A Jesús Mauleón
Publicado el 04/11/2024 a las 07:11
Se ha muerto un poeta, algunos dirán que no es Machado ni Neruda ni Whitman pero yo no fui contemporáneo ni viví con ninguno de ellos. Yo viví con Jesús Mauléon y él sí tuvo tiempo para mi poesía. Hace más de quince años, cuando mis versos rugían pero no metían miedo a nadie, cuando mi poesía era así, apenas sólo juego de palabras, él tuvo la paciencia de leerme en mis mejores poemas y aún guardo aquella crítica en esa ingenua parte del corazón que quiere creer que ese elogio dirigido por el maestro tiene gran parte de verdad. Se ha muerto un poeta, uno de esos que saben que poner la palabra Dios en un poema es una responsabilidad de belleza, uno de esos que ha vivido mundo pero que escribe como nadie escribiendo a una madre, uno de esos humildes que no se dan importancia pero sí a sus versos si pudieran hacer llegar a Dios a las almas.
Se ha muerto un poeta, el mundo queda aún más a oscuras pero yo quiero ponerle remedio. Yo soy el poeta que lo ve todo bello incluso en el sufrimiento, él me manda sacar ahora mis mejores versos para dar esperanza, esa esperanza que él ya no tiene por no necesitarla al contemplar cara a cara a su Dios de las promesas. Desde aquí, desde la Tierra, ahora me siento un poco más solo, me refugio en el verso, en la belleza, en el deseo de Mauleón. Y digo que llegará una fecha, escalera creciente de amor y de días, en que todos los poetas se pondrán de acuerdo en que por fin ha llegado el reino de la belleza. Eso será no cuando las personas lean más poesía o haya más poetas, eso será cuando las personas se traten como trataba a los demás un poeta que además era sacerdote. Haciéndote sentir único, haciéndote sentir amado, pues tenía experiencia de ambas cosas y a mí ni pudo escondérmelo.
Óscar Corcuera Canflanca