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La primera vez

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La primera vez

27/12/2013 a las 17:08
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Es sabido que la primera vez genera en la mayoría una gran expectación y por qué no decirlo, una importante excitación. Sólo de pensar en ello nuestro cuerpo se activa, se incrementan sensiblemente las pulsaciones y nuestra respiración se acelera de manera evidente. Luego, cuando acontece el acto en cuestión, en muchos casos podemos tener una sensación de insatisfacción por haber elevado en exceso las expectativas.

Si dejamos volar la imaginación nos puede llevar a aplicar este párrafo a prácticas de la más variada naturaleza y condición, pero si nos lo llevamos a nuestro terreno del running, está claro que también es de clara aplicación.

 

AUTOR: J,J.I FECHA: 5 - 05 - 2013 LUGAR: MONREAL PERSONA: TEMA: RUNNING

 

Porque todos hemos tenido una primera vez en esto de salir a correr, sin duda. Muchos no se acordarán, puesto que quizás en ese momento simplemente fue una circunstancia del día a día: acompañar a un amigo, una quedada con la cuadrilla para quitar la resaca o alguna otra buena causa que se quedó en el olvido. Pero muchas veces, esa primera impresión, esa primera salida a correr, cuenta y mucho, ya que a partir de esa experiencia inicial nuestro destino como corredores puede ser exitoso o llevarnos a abandonar la práctica de la carrera.

En estos tiempos donde el “marketing experiencial” se ha convertido en una herramienta fundamental a la hora de captar seguidores, en nuestra actividad, el momento de máxima exposición con el runner potencial es la “primera vez” que sale a correr. Por ello vamos a intentar en este artículo dar unas claves para que la experiencia sea un éxito.

Quizás, la cuestión más importante a la hora de lanzarse a una carrera es tomar consciencia objetiva de quién vive en nuestro cuerpo, vamos: quién soy? Esta reflexión es obligada si no quieres encontrarte súbitamente en una carrera o en un recorrido que, por exceso o por defecto, nos genere una sensación de haberte dejado la vida para conseguir terminar o, lo contrario, irnos a casa sin sudar. Por lo tanto, intenta adaptar la dosis de nuestra primera carrera a nuestras capacidades, que más o menos todos conocemos.

No es tampoco redundante con lo anterior preguntarte: cómo me siento hoy? Hasta el más fornido de los gladiadores tenía días de indisposición estomacal que le obligaban a descansar o a bajar el nivel de exigencia. De la misma manera, aunque tu cuerpo habitualmente esté acostumbrado a ponerse al límite en todo lo que acomete, si es tu primer día de carrera y además no te sientes pletórico por un leve catarro o una pequeña molestia muscular, dosifica. Aunque haya testigos que quieran continuar cantando las gestas de tu creciente leyenda, en ese día, por favor, abstente de ponerte el traje de superhéroe.

Otra costumbre que tenemos muchos corredores es la de improvisar, salir a correr sin planificación previa de lo que va a hacerse, de la ruta a seguir e incluso de la distancia a recorrer. En tu “primera vez” planifica mínimamente. No dejes que la emoción y la energía adicional del estreno te lleve a sobrepasar lo deseable o, por otro lado, a abandonar a las primeras de cambio. Márcate un objetivo coherente en el tiempo y diseña un recorrido suficiente “pero que sepas que vas a ser capaz de terminar sin necesidad de ver al otro lado del túnel al señor de las barbas”. Si en el transcurso de esta primera carrera puedes ir acompañado por un corredor experto de tu confianza, no lo dudes, será una buena decisión.

Ten claros tus objetivos y sobre todo ten presente que no se van a alcanzar en un solo día. Incluso uno de los objetivos de la carrera más inmediatos, el disfrute de la experiencia, muchas veces no llega en la primera. Por no hablar de otros objetivos más exigentes en el tiempo como la mejora de una marca, la pérdida de peso o la mejora del estado de forma.

Si no reconocemos de antemano que nos lleva hasta el running, es probable que esa carrera del primer día no llegue a satisfacernos plenamente y consigamos el efecto contrario, además de las casi garantizadas agujetas del día siguiente. Por cierto, y si durante tu primer año como corredor no corres una maratón, de verdad, no pasa nada. Muchos corredores han corrido diariamente durante años y nunca han corrido más de una hora y os aseguro que han disfrutado plenamente de la actividad.

Antes de salir, por favor, mira al cielo, y no para rezar precisamente, sino para ver "qué tiempo hace”. Si no, la ley de Murphy te acompañará hasta ese día en el que después de 32 años, siete meses y un día sin ponernos unas deportivas, elijas salir a correr en un maravilloso día de tormenta, con vientos huracanados y por qué no, temperaturas bajo cero. En fin, siempre queda el recurso de echarle parte de la culpa al destino o a la mala suerte, pero es mucho más sencillo previamente a nuestro estreno por las pistas que miremos por la ventana o a las previsiones de climatología local de nuestro moderno teléfono y que intentemos encontrar un día o un momento de cierta estabilidad. Seguro que la experiencia es bastante más satisfactoria.

Es muy positivo también que nos lo pongamos fácil desde el punto de vista de los biorritmos y de la organización personal. Elegir un horario amable es una buena elección. Ya que por primera vez salimos a correr de forma oficial, intentemos hacerlo en un momento donde nos sintamos cómodos, sin grandes madrugones ni necesidad de llevar un frontal como compañero. Y por supuesto, con tiempo para poder correr sin estrés ni presión añadida porque en cinco minutos tengo una reunión importante. No convirtamos una actividad para la diversión, el relajo y el cuidado personal en una nueva oportunidad para estresarnos, que ocasiones no nos faltan a lo largo del día.

Elige un recorrido atractivo, cómodo y que no sea muy exigente. Encuentra un lugar que te guste y donde si es posible encuentres espacios amplios con unas vistas que te gusten. Sobretodo donde puedas correr cómodamente. Sin tráfico, sin necesidad de estar continuamente realizando paradas o esquivando personas que pasan por la calle. Con el tiempo, podrás ir eligiendo diferentes recorridos con niveles de exigencia, conforme amplíes el rango y la dificultad de tu carrera, pero para la primera vez, elige un lugar cómodo y accesible

Siempre es adecuado elegir bien el tipo de terreno. Esto incide siempre, en cualquier corredor pero mucho más en quienes se lanzan por primera vez a la experiencia del running. No es placentero encontrarte corriendo por una carretera de asfalto a más de 35 grados, deslizándote por una campa de hierba mojada sin poder guardar el equilibrio y con la sensación de estar en una piscina o, peor aún, rebozarte de barro por una pista en un día de lluvia torrencial. Es conveniente que busques un terreno donde el disfrute se vea incrementado por un terreno agradable para el momento. Para una primera vez, si puedes y hay luz, correr por la hierba de un parque es una excelente opción.

La elección de una superficie adecuada sin duda nos da pie a la necesidad de elegir un equipamiento adecuado. Quién corre por primera vez, va a someter a su cuerpo a un estrés y, por lo tanto, en la medida de lo posible debemos ofrecerle unas garantías de confort y protección. Sobre todo a nivel del calzado, que es la parte más expuesta de nuestra anatomía en la carrera, pero sin olvidarnos de que el resto del equipamiento debe ser adaptado a la actividad.

Elegir un equipamiento excesivamente pesado o con elevada carga de protección térmica o, en el polo opuesto, ir en camiseta cuando nieva o sin protección solar suficient puede llevarnos a convertir nuestra experiencia deportiva en un tormento. Eso nos puede empujar a no repetir o lo que es peor, a lesionarnos o caer enfermos.

El calzado merece una atención especial y aunque ahora mismo el mercado ofrece una amplísima variedad de deportivas con diferentes adaptaciones para tipos de carrera, pisadas, ritmos, etc... En tu primera vez no hace falta que adquieras el último modelo de la temporada. Es suficiente con llevar un calzado que sobretodo tenga una suela que te permita proteger la planta de tu pie, que tenga la suficiente flexibilidad para una actividad cíclica y repetitiva como la carrera. Ya tendrás tiempo si conviertes esta experiencia en una hábito, de elegir las más adecuadas a tus características.

Van apareciendo pequeños consejos a modo de píldora para nuestro inicio en el running y llega el momento de poner encima de la mesa el tema de la alimentación. Para este primer día, como ocurre con casi todo, no busques cambios bruscos en tus hábitos. Pero si respeta un par de normas básicas y lógicas. No realices una ingesta excesiva en previsión de tener reservas para la nueva experiencia, puesto que ni te hace falta, ni va a resultar efectiva y además incluso te va a generar incomodidad. Además evita realizar actividad física justo después de comer. Espera dos horas para realizar adecuadamente la digestión antes de salir a correr. Ten en cuenta, además. que de la misma manera, cuando finalices la carrera, tampoco es necesario que comas en exceso. Quizás sí que la sensación de apetito es un poco más elevada que de costumbre, pero no es necesario ni conveniente que, aunque comas algo más, eleves en exceso las cantidades.

Y es tan importante o más que la comida, la hidratación, una de las adaptaciones que genera la actividad física y especialmente el correr es la sudoración y por lo tanto la pérdida de líquidos. No esperes a tener sed, por ello, tanto antes de la actividad como si llevas un bidón durante la carrera, es bueno hidratarse de vez en cuando, incluso sin tener sensación de sed. Ayudaremos de esta manera enormemente a nuestro organismo a mantener un equilibrio y a generar una recuperación de la actividad mucho menos traumática. Menos agujetas, mejor asimilación de la carga de entrenamiento y, sobretodo, disminución de la posibilidad de sobrecargas y lesiones. En este punto aconsejar que la hidratación, vital en los días soleados y con una térmica elevada, pueda estar acompañada de sales y azúcares que nos permitan compensar mejor la pérdida que nos genera la carrera.

Es muy recomendable, si no has salido a correr nunca, salir acompañado con alguien de tu confianza y que sea un corredor experto o con cierto hábito. Correr en compañía de alguien es muy adecuado y hace la actividad más llevadera. Claro, siempre y cuando no nos lleve a elegir un ritmo inadecuado para nuestra primera vez o se convierta en una competición, que pocos beneficios nos aportará. El acompañante debe tener en cuenta la importancia que tiene que encontremos satisfactoria la experiencia de la primera carrera y una gran parte de esa responsabilidad va a estar en el mismo. Va a ser la referencia y el guía del nuevo corredor y por lo tanto debe tomar conciencia de ello para que la experiencia sea placentera. Como en muchas otras actividades, en la carrera el ir en grupo exige siempre un punto de generosidad que hace que una actividad individual, se convierta en algo compartido y para ello debe sacrificarse en ocasiones el ritmo y los deseos de uno mismo, por adecuarlos a las necesidades de quienes nos acompañan.

La opción del corredor solitario, para muchos es una opción preferida por muchos motivos y sin duda válida pero qué duda cabe que para una primera vez, es quizás mejor el ir acompañado para aprender determinadas pautas y aspectos a tener en cuenta en la actividad.
Y si ya estas, después de haber tenido en cuenta todos estos aspectos previos en cuenta, preparados para tu primera “carrera oficial”, llegamos a otro de los puntos fundamentales: un adecuado calentamiento.

Éste no es un hábito de cara a la galería o un rito ancestral. Es la mejor garantía de tener una buena experiencia de carrera. Te va a preparar nuestro organismo para la actividad, elevando primero nuestra temperatura corporal y la viscosidad muscular y por lo tanto preparando tu organismo frente al impacto y el estrés de la carrera. Nuestras articulaciones y estructuras musculo tendinosas, tendrán una progresividad a lo largo de esa jornada inaugural, protegiéndonos frente a las lesiones que pudiera producirnos un comienzo agresivo. Por cierto, intenta que el calentamiento sea dinámico, con suaves movimientos pero ligeramente elásticos e intentando involucrar no solamente a las piernas sino también al tronco y tren superior.

Una vez comiences por fin la carrera, una de las cuestiones principales es conseguir un ritmo constante, una carencia de zancada uniforme y natural. No hace falta que tu paso sea el mismo que el de Usain Bolt o el de tu acompañante. Cada corredor tiene su zancada natural y es la que debes encontrar. Nos debemos sentir cómodos, intentando acomodar una respiración rítmica, sin una frecuencia elevada pero tampoco exagerando su profundidad. Además es importante tener en cuenta que la cantidad de aire es lo importante y, por ello, inspirar por la nariz está bien pero sin duda coger aire por la boca es mucho más cómodo y efectivo.

Una distancia o tiempo recomendada para todo el mundo no es posible, ya que cada corredor tiene sus capacidades. Pero si decimos que entre 20 y 30 minutos puede ser una buena medida para comenzar, no estamos muy desencaminados. Es sólo una referencia. Si alguien tiene dificultad para aguantar tanto tiempo, no pasa nada por parar y terminar un poco antes. No todos somos iguales.

Si tus condiciones físicas son inferiores a la media por la razón que sea, no pasa nada, puede utilizarse la técnica de andar y correr alternativamente para acumular un tiempo de actividad física que nos permita sentir el efecto y la satisfacción que buscamos. Nadie fracasa en la carrera por ir más despacio o, incluso, por parar o continuar andando. Al contrario, es una excelente ejercicio que incluso los runners más avezados, utilizan en las competiciones de carrera de montaña a nivel internacional. Por lo tanto, utiliza la progresividad y la mesura desde esta primera carrera si lo necesitas.

Una de las cuestiones fundamentales no solamente para la primera experiencia de carrera sino para cualquier sesión posterior es la de hacer caso a las molestias o al dolor. En el caso de que aparezca, no intentes superarlo sino escucha a tu cuerpo y baja el ritmo o para. Normalmente es un aviso que nos da nuestro organismo en relación a que algo que no funciona adecuadamente y, quizá, ese día no es el adecuado. Sé prudente y primero cesa en la práctica y espera a ver si con un poco de descanso remite. Si no lo hace la recomendación es ir al fisioterapeuta o al doctor, en función del tipo de molestia.

Cuantos problemas evitaríamos todos sí después de correr, le dedicáramos una décima parte del tiempo total de entrenamiento a los estiramientos. Devolver el músculo a su estado original una vez terminada cualquier actividad física, es algo además de eficaz, muy agradable. Por desgracia no se suele crear el hábito desde un principio y, por ello, a todos los que os encamináis a vuestra primera carrera, os invito a que lo apliquéis desde el primer día. Conseguiremos no sólo una mejor y más rápida recuperación del entrenamiento sino que evitaremos numerosas lesiones por sobrecarga y además conseguiremos una mejor eficacia mecánica de nuestra musculatura, es decir un mejor rendimiento durante el carrera, con un esfuerzo menor.

Y por último, no quiero dejar de hablar de los periodos de recuperación y descanso. Siempre son necesarios, no podemos correr de manera constante todos los días de la semana, ni nosotros principiantes ni siquiera los deportistas de élite. Además por cuestiones de rendimiento, de salud e, incluso, motivacionales. Como muchas cosas esta vida, la adecuada medida te ofrecerá en la carrera un mayor disfrute.

Bueno, llegado a este punto, podréis comprobar cómo muchas de estas recomendaciones aplicables a quienes van a correr por primera vez, son conocidas en su mayoría por todos los que habitualmente salimos a correr. Por desgracia muchas veces, no se tienen en cuenta, se olvidan o simplemente consideramos que como expertos no nos hacen falta. Creo personalmente que es un error y aunque es evidente que con la experiencia, muchas de ellas están aprendidas y en el momento de correr ya se han tenido en cuenta, otras debería aplicarse siempre, dedicándoles el tiempo y la atención necesaria.

Pero si sois corredores por primera vez o acompañáis a alguien que se estrena, es bueno que sigáis estas pautas para conseguir un mayor disfrute vuestro y de quienes os acompañan.

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