Los pueblos no se estropean de golpe
Publicado el 27/02/2026 a las 07:38
No hay un día concreto en el que todo se venga abajo. Lo que ocurre es más silencioso: pequeñas desorganizaciones que se acumulan, decisiones que se aplazan, problemas que se repiten sin resolverse del todo y falta de voluntad política. Cuando uno levanta la vista, empieza a notar que el Ayuntamiento no está dirigiendo, está reaccionando. No solo es cuestión de ideología, también es cuestión de gestión. En muchos pueblos de Navarra (Puente la Reina el primero) empiezan a repetirse los mismos síntomas: vandalismo que deja de ser algo puntual, vivienda que no arranca pese a los anuncios, un desorden total en los contratos públicos, venta de patrimonio municipal o sacrificio en los servicios de gestión pública para cuadrar cuentas…
Nada de esto, por separado, es un escándalo, pero todo junto dibuja un modelo de improvisación total. Y en paralelo, estamos viendo algo más amplio en la política actual. En distintos extremos del tablero político crecen los discursos más pasionales, más identitarios, más viscerales. Esos discursos con los que cualquiera puede identificarse por estar agotado de este sistema que parece no pensar en los problemas de la gente. Pero ¿qué pasa cuando el mensaje apela constantemente a la épica, al desgaste o a la confrontación? Que el foco se desplaza. Se habla menos de gestión, de resultados y buena gestión de lo público, y más de la emoción.
La gestión no puede basarse en el ruido ni en la pasión. Un Ayuntamiento necesita organización, control y planificación: presupuestos en plazo, políticas de vivienda con visión y capacidad para anticiparse a los problemas de convivencia.
En un pueblo que no llega ni a los 3.000 habitantes, la buena gestión se nota mucho. Y la falta de método, también. Porque cuando la política se convierte en espectáculo, la gestión pasa a segundo plano. Y cuando la gestión falla, quienes lo pagan no son los partidos, son los vecinos.
Navarra no necesita más ruido. Necesita Ayuntamientos que sepan exactamente hacia dónde van y eso muchas veces sí depende del color político porque no todos son capaces de gestionar con rigor.
Áxel Cárdenas Roldán, portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Puente la Reina.