La estandarización de la belleza en redes sociales
Publicado el 11/12/2022 a las 08:14
Tras un día de intenso trabajo, me siento a descansar en el sofá del salón. Desbloqueo el móvil, abro Instagram y veo un despliegue de caras y cuerpos que cada vez se asemejan más. Me recuerda a eso que dicen de que los matrimonios se parecen entre sí, o lo que es más gracioso, que los perros se parecen a sus dueños.
En el desfile de hoy veo labios carnosos y grandes, foxy eyes (mirada felina con hilos tensores), pómulos marcados, mentones en busca de armonía, narices pequeñas y modeladas, cejas micropigmentadas y extensiones de pestañas hasta el infinito. También veo cuerpos delgados, marcados, atléticos, pero sin pasarse y que no dan cabida a la grasa. Tienen una forma de reloj de arena, culos respingones, piernas kilométricas y cinturas de avispa. No me lo puedo creer, no hay ni un ápice de diversidad, la diferencia brilla por su ausencia. Me asombra cómo cada vez estamos expuestos a una belleza más estandarizada y me pregunto si esto nos hace algún tipo de bien. Las redes crean y reproducen las creencias, opiniones, valores y gustos de la sociedad global, por tanto, su influencia en los nuevos estándares de belleza es enorme. Si bien avanzamos en algunos ámbitos como la desestigmatización de la salud mental, no sé si la normalización de la cirugía estética y de filtros que hacen irreconocibles nuestras caras y cuerpos contribuyen a construir una sociedad sana. Me preocupa especialmente por aquellos más vulnerables como niños/as y adolescentes que aún se encuentran en un periodo crítico en el desarrollo de la autoestima y la construcción de su identidad. ¿Cómo distinguir aquello que es real en las redes?
Martina Cabrero de Diego