de los capítulos. Los hay para perder grasa, para ganar masa muscular, para estar bien nutridos, para solucionar las anemias, para los que son inflexibles en su metabolismo, para prevenir la osteoporosis, para fortalecer el sistema inmune, para cada etapa del ciclo menstrual, para mejorar la microbiota, para quien padece problemas digestivos y quiere solucionarlos, etc., para todos aquellos que tienen interés por aprender una Nutrición basada en la evidencia, es decir, para quien «realmente» quiera mejorar su salud y su composición corporal. Pero lo más importante no son estos menús, sino que quien lo haya leído y entendido sabrá qué hacer para encontrarse mejor y dominará su composición corporal en la medida en que haya aprendido la esencia del libro. Todo ello es más fácil de lo que parece y “Alimentarse con Sentido Común” lo aclara todo.

Bajar peso no debería ser el objetivo final de una “dieta”, sino nutrir cada una de las células de nuestro organismo y hacerlo más flexible en su metabolismo. Se puede perder peso de muchas maneras. Si uno deja de comer se cataboliza; su cuerpo sería similar al de alguien que sufre de malnutrición en el tercer mundo o al de uno que padece las consecuencias de una larga estancia en un campo de concentración. Así que esa forma de comer queda descartada. ¿Acaso la báscula es un buen indicador del éxito de una “dieta” o un buen indicador del estado nutricional de quien se somete a ella?

En cierto modo “somos lo que comemos” pero, la verdad, en demasiadas ocasiones, “no comemos lo que deberíamos comer” de acuerdo a nuestra genética. Durante nuestra evolución ha cambiado algo nuestra estructura anatómica, hemos modificado totalmente el estilo de vida y en forma más marcada nuestra alimentación, pero con un patrimonio genético preparado para otro estilo de vida y otro tipo de alimentación, lo cual de alguna manera a unos “pasa mayor factura”. Ha cambiado el ambiente, ha cambiado el entorno, pero no debemos olvidar que nuestra genética sigue siendo la misma.

Parece ser que hemos olvidado de dónde venimos y de la suerte que tenemos de poder elegir entre alimentos de calidad y productos repletos de aditivos, potenciadores de sabor, harinas refinadas, azúcares y grasas adulteradas. En nuestra sociedad disponemos de infinidad de mercados de alimentos, el problema es que muchas veces no elegimos bien lo que compramos. Decenas de verduras y hortalizas, cuyos colores nos indican la riqueza de antioxidantes que poseen; multitud de frutas; más de una veintena de frutos secos y semillas; pescados blancos, azules, mariscos, crustáceos y moluscos; carnes rojas y blancas; jamón serrano, ibérico, lomo de caña, cecina; huevos de calidad; lácteos fermentados naturales; varios tipos de leguminosas, lentejas, garbanzos, alubias de diversos colores, guisantes, pochas; cereales integrales salvajes; múltiples especias que sirven para realzar el sabor a la infinidad de combinaciones posibles que pueden darse con estos alimentos y todavía muchos se quejan de que comer sano es aburrido, de que hay poca variedad. Comer adecuadamente no está en contra del placer gastronómico, tan sólo es cuestión de aprender a elaborar multitud de menús con los excelentes ingredientes naturales y saludables que nos ofrece este querido planeta y nuestra suerte de vivir en un país Mediterráneo.

La obesidad es una patología que va en aumento. En estas últimas cuatro décadas las cifras de obesidad en jóvenes y niños se ha multiplicado por diez, algo impresionante. Los conocimientos actuales en materia de Nutrición superan con creces los de antaño y, sin embargo, en la práctica no sirven, no ayudan a prevenir una epidemia que cada vez va a más. Los refrescos, las chucherías, los picoteos constantes y los alimentos ricos en azúcares simples son en gran parte los responsables de esta situación. Productos altos en harinas, “suculentos” y malsanos, se han convertido en la comida preferida de quienes serán nuestro futuro. Los niños obesos serán adultos muy obesos. La grasa excesiva en la región abdominal implica grasa infiltrada en muchos órganos, en el hígado, en el páncreas, en el riñón, en el corazón, en el músculo y todos ellos van perdiendo funcionalidad. No es cuestión sólo de estética sino es cuestión de salud.

Son aproximadamente un 50% los españoles mayores de 18 años quienes padecen alguna patología relacionada con riesgo de enfermedad cardiovascular (sobrepeso, obesidad, arterioesclerosis, lipoproteínas altas en sangre, diabetes, hipertensión…) a causa de los malos hábitos nutricionales y un estilo de vida inapropiado. Y son cada vez más los jóvenes quienes padecen estas patologías que antes sólo eran típicas en población adulta. https://www.youtube.com/watch?v=-9IyOl_ehbk

Cuando te sometes a un sistema nutricional el objetivo final debe ser la adaptación. El cuerpo ha de someterse a diferentes situaciones, comidas y actividades para entrenar distintas respuestas y mejorar así su flexibilidad metabólica. Ésa es la clave del éxito; “la adaptación orgánica y la rápida respuesta del organismo hacia la recuperación de su homeostasis” https://www.youtube.com/watch?v=exr8YG-P3K4

Estar bien nutrido, con un peso adecuado y una alta energía, sin la horrible sensación de “estar a dieta”, preparando al organismo para hacerlo más rápido y eficaz en su funcionamiento y en el mantenimiento del peso deseado.

Espero que este Libro sirva de guía en algo tan importante para la Salud como es la correcta selección de nuestra Alimentación y la de nuestros peques. Y si lo sigues NO TE FALLARÁ.


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