Educación y atención a la diversidad

María Dolores Ullate Hernández

Publicado el 09/07/2023 a las 07:31

Una enseñanza de buena calidad en nuestro sistema educativo debe tener como base la atención a la diversidad, parte fundamental en la programación didáctica: es necesario que el profesorado atienda a todos los alumnos por igual, sin excepción. Debemos tener en cuenta los objetivos de la materia contemplados en el currículo pero asentar primero las bases para que los contenidos lleguen al conjunto del alumnado.

En primer lugar, el profesorado debe saber comunicar. Podemos saber mucho de una materia y no saber enseñar (enseñanza) y por tanto, nuestros receptores no aprenden (aprendizaje). Son muy importantes nuestras capacidades comunicativas y despertar el interés del alumnado en general, que no va a aprender si no le interesan los temas (saber, saber hacer).

La buena comunicación consigue que el receptor reciba información al mismo tiempo que éste aporta información. En general, el alumnado no está aprendiendo si no participa. El flujo de información conlleva que aprendan tanto el emisor como el receptor. El alumno (receptor) muestra su inquietud con respecto al tema tratado y el profesor (emisor) da respuesta a esa inquietud. Entonces se abren nuevos cauces de comunicación donde el alumno es receptor y también emisor, y el profesor es emisor y también receptor (ya no es el profesor el que lo sabe todo). Es así como la información fluye y hay aprendizaje.

Sin comunicación no hay enseñanza-aprendizaje. Como indica el profesor de filosofía Joan Manuel del Pozo: “Un aula debe ser fundamentalmente una comunidad de diálogo, donde el docente tiene el papel de promotor y donde todo el mundo está invitado a intervenir, a intercambiar palabras de acuerdo con los principios del pensamiento crítico, que son cuatro: que los criterios interpretativos son más importantes que los datos informativos (…), que toda cosa humana es hija de un proceso (…), que todo hecho humano tiene un contexto (…) y, por último, debe haber una disposición metódica y autocorrectiva, es decir, que sólo puedes avanzar si te estás permanentemente preguntando si lo que haces está bien”.

En segundo lugar, la metodología debe estar sustentada por la palabra ‘vocación’. Podemos definir vocación como todo aquello con lo que se disfruta. Medidas concretas:

1. Llegar el primero al aula, motivado y con las clases muy preparadas.

2. Las capacidades básicas enumeradas en cada currículo están por encima de los contenidos específicos de la materia.

3. Se apoya al alumnado que no tiene el nivel necesario en el ámbito de las nuevas tecnologías.

4. Se tienen en cuenta las inquietudes, los intereses y expectativas de los estudiantes así como los conocimientos previos del alumnado, para garantizar un aprendizaje significativo.

5. Se desarrollan diversas actividades de motivación como por ejemplo las exposiciones orales y debates.

6. No se hacen juicios de valor hacia el alumnado delante de sus compañeros.

7. Nos adaptamos al ámbito emocional y cognitivo de los estudiantes respetando su desarrollo psicoevolutivo.

8. Se potencia el trabajo cooperativo.

9. Se incide en la responsabilidad que cada uno tiene con sus resultados (autoevaluación) supervisando la actitud para evitar actos que vayan en contra de la ética y la moral humana, sin utilizar faltas de disciplina.

10. Se contempla la Educación Integral (Saber+Saber Hacer+Saber Convivir) en todo momento.

María Dolores Ullate Hernández

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