La infamia en tres actos

Los etarras Henry Parot (i) y Juan Lorenzo Lasa Michelena, "Txikierdi", durante el juicio que en 2006 contra ellos en la Audiencia Nacional por el asesinato, en noviembre de 1982 en Madrid, del general Víctor Lago, jefe de la División Acorazada Brunete número 1
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Los etarras Henry Parot (i) y Juan Lorenzo Lasa Michelena, "Txikierdi", durante el juicio que en 2006 contra ellos en la Audiencia Nacional por el asesinato, en noviembre de 1982 en Madrid, del general Víctor Lago, jefe de la División Acorazada Brunete número 1DN ARCHIVO
Los etarras Henry Parot (i) y Juan Lorenzo Lasa Michelena, "Txikierdi", durante el juicio que en 2006 contra ellos en la Audiencia Nacional por el asesinato, en noviembre de 1982 en Madrid, del general Víctor Lago, jefe de la División Acorazada Brunete número 1

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Félix Eugenio García Cortijo

Publicado el 12/09/2026 a las 08:30

La infamia se ha consumado. Lo que comenzó como una cesión política intolerable se ha convertido en la traición e insulto definitivo a la memoria de las víctimas del terrorismo. La puesta en libertad encubierta de los asesinos etarras no es un hecho fortuito, es la culminación de un plan milimétricamente diseñado por el sanchismo con el PNV y los bilduetarras, ejecutado en tres actos de traición institucional. El primer paso fue la transferencia de las competencias de prisiones al Gobierno Vasco, entregando la llave de las celdas a quienes siempre han justificado el terror o han sacado rédito de él. El segundo, el acercamiento masivo de reclusos, un peaje inmoral para mantenerse en el poder. El acto final, es una amnistía encubierta a través de terceros grados y beneficios arbitrarios concedidos, sin arrepentimiento, con opacidad institucional por el Gobierno autonómico. La salida de Henry Parot, uno de los mayores “carniceros” de ETA, autor de la matanza de la casa cuartel de Zaragoza, sin un ápice de arrepentimiento, es una claudicación moral y de la dignidad nacional sin precedentes y personifica el desprecio absoluto a las víctimas.

Su salida no es justicia, es sumisión al chantaje. Un Estado de Derecho digno no puede amparar este desprecio a la justicia y este insulto a las víctimas del terrorismo.

Félix Eugenio García Cortijo

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