Si el servicio que presta la AP-15 no es el habitual, ¿por qué el precio sí debe serlo?


Publicado el 12/09/2026 a las 05:00
Somos usuarias habituales de la AP-15 y realizamos todos los días laborables el trayecto Tafalla-Pamplona y vuelta. Desde hace meses, este recorrido está marcado por numerosas obras y limitaciones de velocidad. Habitualmente encontramos al menos tres tramos afectados. Entendemos perfectamente que una autopista necesita trabajos de conservación, mantenimiento y mejora. No cuestionamos las obras ni su necesidad. Lo difícil de entender es que, mientras las condiciones del servicio están alteradas durante meses, sigamos abonando el peaje con absoluta normalidad.
El peaje se paga, entre otras cosas, por circular en unas determinadas condiciones de fluidez, comodidad y ahorro de tiempo. Sin embargo, con carriles afectados, reducciones de velocidad y retenciones, especialmente en horas punta, esas condiciones dejan de ser habituales. Por eso, nos parece razonable plantear una pregunta: si el servicio que se presta no es el habitual, ¿por qué el precio sí debe serlo? No consideramos que cualquier obra deba implicar la gratuidad de la autopista. Pero cuando las afecciones son numerosas y se prolongan durante meses, debería valorarse alguna reducción o bonificación del peaje.
Las obras son necesarias. Pero quizá también lo sea revisar qué se cobra cuando aquello por lo que pagamos no puede ofrecerse con normalidad.
Irache Baines Aldave y Leyre Barandalla DomÍnguez