La valentía de Ignacio Olábarri

Ángel García-Sanz Marcotegui, profesor honorario de la UPNA

Publicado el 10/12/2024 a las 07:29

La noticia del fallecimiento del profesor Ignacio Olábarri me ha hecho recordar nuestro paso por las Milicias Universitarias en Monte la Reina (Zamora) hace más de 50 años. Dada su pequeña estatura, él iba en la última fila de la formación, pero era perfectamente identificable porque llevaba su distintivo: un banderín rojo. Como la lista de la compañía se hizo por nombres y no por apellidos, yo era el primero, lo cual tenía algunas ventajas y no pocos inconvenientes.

Un día, al anochecer, nos llevaron a la cima de un monte a aprender a tirar con bazuca, el arma empleada contra los carros de combate. Cuando un suboficial hizo el primer disparo vi que, por efecto del rebufo, el arma despedía llamaradas y humo por detrás. Esto no me hizo precisamente muy feliz ya que, si se seguía la lista, me correspondía disparar el primero. Estaba tratando de aparentar una tranquilidad que en absoluto tenía cuando el comandante -recuerdo que se apellidaba Churiaque- dijo que había un voluntario. Era Ignacio Olabarri, cuyo valor me produjo un gran alivio. Se puso el casco, que le venía grande, se tiró al suelo, emplazó la bazuca en su hombro derecho y disparó. Cuando se disipó el humo lo vimos vuelto completamente del revés y sangrando de una herida que le había abierto el casco en la frente. Inmediatamente fue desalojado hasta el puesto médico, que estaba al pie del monte, y pensé que nada me iba a librar de tener que realizar el siguiente disparo.

Sin embargo, cuando trataba de disimular mi miedo, surgió de nuevo la voz ronca de Churiaque que, tras unas observaciones poco amables sobre nuestra hombría, contrapuso la de Ignacio, pues desde la ambulancia se había ofrecido a tirar de nuevo. Afortunadamente la noche era ya cerrada y se ordenó volver al campamento. Esta anécdota (que hace categoría) hizo que desde entonces tuviese en gran estima a Ignacio Olábarri. A ello se añadió después una gran admiración por su gran calado intelectual y su sencillez y cercanía en el trato.

Ángel García-Sanz Marcotegui, profesor honorario de la UPNA

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora