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Ruta BTT

Pedaleando sobre las huellas de Roma en la Ribera de Navarra

Si te gusta la bicicleta y el turismo cultural, te proponemos un recorrido que nunca podrás realizar en un Museo, pedalear sobre los mismos caminos que soportaron el avance de miles de legionarios romanos, conocer sus rutas y las principales Villas que acogían a los cansados viajeros.

Vídeo BTT Vía Italia
Vídeo BTT Vía Italia
Una ruta BTT que pasa por Corella, Cortes, Ablitas y Cascante.
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Vídeo BTT Vía Italia
  • Conocer Navarra
Actualizada 19/03/2021 a las 11:54

(Reportaje publicado en la revista Conocer Navarra nº 36 con fecha septiembre de 2014. Textos de CRISTINA GALLO y fotografías de EDUARDO BLANCO)

 

Si pensamos en la romanización de España nuestra memoria acude siempre a lugares como Mérida, Segovia o Zaragoza, pero también dejaron un rastro imborrable en la Ribera Navarra. Los romanos poblaron los valles del Queiles, el Alhama y el Ebro dejando un legado que el Consorcio EDER recuperó en parte en 2011: la Vía de Italia in Hispanias, una de las vías de comunicación más antigua que se conserva en nuestro país, a su paso por tierras navarras. Un itinerario balizado de cuarenta y un kilómetros, dotado de paneles informativos que ayudan a comprender su historia, perfecto para recorrer en un día en bicicleta, pero ideal para disfrutar en cortas etapas y conocer las poblaciones que crecieron alrededor de esta calzada.

 

DOS SIGLOS DE CAMINOS

La dominación romana se apoyó en la creación de una amplia red de calzadas y puertos que aseguraban la comunicación entre ciudades y núcleos mineros. Hace dos mil años construyeron diez mil kilómetros de carreteras que recorrían la península ibérica a lo largo de toda la costa mediterránea, de este a oeste hasta el Atlántico siguiendo los valles de los grandes ríos, y de norte a sur conectando la meseta con las más alejadas tierras. Su extensa red se componía básicamente de calzadas militares sufragadas íntegramente por el Estado Romano. Tras la conquista se convertirían en rutas mercantiles que dieron lugar a otras calzadas de menor importancia, cuya construcción y conservación corría a cargo de las Villas y Colonias que buscaban un acceso seguro y rápido para el transporte de todo tipo de bienes.

La calzada que nos ocupa era precisamente una de las vías comerciales más importantes de Roma, unía Tarraco (Tarragona) con Asturica Augusta (Astorga, León) y se utilizaba, entre otras cosas, para el transporte de metales como el hierro procedente del Moncayo, o las producciones de aceite y vino de la Ribera Navarra. La ruta, conocida como “Vía de Italia in Hispanias”, aparece recogida en los “Itinerarios de Antonino”, documento del siglo III que recoge la red viaria de la época imperial y que ha servido para reconocer los caminos por los que los romanos se desplazaban para cruzar Iberia. Según este mapa, dos grandes vías cruzaban la comarca del río Alhama atravesando la Meseta norte desde CaesarAugusta. La primera salía de Zaragoza y se bifurcaba en dos ramales a la altura de Mallén en el límite entre Aragón y Navarra. El ramal de la izquierda correspondería al recorrido que ahora encontramos balizado y que desde Cascante se dirigía a Alfaro. El otro ramal continuaría junto al Ebro hasta Tudela volviendo a unirse con el anterior en la citada localidad riojana.

La recuperación de este ramal izquierdo y su completa señalización en el tramo navarro, nos permite seguir los pasos de aquellas legiones romanas por caminos que unen la muga riojana con la aragonesa, de Corella hasta Cortes. Pongan la bicicleta a punto, el recorrido es llano y asequible para todos los niveles, los romanos nunca trazaban un camino con un desnivel mayor del seis por ciento, y se puede realizar en cualquier época del año, siempre que se evite en verano las horas de más calor.

 

DE GRACURRIS A BELSIONE

Si lo que busca es un recorrido puro de bicicleta de montaña y hacer kilómetros le proponemos hacer la ruta partiendo desde la riojana localidad de Alfaro y. La calzada en la antigua Graccurris, primer asentamiento romano en el Valle del Ebro, no está balizada. El primer panel informativo de la Vía Romana se encuentra en la muga entre La Rioja y Navarra, en el término de Araciel, pero el acceso a la antigua calzada es muy sencillo de encontrar e incluso podemos comenzar desde uno de los pocos puntos, con restos arqueológicos, que se conservan. El Ninfeo romano es un conjunto monumental compuesto por un puente, una presa y una fuente datada en el siglo I, que se encuentra a pocos metros de la Estación de autobuses, a la entrada de Alfaro desde la carretera de Corella. Desde allí no tendríamos más que subir la Avenida de Zaragoza hasta una rotonda en la que encontraremos indicaciones para llegar al polideportivo municipal siguiendo la Avenida de la Molineta. Superado el polideportivo, el camino continúa atravesando un túnel sobre el que discurre la N-232 y a la izquierda subiendo hacia el Embalse de la Molineta, siguiendo el Río del Pantano por su margen izquierda. Cuando veamos que el camino se eleva estaremos entrando en tierras navarras, tan sólo seis kilómetros desde que dejásemos el Ninfeo. Superada esa pequeña cuesta encontramos la primera baliza de la calzada romana, ya sólo será necesario seguir las señales para completar el recorrido, pero les aconsejamos un pequeño desvío para ver la ubicación de Araciel un antiguo poblado, anterior a la invasión romana, que desapareció por completo en el siglo XV y cuya historia está profundamente ligada a la de Corella.

Descendiendo, apenas cien metros desde el panel informativo de la Vía Romana, deberemos coger el primer camino de la derecha siguiendo una finca de olivos y a unos cuatrocientos metros veremos a nuestra derecha un empinado sendero (no recomendable para subir con la bicicleta) que conduce a un alto. Desde lo alto tenemos una magnífica vista de todo el término, e incluso del cercano paraje de “La Dehesilla”, finca en la que se encuentran las Encinas Centenarias, declaradas en 1991 Monumento Natural. Las únicas huellas que encontraremos de quince siglos de pobladores en este rincón de la Ribera, se reducen a un monumento de ladrillo con la imagen de la Virgen de Araceli que recuerda la existencia de la ermita de Santa Lucía. Desandaremos el camino hasta el cruce para continuar en línea recta hasta el Mausoleo de La Torrecilla, siguiendo siempre las balizas rosadas que marcan toda la calzada. A partir de este punto, la ruta coincide con la que se propone a continuación en el recorrido por etapas.

La distancia total no supera los cincuenta kilómetros pero, si las fuerzas flaquean, se puede regresar al punto de partida en tren de cercanías. Una vez finalizada la calzada romana muy cerca de Mallén, la mansión Belsione para los romanos, podemos continuar hasta Cortes donde el tren Regional Express procedente de Zaragoza realiza parada y nos dejará de vuelta en Alfaro en poco más de media hora. El transporte de bicicletas está autorizado en los espacios reservados para ello y la nueva normativa establece que se podrán llevar tantas bicis como el interventor estime que no molesten al resto de viajeros y no hay un coste adicional siempre que la distancia no supere los 100km. Importante comprobar los horarios de paso, especialmente en fines de semana y festivos, fechas en las que la frecuencia de trenes disminuye.

 

BICITURISMO CULTURAL

Para las personas amantes de la bicicleta y de la historia, la calzada romana ofrece varias jornadas completas de actividad física y turismo cultural. El biciturismo cultural es una propuesta que en los últimos años ha ido creciendo, especialmente en la Ribera, gracias a la presencia de asociaciones como Biciclistas de Corella. Desde hace una década promueven el uso de la bici como transporte habitual y han optado por realizar actividades en las que la cultura sea el fin y la bicicleta, el medio. Con motivo de la inauguración de la vía romana, esta asociación organizó el recorrido por etapas para darlo a conocer entre las gentes de la zona, buscando siempre visitas culturales al final de cada ruta, e incluso una charla sobre las actuaciones arqueológicas en la zona que ofreció el arqueólogo Juan José Bienes, responsable de las excavaciones. Lo primero que comprobaron fue la dificultad que suponía acceder a la calzada romana desde el centro de su ciudad, Corella. El trazado de la vía discurre a varios kilómetros de la periferia y no había señales o indicaciones que anunciasen la existencia de este recorrido, ni permitiesen conocer la existencia de un enclave de interés cultural como el Mausoleo de La Torrecilla. Propusieron al consistorio local balizar un sendero local que comunica de forma directa con la calzada y las ruinas romanas, así como colocar un panel informativo a la entrada anunciando el recorrido. Gracias a esta iniciativa se pueda llegar desde el centro de Corella a la calzada romana sin temor a equivocarnos de camino.

 

UN PASEO POR EL BARROCO

Aunque la vía romana comienza a unos cinco kilómetros del casco urbano de Corella, la existencia del camino balizado al Mausoleo de La Torrecilla, único vestigio de un asentamiento romano encontrado en la zona, invita a visitar el centro de la ciudad barroca por excelencia en Navarra. Lo mejor es empezar con un paseo por las calles corellanas para contemplar los palacios y casonas de la época, muros que albergaron a Felipe V y toda su corte, desplazada hasta allí en busca de paliativos para la enfermedad de su mujer, María Luisa de Saboya. Los reyes se albergaron en la “Casa de las Cadenas” o Palacio de los Sesma, ubicada en la placeta García, muy cerca del ayuntamiento. Bordeando la casa podemos seguir por la calle San Miguel para encontrar una buena muestra del patrimonio corellano, la Casa de los Aguado, Casa de los Arrese, la Parroquia de San Miguel y la casa donde vivió el escritor y periodista del romanticismo Mariano José de Larra, cuando era un niño y su padre, médico de profesión, fue destinado en Corella.

Subiendo a nuestra izquierda la calle de la Reja, volveremos a la Plaza de España para continuar a la Plaza de los Fueros, donde se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y la Casa de los Virto Vera. Desde aquí cogeremos a la derecha la carretera de Tudela para llegar al camino de La Torrecilla nada más sobrepasar el puente sobre el río Alhama. La escultura de una prensa de vino y un panel informativo nos marcan el enlace con la calzada romana. 3,7km nos separan de esta necrópolis romana encontrada de forma casual en 1995 tras dejar al descubierto las tumbas unas obras de extracción de grava. La excavación de urgencia, llevada a cabo por el arqueólogo Juan José Bienes, dejó al descubierto un edificio rectangular del siglo IV, construido en ladrillo, con seis exedras en los laterales y cuatro tumbas en el espacio central. La zona arqueológica fue declarada Bien de Interés Cultural por Decreto Foral en 1999.

Continuaremos la ruta deshaciendo el camino andado, siguiendo las balizas de la vía romana en dirección a los Montes de Cierzo. En este punto deberemos extremar la precaución porque la calzada se cruza con la N-113 para continuar por un camino de tierra hasta llegar a la altura de la AP-68 que sortearemos por un túnel. Un pequeño desnivel hasta un paso elevado, sobre la misma autopista, nos lleva a la carretera de Cascante. Deberemos cruzar la NA-6810, Corella-Tudela, a la altura del parque eólico Montes de Cierzo comprobaremos la precisión de los romanos en el diseño de sus vías que, hoy en día, coinciden con actuales carreteras, caso del tramo que nos lleva hacia la bimilenaria Cascantum. La NA-6830, que une Corella y Cascante, discurre por lo que fuera calzada romana. Nuestro recorrido será por asfalto, diez kilómetros de carretera con poco tráfico y en la que nos encontraremos un agradable desvío. En apenas tres kilómetros de descenso, desde que dejamos los impresionantes aerogeneradores, se ve desde la carretera, a nuestra derecha, un panel informativo sobre la antigua calzada y la proximidad de la Balsa del Pulguer, reserva natural en la que podemos observar diferentes tipos de ánades, garzas y las siempre presentes cigüeñas. Un pequeño sendero de unos dos kilómetros recorre entre pinos, juncos, carrizos y tamarices, todo el perímetro de la balsa, un humedal de cuarenta y ocho hectáreas declarado Reserva Natural en 1987, donde además podemos refrescarnos los días de calor ya que es la única balsa de la Ribera Navarra en la que el baño está permitido. Siguiendo de nuevo la carretera llegaremos en menos de siete kilómetros a Cascante, municipum romanorum, que en época de Tiberio llegó a tener su propia moneda puesto que era un importante enclave romano, ciudad comercial con explotaciones agrarias a lo largo de la calzada y bodegas para el vino y aceite, actividades que aún hoy son las principales ocupaciones de las y los cascantinos.

 

TERRITORIUM CASCANTUM

La calzada romana atraviesa Cascante y puede seguirse con facilidad gracias a las placas metálicas que marcan en el suelo el recorrido, aunque no son muchas las muestras de ese pasado que podamos contemplar en nuestro camino. Pese a la importancia de esta Villa durante la época imperial no se conservan grandes restos como en otras zonas de Navarra, véase Andelos o Artajona. Los restos más importantes se encuentran en los sillares de la Casa de los Duplá, edificación que se cree fue la sede del Palacio del Gobernador durante la romanización y la presa de la Estanca, a las afueras de la ciudad. Pero sus calles rinden tributo a sus antiguos gobernadores, calle Tiberio, calle César o la calle Vía Romana que nos devolverá de nuevo a la ruta. Pero no podemos abandonar la antigua villa romana sin visitar un enclave único, la arquería de la Basílica del Romero, treinta y nueve arcos de ladrillo, levantados sobre la antigua muralla medieval, que cubren la escalinata hasta el cabezo en el que se erige la iglesia. La casa de tres plantas que se encuentra en los mismos muros de la capilla, aloja un museo etnográfico que recoge una muestra de los antiguos oficios desarrollados en Cascante. El conjunto arquitectónico se ubica en el llamado Parque del Romero, un balcón natural desde el que podemos observar la comarca y nuestro siguiente destino: la Laguna de Lor y Ablitas. Si pensamos concluir aquí nuestra etapa, esta villa nos ofrece una de las instalaciones más apreciadas por los romanos: las termas. Cascante cuenta con un centro termolúdico en el que podemos soltar nuestras piernas antes de iniciar el recorrido de vuelta.

 

ARQUEÓLOGO POR UN DÍA EN ABLITAS

La calzada continuaría al final de la calle Vía Romana de Cascante en dirección a Ablitas. Hay que cruzar con precaución la carretera N-121-c procedente de Tudela para entrar en el camino de la Estación y enlazar con la Vía Verde del Tarazonica. Esta desmantelada vía férrea se inicia en Tudela y concluye en Tarazona, veintidós kilómetros de tierra y zahorra que comunican dos importantes poblaciones que tienen mucho que ofrecer. Cascante se encuentra justo a mitad de camino por lo que podemos aprovechar este trazado para hacer una rápida visita a cualquiera de estas dos cabeceras comarcales.

Para continuar con nuestro itinerario imperial, subiremos por la vía verde hasta llegar a la antigua estación de tren. A nuestra izquierda, y desde el andén opuesto, sale un camino marcado como ruta BTT que nos lleva hasta la Laguna de Lor, un enclave natural poco conocido al que antiguas leyendas han cargado de misterio, aunque no es más que una laguna de riego, ideal para la observación de aves, que se ha convertido también en coto de pesca. En el acceso al sendero que recorre de forma circular el embalse, encontraremos otro panel informativo de la calzada y las rosadas balizas que nos marcan la ruta hacia Ablitas.

La calzada no cruza esta población ribera, deja a su derecha el núcleo urbano atravesando explotaciones agrícolas y ganaderas para acceder al Área de interpretación tras cruzar la NA-3042 que une Ablitas y Ribaforada. Aquí encontraremos información sobre la forma de construcción de los romanos a la vez que observamos uno de los tramos mejor conservados de esta vía, doscientos metros de calzada en el que se ven con claridad los distintos estratos sobre los que se sustentaba: statumen, rudus, nucleus y summa crusta. Un sistema tan perfeccionado que permitió reutilizar gran parte de las calzadas romanas que no habían sido abandonadas en la Edad Media, para construir sobre ellas los caminos reales del S.XVI, base de nuestra actual red de carreteras. Para una mejor comprensión de cómo funcionaban estas “carreteras” se ha recreado un miliarium, columnas cilíndricas de considerable altura que, colocadas al borde de las calzadas cada mil pasos, marcaban las distancias entre las ciudades romanas.

La enorme carga histórica en la zona movió al Ayuntamiento de Ablitas a organizar cursos de arqueología que han deparado muy gratas sorpresas en los últimos años. Muy cerca de la calzada, junto al Cabezo de la Mesa, se trabaja sobre los restos de “El Villar” una villa romana de considerables dimensiones, cerca de cuatro hectáreas, que parece corresponder a una villa agrícola. El alumnado, junto al equipo de arqueólogos, ha sacado a la luz diversas estancias, así como el descubrimiento de un Hipocausto, un sistema de calefactado utilizado por los romanos hace miles de años, o piezas de arte de extraordinario valor histórico. La última intervención realizada en el 2013 dio como fruto el hallazgo de un cupido, una pequeña pieza de bronce de la que sólo se conservan en Navarra cinco similares. Si planificas con tiempo tu visita es posible que puedas observar en directo el trabajo de estas excavaciones y sentirte arqueólogo o arqueóloga por un día.

Dejamos atrás el área de interpretación para poner toda nuestra atención en el pedaleo. La calzada transcurre hasta Cortes por amplias explotaciones agrícolas, lejos de cualquier población y prácticamente en línea recta hasta casi llegar a la muga de Aragón. Unos quince kilómetros sin desnivel que se pueden hacer muy duros si sopla el Cierzo o en una jornada de calor, pues no hay fuentes ni zonas umbrías. El camino se desviará a la izquierda para cruzar por un paso elevado la AP-68 y volver a enlazar con la calzada, que transcurre casi en paralelo con el Canal de Lodosa, para morir en el kilómetro 114 de la A-68, autovía a Zaragoza. Lamentablemente, la calzada no continúa hasta Cortes, última población Navarra, pero desde la vía de servicio podemos acceder a la NA-5222 circulando siempre con precaución pues hemos dejado el camino para incorporarnos a una carretera. Nuestro objetivo, visitar su majestuoso castillo-palacio, erigido en el siglo XII y que perteneció a los Reyes de Navarra. Declarado como Bien de Interés Turístico Cultural en 1993 fue recuperado para el turismo en el 2013, gracias al empeño de los vecinos y vecinas de Cortes. Un grupo de voluntarias y voluntarios realiza visitas guiadas por las salas restauradas previa cita o el último domingo de cada mes.

Cálzate las caligae y disfruta en bici de este paseo por la historia.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN

  • www.turismo.consorcioeder.es
  • www.corella.es
  • corella.es/Corellapiebici
  • www.biciclistas.es
  • www.cascante.es
  • www.termoludicocascante.com
  • www.ablitas.es
  • www.castillodecortes.com

 

DE MONTES DE CIERZO A CASCANTE

 

 

Si no te gusta circular por carretera con tu bici de montaña, te proponemos una ruta alternativa que salva por caminos los diez kilómetros del asfalto que cubre la antigua calzada romana hasta Cascante.

  • Km 0,0. Justo en el momento en el que cruzamos la NA-6810 para coger la carretera de Cascante, a la derecha comienza una pista que sube hasta el parque eólico de Montes de Cierzo.
  • Km 1,5. Antes de llegar a los pies de los impresionantes aerogeneradores deberemos coger el camino de tierra que hay a nuestra izquierda. Quinientos metros en paralelo a los molinos antes de iniciar un sinuoso descenso de un kilómetro que cruza campos de labor.
  • Km 2,8. El camino sigue ligeramente hacia la izquierda y desciende durante un kilómetro más en dirección a la carretera que une Cintruénigo y Tudela. Cuando ya tengamos la NA-160 delante, debemos continuar en paralelo a la carretera hasta que el camino se abra al asfalto.
  • Km 3,9. Pedalearemos durante cien metros sobre el pavimento y ¡atención!, cruzaremos la carretera para entrar en un camino que deberemos seguir en paralelo al asfalto durante doscientos metros y que continuaremos hacia la izquierda.
  • Km 6,2. Pasamos por delante de unas naves y a la derecha encontramos la Balsa de Pulguer. Circundamos el humedal por el sendero que lo recorre dejando siempre el agua a nuestra diestra.
  • Km 7,3. Dejamos el sendero de la balsa y nos dirigimos al camino que empieza hacia la izquierda tras un pinar.
  • Km 8,1. Llegamos a un cruce de caminos que deberemos continuar de frente, en dirección a una pequeña granja que dejaremos a nuestra izquierda. El camino prosigue prácticamente en línea recta, entre campos de labranza y olivares.
  • Km 13. Una zona de polígono nos anuncia la presencia de Cascante. Cogeremos la NA-6830 para entrar en la zona urbana y continuar por el trazado original de la calzada romana.

Puedes descargarte los tracks en Wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7600680

 

LA CALZADA BALIZADA EN MILIARIOS 27,683 miliarios

 

 

1 milla romana = 1.481 m

  • De Alfaro a Cortes 55km = 37,137 miliarios
  • Ninfeo romano de Alfaro – Mausoleo de La Torrecilla, 10km = 6,75 miliarios
  • Corella – Montes de Cierzo, 14km = 9,45 miliarios
  • Mausoleo de La Torrecilla – Montes de Cierzo, 10 km = 6,75 miliarios
  • Montes de Cierzo – Cascante, 10 km = 6,75 miliarios
  • Cascante – Área de interpretación de Ablitas, 10 km = 6,75 miliarios
  • Área de interpretación de Ablitas – Cortes, 15 km = 10,128 miliarios

 

 

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