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No olvidemos a los más vulnerables en Navarra

  • Marta Basterra
Actualizado el 31/07/2021 a las 09:12
La crisis económica derivada de la Covid-19 va perdiendo fuerza en los titulares. El fin del estado de alarma, el avance de la campaña de vacunación o la llegada de los fondos Next Generation dibujan perspectivas halagüeñas para el segundo semestre del año. En Navarra, siendo la Comunidad que encabeza la renta media por hogar en España y con buenas previsiones respecto al crecimiento de su PIB, la preocupación por el futuro económico parece diluirse aún más.
Sin embargo, estos indicadores no reflejan en ningún caso el bienestar social. No representan a todas las personas ni visibilizan una desigualdad que sí está presente en nuestra Comunidad. Porque en Navarra siempre ha existido una importante brecha social, que hoy se acentúa con la Covid-19. Familias monoparentales, mujeres víctimas de la violencia de género o desempleados de larga duración constituyen el rostro mayoritario de esta vulnerabilidad. Su vinculación con el mercado laboral ya era frágil y actualmente se ve aún más debilitada, en un contexto de crisis que ahonda sus dificultades para consolidarse en el empleo, con todo lo que ello conlleva: desigual acceso a la vivienda y/o educación de los menores que habitan en el hogar, privación material severa, grandes problemas para cubrir las necesidades básicas y, en definitiva, una mayor pobreza y/o exclusión social.
Los datos del último informe AROPE son ilustrativos y anotan un incremento de la pobreza de más de 2 puntos porcentuales en Navarra: hoy, el 9,9% de la población (más de 65 000 personas) vive en hogares con rentas inferiores al umbral de la pobreza, un porcentaje que en 2019 se situaba en un 7,7%. Poner freno a la expansión de esta cifra está en nuestras manos, pero es necesario actuar. En otras palabras, el año 2021 será para muchos una puerta de retorno hacia la normalidad, pero para otros representará la cronificación definitiva de su pobreza si no acometemos firmes medidas.
Y el único camino para hacerlo es la cooperación. Empresas, Administración Pública, tejido asociativo y sociedad civil hemos de aunar esfuerzos y tomar las riendas de una recuperación inclusiva, que no deje a nadie atrás y nos fortalezca como sociedad. Las políticas activas de empleo y los modelos de colaboración público-privada habrán de ser un eje esencial en la agenda de reformas. Sin olvidar las alianzas empresariales. Desde la Fundación Adecco acabamos de activar en Navarra el programa #EmergenciaPorElEmpleo con el apoyo de InnovaSocial, impulsado por Fundación Caja Navarra y Fundación La Caixa, que nos permitirá acompañar en su acceso al mercado laboral a personas en grave riesgo de exclusión social. El camino por recorrer aún es largo y por eso seguimos apelando al compromiso empresarial para extender nuestra ayuda a tantas personas que lo necesitan. Hoy, muchos de los que perdieron su trabajo en pandemia, y en sectores que ya no generan las mismas oportunidades profesionales, siguen cobrando prestación, pero más pronto que tarde dejarán de hacerlo y perderán su sustento vital. Y ahí es donde hemos de intervenir, garantizando que puedan conectar con los nichos de empleo emergentes y facilitando su inclusión laboral sostenible en el tiempo.
Juntos multiplicamos.
Marta Basterra, directora regional de Fundación Adecco en Navarra
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