Salud
Diferentes combinaciones de recuento de pasos diarios y ritmo de marcha pueden reducir el riesgo de muerte prematura
El hallazgo principal es que dar menos pasos al día a un ritmo más rápido o dar más pasos a un ritmo más lento puede reducir sustancialmente el riesgo de una muerte prematura


Publicado el 19/09/2026 a las 11:29
Dar menos pasos al día a un ritmo más rápido o dar más pasos a un ritmo más lento puede reducir sustancialmente el riesgo de una muerte prematura, siendo un ritmo más enérgico durante al menos 30 minutos al día el punto óptimo para quienes llevan un estilo de vida sedentario por elección o necesidad, según una investigación de la Universidad de Monash (Australia) publicada en línea en el 'British Journal of Sports Medicine'.
La evidencia actual sugiere que un mayor número de pasos diarios es clave para prevenir una muerte prematura, pero no está claro qué papel podría desempeñar la intensidad de la actividad física ni cómo las diferentes combinaciones de número de pasos e intensidad podrían influir en este riesgo, especialmente entre los adultos sedentarios, explican los investigadores.
Para profundizar en este tema, analizaron datos de 103.684 participantes de mediana edad del Biobanco del Reino Unido, que llevaron un monitor de actividad durante 7 días consecutivos entre 2013 y 2015 para controlar el número y la intensidad de los pasos diarios dados.
El recuento diario de pasos se dividió en 4 categorías: 0-5.000; 5.000-7.500; 7.500-10.000; y más de 10.000. Se midió la cadencia máxima de 30 pasos, que refleja la frecuencia de pasos sostenidos más rápida de cada persona durante su media hora más activa del día.
Posteriormente, se realizó un seguimiento del número de personas que fallecieron por cualquier causa o por enfermedad cardiovascular hasta finales de noviembre de 2022. En el análisis de muertes por cualquier causa se incluyeron unos 64.743 participantes (edad media 61 años; 58% mujeres); y en el análisis de muertes por enfermedades cardiovasculares se incluyeron 70.075 participantes (edad media 62 años; 63% mujeres).
Durante un período de seguimiento promedio de aproximadamente 8 años, 1.697 personas fallecieron por cualquier causa y 502 por enfermedades cardiovasculares. Diferentes combinaciones de número de pasos y ritmo de marcha se asociaron con un menor riesgo de muerte.
Por ejemplo, el riesgo fue sustancialmente menor entre aquellos que lograron un ritmo de pasos más alto (al menos 80/minuto) pero menos de 5.000 pasos diarios, lo que fue similar a la reducción del riesgo observada entre aquellos que registraron 5.000-7.500 pasos diarios pero a un ritmo de pasos más bajo (60/minuto).
El hallazgo principal es que dar menos pasos al día a un ritmo más rápido o dar más pasos a un ritmo más lento puede reducir sustancialmente el riesgo de una muerte prematura, siendo un ritmo más enérgico durante al menos 30 minutos al día el punto óptimo para quienes llevan un estilo de vida sedentario por elección o necesidad.
"Una mayor intensidad con un menor volumen puede proporcionar beneficios para la salud comparables a los de una menor intensidad pero un mayor volumen", escriben los investigadores.
Así, mantener un ritmo más elevado durante al menos 30 minutos al día se asoció con un riesgo progresivamente menor de muerte por cualquier causa entre quienes acumulaban menos de 7.500 pasos al día. Si bien alcanzar entre 7.500 y 10.000 pasos diarios se asoció con el menor riesgo de muerte prematura, independientemente del ritmo, mantener un ritmo más rápido durante al menos 30 minutos al día también se asoció con un menor riesgo de muerte por cualquier causa, independientemente del número de pasos.
Se observaron resultados similares en cuanto a las combinaciones de número de pasos y ritmo de marcha en relación con el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular.
Se trata de un estudio observacional y, como tal, no puede establecer una relación de causa y efecto. Sin embargo, los hallazgos podrían ser particularmente relevantes para quienes no disponen del tiempo necesario para realizar un número adecuado de pasos diarios o cuya incapacidad física o limitaciones ambientales les dificultan enormemente hacerlo, sugieren los investigadores.
"Nuestros hallazgos contribuyen a la base de evidencia de los enfoques basados en pasos que se centran tanto en el número de pasos diarios como en la intensidad de la actividad física para reducir el riesgo de mortalidad, y pueden servir de base para intervenciones basadas en pasos para adultos de mediana edad y mayores, en particular para personas con dificultades para aumentar el número de pasos diarios o la intensidad de la actividad física", concluyen los autores.