Barcelona
El accidente de Rodalies reabre la crisis con los maquinistas y alienta el hartazgo ciudadano
El caos de movilidad se convierte en la primera gran crisis del Gobierno de Illa y da alas al independentismo, que ya ha convocado una protesta


Publicado el 26/01/2026 a las 05:00
El martes, 20 de enero, un tren de la línea R4 circulaba entre las localidades de Gelida y Sant Sadurní d'Anoia a unos 60 km/h cuando colisionó con un muro de hormigón desprendido sobre la vía. El maquinista "apenas tuvo unos cinco segundos desde el inicio de la frenada hasta la colisión, recorriendo alrededor de 50 metros", según el primer informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
El muro de hormigón se incrustó en el primer vagón y provocó la muerte de un maquinista en prácticas. Los otros tres ocupantes de la cabina y dos pasajeros de ese primer vagón resultaron heridos graves. Hubo una treintena de heridos más de diversa consideración.
El accidente provocado por el temporal y la acumulación de lluvias llevó al Gobierno catalán a optar por la suspensión de todo el servicio ferroviario. Se abrían así varias jornadas de caos en la movilidad de Cataluña que se han convertido en la primera gran crisis del Gobierno de Salvador Illa. Es más, el sábado 24 y domingo 25 también se suspendieron todos los servicios, unos servicios que se prevén reanudar el lunes pero con restricciones, después de haber ejecutado 23 actuaciones de urgencia en siete líneas de la red.
PULSO DE LOS MAQUINISTAS
El primer día sin circulación se explica por la crisis de confianza generada por el accidente de Gelida, sumado a otro incidente en Gerona por la caída de una roca en la vía. Los maquinistas habían exigido antes del accidente medidas extraordinarias por los efectos del temporal y, tras el incidente, se decidió revisar los 1.200 kilómetros de la red catalana.
El problema llegó el jueves, cuando los maquinistas se negaron a restablecer el servicio. Solo seis de los 140 estaban dispuestos a trabajar, aseguró la consejera de Territorio, Sílvia Paneque. Finalmente se llegó a un acuerdo para restablecer el servicio el viernes, entre alusiones del sindicato de maquinistas Semaf a su escasa confianza en las garantías ofrecidas por Adif. Pero el plante tiene aires de pulso también a la Generalitat. De hecho, el miércoles en la Generalitat aludieron al "conflicto" laboral que anida en Rodalies para advertir de que, aunque las vías estaban revisadas, podrían surgir otro tipo de complicaciones. "No será un día fácil", auguró Paneque.
La tensión entre los maquinistas y la Generalitat viene de lejos y afloró especialmente con el acuerdo para el traspaso de Rodalies. Se trata de un colectivo mayoritariamente procedente del resto de España que se niega a dejar de pertenecer al cuerpo de personal del Estado para integrarse en la plantilla de la administración catalana.
HARTAZGO CIUDADANO
El caos de esta semana ha reabierto también la brecha de desconfianza acumulada entre los 400.000 usuarios de la red de Rodalies, que sufren a diario incidencias provocadas por el mal estado de la infraestructura. En el primer semestre de 2025 Rodalies acumuló 175 alteraciones severas del servicio, prácticamente una al día, según datos de la propia Consejería de Territorio. Las incidencias "destacadas" provocaron 1.500 horas de retrasos en los trenes que sufrieron 1,1 millones de viajeros. Es el resultado de años de desinversión en la red más envejecida de España. Ese hartazgo ciudadano se ha multiplicado esta semana y ha dado alas a la oposición. Junts intenta liderar las quejas, pero también Esquerra y Comunes, socios habituales del PSC, han lanzado serias advertencias al Ejecutivo autonómico.
Ninguno olvida que la crisis de las infraestructuras fue la mecha utilizada por el independentismo en los orígenes del procés. En diciembre de 2007 miles de personas se manifestaron en Barcelona en protesta por el mal funcionamiento de Rodalies, en una convocatoria liderada por la Plataforma por el Derecho a Decidir bajo el lema 'Independencia, es la única vía'.
La Asamblea Nacional Catalana (ANC) y el Consejo por la República ya han convocado una protesta el sábado 7 de febrero. Una convocatoria que puede sumar apoyos rápidamente si el PSC no es capaz de atajar el descontento generado esa semana.