Derechos, no obligaciones
Publicado el 25/04/2022 a las 07:21
Las diferencias de género nos acompañan desde que nacemos: decidir el color de la ropa de tu bebé o escoger que actividades o deportes debe practicar tu hijo son solo algunas de las bases que marcarán su actitud o carácter. Pero todas estas desigualdades no acaban cuando creces. Más allá de madurar y tomar conciencia de dicha discriminación, los adultos resultan incluso menos tolerantes que en la infancia. El mundo laboral o las relaciones sociales suponen un entorno aún más complicado. El juicio moral a que tiene que hacer frente la mujer es constante. Un ejemplo es la decisión de ser madre o no. Optar por no ejercer este derecho es tachado muchas veces como un acto antinatural o egoísta. Este tipo de reacciones son otro claro ejemplo de lo mucho que nos queda por avanzar en torno a la perspectiva de género. Ser madre es una opción, no una obligación, así que para llegar a la igualdad es necesario respetar, tolerar y aceptar.
Erika Pérez López