Para pararse a pensar
Publicado el 25/07/2023 a las 08:16
Se suele decir que los argumentos o discusiones bizantinos son sinónimos de argumentos o discusiones inútiles. Parece que son equivalentes a la expresión “discutir el sexo de los ángeles”, ya que este era el tema sobre el que estaban discutiendo los bizantinos, de una forma seria, sesuda,…, cuando los otomanos ponían cerco a Constantinopla en el siglo XV. ¿Por qué traigo a colación esta imagen? Hace unos días aparecía en algunos medios informativos escritos un titular de este tipo “Los suicidios de adolescentes en España aumentan un 32% desde 2019”. En la noticia aparecían más al detalle algunos datos del estudio realizado a este respecto como, por ejemplo, que, en relación con la distribución geográfica, se registran tasas superiores a 7 casos de suicidio por cada 100.000 habitantes en cinco provincias, que, de mayor a menor tasa de suicidio, serían: Ávila (11.67 por cada 100.000 habitantes), Melilla (9.24 por cada 100000 habitantes), Palencia (8.24 por cada 100.000 habitantes), Navarra (7.12 por cada 100000 habitantes) y, La Coruña (7.05 por cada 100.000 habitantes). La locuacidad y verborrea de la pasada campaña electoral ejercitándose en la carrera de quién promete más y mejor, la divertida y ociosa distracción de las fiestas que proliferan por doquier en estos meses de verano, la transcendencia infinita del caso Kylian Mpappé si sale o no sale del París Saint-Germain o si recala o no recala en el Real Madrid,…, son algunas de las realidades de las que nos hacemos eco y elevamos a categoría de no se sabe qué noticia o notición… cuando hay otras realidades como, por ejemplo, la del suicidio en general, o la del suicidio de adolescentes en particular, que parecerían no interesar, no inquieta,… Mientras, eso sí, estamos preocupados y ocupados en lo que quizá no sea tan relevante ni significativo. Algo por lo menos de preocupante y alarmante nos ocurre en esta nación, y también en nuestra Comunidad Foral de Navarra, cuando crecen los suicidios de adolescentes. Puede haber señales de que nuestra sociedad está sana. Ciertamente que sí. Y puede haber otras señales de que nuestra sociedad o está enferma o está enfermando, por ejemplo, si hay adolescentes que, en lugar de abrirse al futuro y encararlo con coraje, esperanza, pasión,…, deciden cortar por lo sano bajándose del tren de la vida o quitándose de en medio. Seguramente hay brotes verdes. Y seguramente también hay señales de alarma que nos debieran despertar si es que estamos dormidos o que nos debieran ayudar a centrarnos y concentrarnos si es que estamos despistados o distraídos no sea que lo secundario - que también tiene su importancia aunque no por ello deja de ser secundario - acabe desplazando a lo primario.
José Ignacio Camiruaga Mieza