Ante el cierre de Guelbenzu
Publicado el 15/02/2020 a las 08:22
El pasado 19 de diciembre, a causa del fuerte viento, se voló la cubierta de la piscina de las instalaciones deportivas de Guelbenzu y desde entonces todo ha sido un despropósito.
Al día siguiente, a excepción de la piscina que permaneció debidamente precintada, volvió a abrirse la instalación y ese mismo día el Gobierno de Navarra, titular público de la instalación deportiva, ordenó el cierre por motivos de seguridad. Posteriormente, representantes del Instituto Navarro del Deporte (IND) en la reunión mantenida con la plantilla el 7 de enero nos trasladaron que estaban pendientes de un informe técnico para valorar el alcance de los desperfectos y las obras a realizar. Por parte de la plantilla se solicitó mantener parcialmente abierta la instalación, a excepción de la piscina, una vez que se garantizase la seguridad tras la retirada de la cubierta arrancada por el temporal. En la misma reunión el IND se comprometió a mantener informada a la plantilla, a través de la empresa, y de manera previa a que se acordase la decisión que se fuese a adoptar. Un mes después, incumpliendo el compromiso de información previa del IND, la empresa nos comunica el inicio de la negociación de un ERE de suspensión de contratos de un año de duración basándose en una Resolución de la Consejería de Cultura y Deporte en la que al mismo tiempo que resolvía la necesidad de seguir prestando el servicio público, resolvía la suspensión del contrato con la empresa gestora de la piscina, amparándose en el interés público. ¿Interés público? No puede existir interés público en dejar de prestar un servicio público al que tiene derecho la ciudadanía. De un servicio público que excede y con mucho de un mero servicio deportivo y/o de entretenimiento.
La piscina de Guelbenzu es el único espacio público que se mantiene abierto en el barrio de la Milagrosa. Un barrio deteriorado y abandonado institucionalmente como manifiestan muchas de sus vecinas y vecinos. ¿Dónde está el concejal de barrio designado por el Ayuntamiento de Pamplona para defender los intereses vecinales y facilitar que permanezca abierto el único espacio social que vertebra el barrio de la Milagrosa? ¿Y la responsabilidad del gobierno con los usuarios y usuarias de la instalación? Son personas mayores, muchas de ellas con problemas de movilidad, que acuden a Guelbenzu a mantenerse activas, a practicar deporte a su ritmo, a rehabilitación y a socializar con los vecinos y vecinas del barrio. Personas a las que han desplazado a diferentes instalaciones deportivas de Pamplona, ya sean más cercanas (como Aquabide y Oberena) o más lejanas, como Aranzadi o San Jorge de tal manera que dependiendo el día de la semana se deben desplazar a una u otra instalación.
Además, dependiendo de la instalación a que se acude, se limita a un máximo de usuarios y usuarias en la nueva instalación; de modo que si vienes de Guelbenzu es muy probable que tengas que esperar a que finalice otro socio de tu instalación para poder entrar, con las consiguientes molestias a las personas usuarias. Se da la paradoja de que, quien debe velar por los derechos de estas personas, y en definitiva de la ciudadanía, quién debe proporcionar una información veraz y transparente a la plantilla, a la que pretende enviar al paro durante un año, elude sus responsabilidades y decreta el cierre de la instalación, sin concretar las obras que pretende llevar a cabo, los plazos de ejecución y sin que exista necesidad alguna del cierre total de la instalación.
Por eso venimos diciendo alto y claro que no se puede dejar en el más absoluto abandono a un barrio entero y al colectivo más vulnerable de este, a las personas mayores. Cerrar un año las instalaciones deportivas de Guelbenzu es dejarla morir. No se lo permitimos al gobierno de UPN hace ahora seis años y no esperábamos tener que emprender la misma pelea con el gobierno actual. No al cierre de Guelbenzu.
Sonia Pedrosa Obregón, secretaria de organización FSC-CCOO de Navarra.