Cuando hablas de lo que no sabes
Publicado el 24/07/2026 a las 07:35
El día 16 de julio se publica en esta sección de Cartas de los lectores una misiva donde la autora mezcla los encierros sanfermineros, la presencia del consejero de salud en los dispositivos de urgencia durante las fiestas con el cierre de las urgencias de Fustiñana.
Extraña mezcla, hecha con datos sin contrastar y poco rigor. Quizás esta mujer debería buscar en la hemeroteca todos los años en los que “el consejero de salud” ha sido voluntario en la Cruz Roja. Por ejemplo, 14 años en esos encierros de los que habla y, antes, otros 5 años como cirujano en la enfermería de las plaza. Voluntario, es decir, sin cobrar. No solo en los encierros: cabalgatas de reyes, partidos de Osasuna o Javieradas. Así que el derecho a visitar el dispositivo sanitario del encierro lo tiene doble o triple. No recordamos a otro consejero que pudiera decir lo mismo. Ninguno ni ninguna. Eso sí: de recortes en la sanidad pública, otros muchos tienen más méritos. Porque el recorte del que habla (no lo entrecomillamos de puro milagro o por cierta deferencia o sensibilidad) es el cierre de las urgencias de Fustiñana. Esta localidad, con 2.445 habitantes empadronados, está a 17 minutos (según Google Maps y respetando la velocidad máxima) de las urgencias hospitalarias del Reina Sofía. Lo mismo o menos que si tienes que cruzar Pamplona o vienes de alguno de los pueblos de la Comarca.
Y tiene otros puntos de urgencias extra-hospitalarias más cerca y que, si no las conoce, se pueden consultar la web navarra.es Por ejemplo, Ribaforada a 8km.
Se trata de una cuestión de necesidades y ratios, de recursos y equidad, con una planificación rigurosa que contempla y respeta las isocronas, para que todas las personas tengan una igualdad de acceso a los recursos. Esto mismo ocurre con otros servicios públicos. Los estudiantes de Fustiñana van a Ribaforada (3.700 habitantes) y no se oyen quejas ciudadanas al respecto. Lo mismo pasa con servicios socio-sanitarios comarcales, que están en una localidad y el resto acuden a ella.
Porque no podemos tener todos los servicios públicos en la puerta de nuestra casa. Ojalá; es imposible y lo era antes, ahora y mañana. Sin embargo, ahora, podemos tener garantía de atención de las necesidades de todos y todas; siendo conscientes que, quizás, tengamos que aceptar algún desplazamiento. Pensar en colectividad, en globalidad, en que la distribución de servicios y recursos sea lo más equitativa posible es aceptar que alguno de ellos estará un poco más lejos que el patio de mi casa… y no perdamos de vista que la capacidad de movilidad actual es muy grande y no supone una dificultad insalvable para la mayoría de la población y, para estos, hay que arbitrar otras fórmulas. Defender la sanidad pública y garantizar su sostenibilidad es, también, optimizar y racionalizar los recursos.