¿Y después qué?
Actualizado el 31/05/2026 a las 08:21
La situación política actual por la que atravesamos raya en la desesperación del más humilde contribuyente sin dejar de pensar en cuál será el futuro de este país en una situación geopolítica, social y económica más que comprometida.
Pronto llegará el cambio de gobierno, y éste como la historia es cíclica, deberá ajustar y suprimir gran cantidad de concesiones injustas e inaceptables para el ritmo de la economía saneada que un país europeo necesita.
Bajo ese ajuste drástico en muchos aspectos, seguirá el bipartidismo anclado en el blanco o negro que permitirá la supervivencia de la eterna oposición, mermada por su reciente pasado corrupto e incapacitado.
Si fuera necesario ajustar las plantillas de funcionariado, su control, el desmantelamiento de departamentos nacidos de políticas efímeras e insostenibles y todos aquellos sobre costes valorados en 4.500 millones de euros anuales, ¿tendrá el nuevo gobierno valor para hacerlo?
Se necesita una depuración de organigrama institucional no solo político, si no administrativo donde las responsabilidades funcionariales se habiliten.
Hemos podido ver como ejemplo el caso de la cantante colombiana Shakira con Hacienda, teniendo que devolver millones más intereses. ¿Quién se hace cargo de ese pago? Los españoles.
De la misma manera, funcionarios de departamentos que generan juicios paralelos para la crispación social, véase depuradora de fangos en Tudela o los múltiples casos de corrupción existentes que ocupan jueces y fiscales tanto tiempo.
¿Quién y de qué manera se impondrá o buscará el orden no solo institucional si no social para poder salir adelante?
La modificación de la ley electoral, la búsqueda de la recuperación de valores que nos trajeron hasta aquí, y sobre todo el respeto a aquellos que nos dejaron su sudor como legado, nos tienen que guiar hacia el futuro. Este país no se merece esto…
Ángel Moracho