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Sabemos lo que comemos?

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¿Sabemos lo que comemos?

Actualizada 16/01/2019 a las 15:32
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SABEMOS LO QUE COMEMOS? Pues va a ser que una inmensa mayoría no. Acaso tenéis dudas al respecto? Está claro que la manipulación es constante y que priman las ventas sobre la salud, de ello no tengo ninguna duda. He elegido uno de los “alimentos” que más se asocian con la SALUD: “El Yogurt Natural”. No quiero decir que tomar un yogurt “natural” sea malo, pero es realmente “YOGURT”? El yogurt se define como un producto lácteo que se obtiene de la fermentación de microorganismos específicos de la leche, que suelen ser, entre otros, Lactobacillus bulgaricus y streptococcus thermophilus, beneficiosos para el intestino humano, viables, activos y abundantes tras la fermentación. Microorganismos activos y abundantes? Tras varios meses conservados a temperatura ambiente y encerrados en armarios? Beneficiosos para nuestra salud intestinal?

(https://www.facebook.com/esportrium10/videos/324152911523134/)

Comemos de una forma tan artificial, que “lo natural” es cada vez más rechazado. Ya hasta “algunos” desechan el agua porque “no les gusta” y sustituyen nuestro principal nutriente por líquidos con sabores dulzones que varias industrias alimentarias sutilmente han introducido en el mercado. Tomamos alimentos llenos de azúcares, repletos de grasas refinadas y adulteradas e ingerimos un abusivo cóctel de aditivos y otros químicos, de imprevisibles consecuencias en nuestra salud.

Comemos productos en lugar de alimentos y nos dejamos influenciar socialmente por anuncios o por intervenciones de gente “experta” que desde luego está financiada para soltar “verdades” a medias. Hemos perdido el sentido común y la ingesta de aditivos químicos se ha multiplicado por diez en pocos años. Los yogures naturales no gustan a casi nadie y ahora triunfan aquellos llenos de aditivos con un pelín de fruta añadida que se asocia a lo saludable; los cereales para el desayuno, cuanto más dulces son mejor aceptados y si van dirigidos a niños se introducen juguetes que sirven de gancho para multiplicar las ventas.

Aguas con diferentes sabores y colores apartarán en breve a las aguas “naturales”; productos como gulas, chacas, surimis, ya van dejando atrás a los pescados salvajes; el pan industrial está compuesto de una harina de baja calidad, llena de aditivos y potenciadores que enganchan y adicionan al consumidor; chucherías cada vez más llamativas y sofisticadas buscando a los más peques; salchichas industriales; refrescos con colores chillones, etc. Muchos no pueden prescindir de tomar varios cafés al día puesto que sin ellos todo se les viene cuesta arriba (un síntoma de mala nutrición, pues la carencia micronutricional la suplen con cafeína).

Acaso nutren estos productos? El problema está en que cada vez comemos más de esto y menos de lo que deberíamos comer y luego surgen los problemas con el peso y con la salud.

La contaminación ambiental, el abuso de pesticidas y herbicidas, el empobrecimiento de los suelos, el exceso de aditivos alimentarios, el estilo de vida tan estresante que soportamos, la gran cantidad de comida refinada y azucarada que ingerimos, las preferencias hacia productos grasos de mala calidad, la maduración artificial que padecen los alimentos frescos, el consumo de microplásticos que va en aumento y que en breve pasarán a ser parte importante de nuestra comida y de nuestro intestino (en el agua, en los alimentos procedentes del mar, en la sal, hasta en el aire y las consecuencias de ello ya las estamos padeciendo), la inadecuada flora bacteriana y el uso desmedido de fármacos para paliar muchas de las patologías digestivas fruto de este desorden alimentario, tarde o temprano terminarán pasando factura (gran parte de las patologías actuales son consecuencia de ello).

Lo que propongo en cada artículo simplemente es “una alimentación basada en el sentido común”, “una alimentación basada en la evidencia”, aunque no sea necesario esperar decenas de años para que se demuestre que es “mejor” comer fruta que zumos envasados o pescados salvajes en lugar de surimis o carnes magras en lugar de salchichas o frutos secos en lugar de patatas chips La ciencia muchas veces llega tarde a verificarlo, dado que a quien paga le interesa que así sea.

Verduras, frutas, frutos secos, semillas, aceite de oliva virgen extra, huevos, pescados, carnes, embutidos magros, yogures naturales, requesón, legumbres, algunas conservas y especias; esos deberían ser los alimentos mayoritarios de nuestras cestas. No hace falta mucho más. Algún que otro cereal integral para los jóvenes (que no tengan sobrepeso), para quienes tengan mucho desgaste físico, para los adultos con metabolismos activos, para quienes no tiendan a acumular mucha grasa alrededor de sus cinturas y para aquellos que con frecuencia practican deporte.

Frutas diversas; decenas de verduras y hortalizas diferentes, tanto frescas como ultracongeladas, cuyos colores nos indican la riqueza en antioxidantes; más de una veintena de frutos secos y semillas distintas; pescados blancos, azules, mariscos, crustáceos y moluscos; carnes rojas y blancas; jamón serrano, ibérico, lomo de caña, cecina; huevos de todos los tamaños, principalmente de gallinas en libertad; lácteos fermentados naturales; varios tipos de leguminosas, lentejas, garbanzos, alubias de distintos colores, azukis, guisantes, pochas; cereales integrales y algunos pseudocereales; múltiples especias que sirven para realzar el sabor de la infinidad de combinaciones posibles que pueden darse con estos alimentos y todavía nos quejamos de que comer sano es aburrido, de que hay poca variedad.

Si alguien piensa que desayunar galletas con mermelada es mejor que desayunar huevos con ajetes o que comer sopa de estrellitas es mejor que comer lentejas es que ya está muy manipulado. Cuántos huevos puedo comer a la semana? Y nadie te pregunta por cuanto pan, mermeladas, embutidos grasos, galletas, fideos, patatas fritas, refrescos o cervezas y. así nos va.

Los seres humanos tenemos la habilidad de complicarnos demasiado la vida, cuando todo es más fácil de lo que parece. Pero uno ha de estar motivado y concienciado para afrontar un cambio de hábitos, pues ello pasa a ser la única solución para vencer esta epidemia de ilógica nutricional que desgraciadamente va en aumento. Las autoridades hacen poco al respecto, lo dicen, lo explican, sale muy a menudo en las noticias, pero gritan suave y hay demasiados oídos “sordos” que no escuchan estos mensajes con el tono que nos lo cuentan. Sólo hace falta pasar por un supermercado o una gran superficie un día en época prenavideña y ya hay en primera línea productos cargados de azúcares y grasas saturadas “navideñas” dos meses antes de las “Festividad” y ello se prolonga otro mes, dos o quizás tres tras la finalización de las mismas. Luego algunos se quejan de los más de cuatro kilos de peso que incrementan durante el corto periodo “navideño” como consecuencia de la mala elección de comida y de bebidas.

Hay “roscos de reyes” desde octubre hasta abril, por poner un ejemplo y decenas de productos azucarados, edulcorados, ``hiperharinados y repletos de grasas de dudosa calidad, en zonas muy estudiadas que fomentan gran ansiedad en quienes son adictos al dulce. Después llegan las ofertas de 2x1, 3x1, 3x2, etc que seguirán incrementando esa necesidad de comprar estos productos (que realmente hacen daño) a los adictos a estos sabores, que además presenten alguna patología metabólica, o una importante carencia de energía, o un excedente de peso y de grasa corporal, o una depresión crónica mal tratada o problemas hormonales diversos difíciles de curar y que va en contra de los suaves e inútiles mensajes que los especialistas y políticos pretenden hacernos llegar cada mes, cada año, cada lustro y que nunca ponen las herramientas efectivas para solucionar.

Es cada vez más común ver al pasar frente a un instituto tiendas donde se venden principalmente bollerías diversas, chucherías y refrescos y una gran parte del alumnado sale corriendo en los recreos a adquirir esos productos cargados de azúcares, aditivos químicos y grasas de pésima calidad que lo único que hacen es educar en la línea incorrecta, aumentar el problema de sobrepeso actual y potenciar la hiperactividad y la falta de concentración que generalmente se produce en las aulas en quienes son habituales consumidores de estas “porquerías alimentarias”. En fin que, se dice mucho, se mandan mensajes que apenas calan y continuamos en la misma línea. Se siguen investigando sobre “pastillas mágicas”; se invierten millones de euros sobre las causas y consecuencias de la obesidad; sobre los genes implicados en ella; aparecen cientos de libros sobre “dietas”, “suplementos”, “artistas de moda” que han seguido modelos nutricionales absurdos, “gurús” de la ilógica curación a través de la alimentación que cuentan con millares de seguidores “ignorantes” que se aferran a ellos como un clavo ardiente. En las Universidades miles y miles de estudiantes realizan trabajos de fin de grado sobre algo que después casi nadie lee ni hace caso; cuando la única y verdadera solución es seguir una línea nutricional sólida, racional y no manipulada. https://www.youtube.com/watch?v=cxZmE3knAmY&t=1s

Añadimos cientos de aditivos químicos a los productos nutricionales de consumo habitual, cuyas interacciones desconocemos y dejamos de ingerir las dosis mínimas de varios nutrientes esenciales, que aportan los verdaderos alimentos y que son imprescindibles para gozar de una buena salud, de los que sí conocemos las consecuencias a medio y largo plazo. Hacemos algo para evitarlo? Una carencia prolongada de ácidos grasos omega 3 de cadena larga repercute en la memoria y en la fluidez mental, con síntomas como el olvido, el aturdimiento, la falta de concentración, el decaimiento y otros signos claros de envejecimiento cerebral “prematuro”. En enfermedades como el alzhéimer o el párkinson suele haber una tendencia a perder estos ácidos grasos esenciales y a su bajo aporte a causa de la mala selección de alimentos. La carencia en vitamina B12 suele dar una sintomatología similar, más acusada con la edad, para cuya absorción es necesario disponer de un estómago muy sano que segregue la suficiente cantidad de factor intrínseco, que se unirá a esta vitamina para ser transportada y absorbida en la parte final del intestino delgado. Las consecuencias de su carencia a largo plazo son extremadamente graves y no es tan fácil determinar su deficiencia a través de un simple análisis de sangre. Quienes tienen una mala salud intestinal, reflujos y además toman antiácidos ya padecerán las consecuencias de esta microcarencia nutricional, algo más común de lo que se piensa.

Y así podría hacer mención a otros tantos y tantos nutrientes esenciales que los tenemos a nuestro alcance y que por la razón que sea (cultural, comodidad del estilo actual, económica, iatrogénica...) los vamos ingiriendo en cantidades insuficientes con las consecuencias que acarrean. https://www.diariodenavarra.es/blogs/dn-running-dudas-consejos/2015/02/04/deberiamos-tomar-vitamina-d/

Y luego está el marketing por parte de la industria alimentaria, que se rige más por intereses económicos que por fomentar la salud. Insisto en que comemos cada vez más productos y menos alimentos y eso no es nada educativo. Cuando la publicidad hace referencia a lo integral ya pensamos en “saludable” y si va dirigida a niños y enriquecida en vitaminas, seguimos pensando en “saludable”. Galletas integrales con avena, trigo y con unas gotas de chocolate negro? Una parte importante es azúcar, lo llaman de diferentes formas y lo indican en letra muy pequeñita en el exterior de los envases (azúcar, jarabe de glucosa y fructosa, dextrosa) y la otra aceite vegetal, aromas, gasificantes, etc. Y se supone que estas son “de las mejores”. No voy a entrar en ello, pero hay alternativas más saludables y nutritivas si es que uno simplemente quiere comer “galletas” de las auténticas. https://www.diariodenavarra.es/blogs/dn-running-dudas-consejos/2015/05/07/como-hacer-unas-galletas-sanas-y-nutritivas/

 

 

 

 

Galletas para niños enriquecidas con vitaminas? Y apoyadas por la Asociación Española de Pediatría? Con recomendaciones incluidas en el paquete sobre cómo debe ser un desayuno “ideal”? Galletas de estas, en forma de figuritas “como gancho infantil”, con un vaso de leche semidesnatada (no entiendo por qué no entera) con colacao y una pera? No hay alternativas más saludables que no eduquen tanto en la cultura de “lo dulce” y más ricas en nutrientes esenciales? Acaso los niños deben desayunar así? Esto es lo mejor para rendir al 100% por las mañanas tanto física como intelectualmente? Y luego algunos llevan más galletas para almorzar, ya que muchos “especialistas de la salud” recomiendan más azúcar dado el “gran trabajo intelectual” que se produce a lo largo de la mañana.

 

 

Con 100 gramos de estas galletas estás ingiriendo 20 gramos de grasa de baja calidad y 20 gramos de azúcar más los aditivos añadidos. Y a eso hay que añadir una cucharada de “cola cao”, compuesto de harina y azúcar principalmente, al que algunos incorporan más azúcar. Y a esto lo llaman “desayuno saludable” recomendado por una sociedad científica?

Y después nos hablan de que existe una epidemia mundial de obesidad infantil y que se están adoptando medidas para frenarla pero que “de momento” son insuficientes y que es necesario aplicar más políticas dirigidas al fomento de alimentos saludables en los más pequeños, cuando por otra parte están educando los paladares de los niños con sabores dulces que son muy adictivos y con desayunos que recuerdan más a la bollería industrial que a otra cosa. Se incumplen los códigos de autorregulación de publicidad dirigida a menores, a través de anuncios televisivos, propagandas, figuritas gancho en el exterior e interior de los paquetes y el sello de alguna sociedad científica con la que la que algunas marcas colaboran. Ese es el camino?

https://www.youtube.com/watch?v=-9IyOl_ehbk

Luego ya les pondremos “a dieta” y les reduciremos calorías en vez de educarles en un sistema nutricional no dependiente de la termodinámica, lógico, coherente y racional. Una línea de alimentación no sobresaturada de azúcares y grasas de baja calidad cuya mezcla induce a la adicción, es decir, un sistema nutricional que no genere una inflamación crónica latente y un disfuncionamiento hormonal.

 

 

Una alimentación desprovista de nutrientes básicos y una pobre salud intestinal (fruto de una inadecuada flora bacteriana) favorecen la depresión. Ya hay países que incorporan probióticos en su sistema de salud al observar mejoras tras su aporte. La mala alimentación, el sedentarismo, el estrés y el aislamiento no dejan de ser basura cerebral, así que aparte de comer “bien” y moverse, uno debería gestionar mejor el estrés y ser más activo socialmente.

Ningún país ha sido capaz de revertir la epidemia de la obesidad que sigue aumentando y las medidas tomadas hasta ahora han sido ineficaces. La Organización Mundial de la Salud se marcó como objetivo mantener la incidencia de obesidad en 2025 en los mismos niveles que los que había en 2010 y los datos indican que ese objetivo no se cumplirá. Un objetivo tan poco ambicioso y no se va a cumplir? Es como decir que en 2010 estábamos fatal y que en 2025 hay que mantener esa fatalidad para no ir a peor.

 

 

Todavía hoy en día los hay que pesan los alimentos. Pero quién sabe el consumo energético real de cada uno que varía en función de sus propias variaciones diarias? Posiblemente mi consumo energético de hoy fue diferente al de ayer o al de anteayer que hizo más frío y estuve más activo. Y qué casualidad, peso más o menos lo mismo que hace cinco años, eso sí, sin contar calorías, pero siguiendo un modelo nutricional equilibrado, nutritivo y lógico para la raza a la que pertenezco. Hacer una dieta a un león de circo que esté fatigado, castrado, obeso y encerrado en 40 metros cuadrados no es darle menos de lo que come, simplemente es soltarle a la selva y que lleve el estilo de vida de un león salvaje y que coma de lo que mayoritariamente comió su especie (aunque dudo que sobreviva unos días, por lo que en principio deberemos reeducarle poco a poco).

Hay estudios que demuestran que los cerebros de las personas que padecen obesidad están más envejecidos en relación a la degradación de la sustancia blanca. La mala alimentación tiene una repercusión negativa en la salud mental y esto se produce a cualquier edad. Interesa esto? Pues la verdad no sé qué pensar

La única herramienta que nos queda es cambiar el estilo de vida. Recibir información adecuada y no manipulada por intereses puramente comerciales. Soy de los que opinan que la familia debe preocuparse más respecto a la educación nutricional de sus hijos. Evitar la bollería industrial, los refrescos, los alimentos con alta carga química y muchos de los procesados donde los ingredientes están carentes de nutrientes.

La obesidad es más común en personas con bajo poder adquisitivo y a la vez con menos formación nutricional. Es más barato comer insano, pero lo que a corto plazo te ahorras en alimentos a la larga te lo gastarás en fármacos. La comida rápida tiene mucha grasa de pésima calidad, harinas refinadas llenas de química, azúcares rápidos y conservantes. Las grasas vegetales refinadas líquidas se manipulan y solidifican pasando una parte importante de sus ácidos grasos a modificarse y aparecen las denominadas grasas trans que mejoran la conservación, evitan el enranciamiento y perjudican la salud del consumidor, al producir inflamación y deterioro neuronal. Y luego tomamos un postre lleno de azúcar con lo que sumamos más de lo mismo, más inflamación.

Dioxinas en grasas animales, antibióticos, pesticidas, hormonas, factores de crecimientoEs lo que toca por nuestro desarrollo insostenible, el aumento poblacional de nuestra raza y la rápida forma de hacer crecer a los animales que consumimos.

Ya hasta los pescados no son seguros. Unos prefieren mirar a otro lado mientras los consumen aunque hayan escuchado lo que no querían escuchar. Se está recomendando un consumo a la baja en algunos países debido a la alta contaminación que padecen y sin embargo poca cosa se hace al respecto. Los que proceden del báltico son incomibles al estar repletos de dioxinas (sustancias precancerígenas) y otros venenos. Así que con ellos fabrican piensos para alimentar a los peces de las piscifactorías de gran parte del mundo y les añaden etoxiquina (sustancia neurotóxica empleada como pesticida en frutas y verduras) eficaz para que no se enrancien las grasas que contienen. Los salmones procedentes de las piscifactorías de noruega están hipermedicados e intoxicados y los pescados que proceden de Vietnan más de lo mismo. Pesticidas, antibióticos, mercurio, metales pesados, dioxinas, contaminantes orgánicos persistentes, microplásticos y cientos de sustancias químicas venenosas que nuestra querida raza suelta al más grande basurero del planeta. Este es el legado que dejamos a los nuestros y del que poco podemos hacer, salvo informar y reflexionar un poco más.

Y no quiero hablar aquí de la calidad de las carnes que ingerimos, del estrés al que se someten los animales antes de su sacrificio, de la cantidad de medicamentos que ingieren, del contenido nutricional de los piensos que consumen. La verdad no quiero extenderme mucho más, aunque debéis saber que todo ello es lo que entra en nuestro organismo. La alimentación ecológica no está al alcance de todo el mundo, pero desde luego que hay que defenderla y potenciarla, aunque tal y como va todo, seguirá conteniendo elementos “indeseables”, pero en menor cantidad que los fabricados “al por mayor”.

A los niños apenas les gustan los alimentos caseros y sin embargo los industriales los aceptan mejor, les son más sabrosos gracias a los potenciadores de sabor contenidos en los mismos. La química también afecta a la obesidad, los contaminantes del entorno son afines a la grasa corporal y perturban tanto a la bioquímica celular como al sistema hormonal. Los contaminantes del entorno envenenan y ralentizan las reacciones celulares de gran parte de las personas que sufren de obesidad.

Creo que en relación a algo tan importante como la alimentación que afecta tanto a nuestra salud, todos deberíamos de luchar un poco más y a través de las redes o de otros medios hemos de informar y gritar con la suficiente fuerza para que lleguen a los oídos de los que tienen que llegar. Si ser polémico es informar lo seré, es mi labor como Nutricionista y como Educador, sin ningún miedo al respecto, por vosotros, por mis hijos y por tratar de “cambiar” este absurdo sistema nutricional manipulado que nos han plantado.

Hay que saber qué elegir en un supermercado. La elección dependerá de la información, de la cultura y de la educación. Somos “inteligentes” pero no analizamos lo que comemos y nos dejamos llevar simplemente por la vista y el sabor, sin apenas pensar sobre el contenido de lo que entra por nuestra boca, que es lo que estamos enviando a todas nuestras células.

El conocimiento junto a la actitud son claves para que la elección sea la correcta. Existen máquinas expendedoras con bollerías, refrescos y chucherías incluso en quirófanos, salas de urgencias o en algunos colegios. Reconozco que es una elección personal el consumir mucho o poco de ello, pero para gran parte es una tentación y que algunos centros de salud y/o algunos centros educativos lo permitan es contradictorio a los mensajes que “nos quieren hacer llegar”.

 

 

Si ya lo normal es beber refrescos o cubatas, acostarse al amanecer, meter seis horas al día con el móvil, picar cuando “entra el hambre” y se ha comido hace una hora, darle una merienda en un hospital a un diabético insulinodependiente como la que se ve en la foto de abajo, debéis saber que “lo normal” no es “lo natural”, pues va a ser que ya vamos como los yogures “naturales”, los unos escasos de bacterias y los otros de neuronas activas, viables y abundantes.

 

 

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