Menos prometer y más hacer
Publicado el 28/08/2022 a las 08:47
Todos sabemos cómo está la situación y lo que está por llegar, que el dinero no cae de los árboles y menos si estos se queman y ni frutos dan. Que este virus se ha llevado por delante a mucha gente y algunos más caerán. Que las guerras no terminan y, cuando no las hay, ya tienen otra que empezar. Que al parecer es ley de vida y así habrá que tomarlo. Pero hay cosas que dependen de nosotros y esas sí podemos solucionarlas. Por ejemplo, el cuidado de los montes, campos, ribazos, arbustos, limpieza de ríos y drenajes, desvíos de zonas inundables y otras muchas que, estando en nuestras manos, bien por abandono, descuido o, peor si cabe, por no hacer caso de los verdaderos entendidos (labradores) por trabajar en ello vivir de lo que les cuesta y sudar el jornal. Además de mirar por la naturaleza y pensar en los demás.
Y a estos no les valen promesas ni mirar al cielo por si hoy o mañana lloverá, sino que cumplan lo prometido por el gobierno de la comunidad y se termine de una vez el bendito canal. Otra de las obras prometidas, y de esta ha llovido ya, es el esperado tren de alta velocidad (que más parece venir a trote de cuto o caracol). Pero lo peor no está en que esas obras se terminen antes o después. El verdadero problema va a ser la diferencia del coste que se presupuestó en su día y el verdadero de lo que va a ser. Y no creo que las arcas públicas como están en la actualidad lo puedan sostener. Y ya, por último, si algo habría que terminar por apuntalar o rematar para que se sostenga de una vez sería la pasarela del Labrit que, visto lo visto y lo que queda por hacer, más les valdría haber hecho un puente desde el Redín al fuerte de San Bartolomé… Por lo menos tendríamos un paso de carril bici y podríamos andar por él.
José Mª Redín Berdonce