Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

San Zoilo de Cáseda, alborada tras la pandemia

  • Carlos Sola Ayape
Publicado el 14/05/2022 a las 08:14
Más de dos años de pandemia se dice pronto, y la luz parece verse al final de este largo túnel. Nada volverá a ser igual, salvo la natural cadencia del acaecer de los días, los meses, los años. Bendita secuencia. Por eso, y ahora que media mayo, el mes se vuelve a disfrazar de luz: los días se alargan, granan los trigos y florece el monte. Es primavera. Cultivar la memoria es un sabio quehacer que recomiendo. En los dos últimos mayos, cuando escribía para asomarme a esta sección de Diario de Navarra, evocaba aquellos difíciles tiempos de confinamiento. Cultivando la sensatez, me hacía eco de las recomendaciones del personal de salud, esas heroínas y esos héroes de nuestro tiempo, y apelaba a la serenidad, a la templanza y a la sana distancia. Como en partida de ajedrez, un virus desconocido, venido de muy lejos e invisible como todos los virus, daba un verdadero jaque al rey. De repente, mi vida, la suya y la de los demás estaban en juego. Hoy, si escribo y me lee es porque pudimos o supimos sortear el temporal, viendo cómo muchos no lograban hacerlo; sus nombres permanecerán por siempre en nuestro recuerdo. En una de las crisis más severas del siglo XX, y tal vez de la humanidad, a pesar de los pesares y de los tragos tan amargos, algunos de los sueños se hicieron realidad. Presentes y presencia, al echar la vista atrás, podemos decir con satisfacción y no poco orgullo que estos tiempos de penumbra fueron alborada para la ermita de San Zoilo de Cáseda, patrimonio medieval que fue declarado Bien de Interés Cultural para Navarra en mayo de 2001.
La cosecha se hizo en tiempos de pandemia. Durante varios meses del 2020, se rehabilitó una parte de las casas anexas que arropan a la ermita de San Zoilo, gracias al concurso mancomunado del Ayuntamiento de Cáseda y la Asociación Cederna Garalur. Al año siguiente, y por obra de la Institución Príncipe de Viana, se acometió la restauración de la cubierta de la ermita, agrietada por el peso y el paso de los siglos. Durante el verano y el otoño, pudimos admirar la meticulosa restauración de la centenaria bóveda gótica. El guion se fue escribiendo día con día: la enorme grúa sobre la cañada, el armazón de andamios por fuera y por dentro, la retirada de sus lajas de piedra, el sellado de esas grandes grietas que filtraban el agua de las lluvias, la cuidadosa impermeabilización, la posterior reinstalación de las lajas, la limpieza de la piedra del exterior y también el esmerado cuidado de cada sillar del interior, incluyendo la limpieza del repertorio escultórico de las arquivoltas, tímpano, modillones, claves, ménsulas y capiteles. A su término, una instalación eléctrica ya nos garantiza la iluminación del recinto para disfrutar en todo su esplendor, por ejemplo, de los matices cromáticos de las pinturas murales del ábside. La ermita de San Zoilo quedó en manos de trabajadores expertos, y su proceder mereció la comparecencia de distinguidos huéspedes, comenzando por la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, el 3 de agosto de 2021. En declaraciones a los medios de comunicación, manifestó que la restauración del patrimonio arquitectónico contribuye a fomentar un turismo sostenible. Mucha verdad hay en ello, por cuanto la palabra “sostenibilidad” es un verdadero soporte transversal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible recogidos en la Agenda 2030 de la UNESCO.
Después, el pasado 19 de enero, una comisión del Parlamento de Navarra visitó la ermita para conocer in situ la intervención realizada por el Gobierno de Navarra. Y, por último, el pasado 22 de marzo, la consejera de Cultura y Deporte, Rebeca Esnaola, se hacía presente en este enclave medieval para hacer una simbólica entrega de llaves a Jesús Esparza, alcalde de Cáseda. Desde entonces, lozana y altiva luce nuestra ermita, como si fuera un gran espejo donde mirarnos para reflejar nuestro agradecimiento a estas instituciones que han hecho valer su compromiso real por la salvaguardia del conjunto arquitectónico de San Zoilo de Cáseda. Mucho es lo que podría escribir, pero pocas las líneas que me restan. Por eso, el mayor reconocimiento del pueblo de Cáseda a estas rehabilitaciones será el regreso a su ermita con motivo del día de San Zoilo. No faltarán las mascarillas ni tampoco la ilusión por vivir y celebrar este gran día de romería que será de rencuentro y fiesta. Nada le quita a Cáseda su 15 de mayo. Salgamos de casa y regresemos al camino. Tras la pandemia, mañana en Cáseda volverá a ser día de alborada.
Carlos Sola Ayape, presidente de la Asociación Cultural Ermita de San Zoilo de Cáseda
volver arriba

Activar Notificaciones