Va por todos ellos
Publicado el 19/01/2020 a las 08:33
En un pueblo no es fácil, más bien muy difícil, hallar a personas dispuestas a figurar en la respectiva candidatura local; siempre suele haber una explicación que justifica el “no”. No por la mujer o la familia, no por el trabajo, no porque -se dice- no se vale para ello, no porque... Y si eso ahora, no digamos nada en los comienzos de nuestra actual democracia, en aquellas primeras elecciones municipales que se celebraron en España el 3 de abril de 1979, abiertas aún todas las brechas sociales, recién aprobada nuestra Constitución de 1978, divididos -y a veces muy divididos- los ánimos locales por el recuerdo de la guerra civil del 36. Todo ello con una población con enormes necesidades socio económicas y mucho más acostumbrada al ordeno y mando que a exigir sus libertades y derechos, con una sociedad local fraccionada entre ricos y pobres, donde los primeros eran quienes mandaban y los segundos quienes tenían que obedecer sin rechistar. Con ningún protagonismo (salvo el del trabajo casero) de las mujeres y un largo etcétera. Pues en aquel contexto y en aquellas primeras elecciones, los hubo quienes, pese a todo y aún a sabiendas de que hacerlo solo podía traerles problemas, se atrevieron a dar un paso al frente y ofrecer su nombre para constituir, a partir de aquel 3 de abril, en España, en Navarra y en este caso en Mélida, su/nuestro primer ayuntamiento democrático. Uno de ellos, por UCD (Unión de Centro Democrático), Julián Mari Musgo Adrián, recientemente fallecido, y a quien con estas líneas, por esa decidida voluntad de ofrecer su nombre en pos de la construcción de una sociedad en paz, más justa, libre y solidaria, quiero rendirle mi más sentido reconocimiento. A él y aprovecho la ocasión para hacerlo también con quienes, de un signo y otro, por UCD y por el PSOE en Mélida, y “buscando lo mismo”, estuvieron en aquellas primeras listas electorales en toda España. A través de cualquier sigla y en unas circunstancias ciertamente muy difíciles.