Medio Ambiente

Las mejores piscinas naturales en Navarra para huir del calor

La Comunidad foral cuenta con 14 zonas de baño naturales cuya calidad está controlada por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente y por el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra

Piscina fluvial de la foz de Benasa
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Piscina fluvial de la foz de Benasa

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Diario de Navarra

Actualizado el 18/06/2026 a las 16:05

Navarra no es ajena a la ola de calor que afecta estos días a la península ibérica. Según ha informado la AEMET, la Comunidad foral se encuentra en nivel amarillo por altas temperaturas, que este domingo podrían llegar a 39º en Pamplona y a 40º en Tudela, donde la mínima prevista para ese día será 23º. 

Para huir de este calor extremo, Turismo de Navarra ha seleccionado las mejores piscinas naturales en las que tomar un baño refrescante. Hay que tener en cuenta que el acceso a algunas de estas zonas de baño está regulado para evitar la masificación de los espacios, así como mejorar su conservación y la convivencia entre visitantes y habitantes de las zonas rurales. 

Navarra ofrece una amplia red de espacios naturales donde refrescarse durante el verano, desde pozas fluviales y piscinas naturales hasta embalses con aspecto de auténticas playas de interior.

En Betelu, el río Araxes forma un pequeño remanso de aguas cristalinas apenas cuatro kilómetros después de su nacimiento. Este enclave permite bañarse entre truchas, deslizarse por formaciones rocosas que actúan como toboganes naturales y disfrutar tanto del encanto de la localidad como de los paisajes de la vertiente cantábrica navarra.

Más al sur, el río Urederra deja a su paso por Zudaire y Artavia dos atractivas zonas de baño alimentadas por las aguas procedentes de la Sierra de Urbasa-Andía. En Zudaire, una presa hidroeléctrica suaviza la corriente y crea un espacio ideal para el baño, mientras que en Artavia las aguas discurren bajo un bello puente románico que aporta un singular valor paisajístico al entorno.

Para quienes buscan la sensación de estar en la playa sin abandonar el verde de las montañas, Navarra cuenta con varios espacios que evocan pequeños océanos en plena naturaleza.

Temporada de baño 2026:

Del 25 de mayo al 13 de septiembre: balsa la Morea (Beriáin), manantial Agua Salada (Estella-Lizarra), embalse de Alloz (Guesálaz/Gesalatz, Lerate y Valle de Yerri/Deierri, Úgar) y balsa el Pulguer (Tudela). 

Del 6 de julio al 6 de septiembre: río Urederra (Artavia, Allín), río Araxes (Betelu), río Esca (Burgui/Burgi), río Aragón (Carcastillo), río Urederra (Zudaire, Améscoa Baja), barranco de la Foz de Benasa (término de Navascués/Nabaskoze), río Anduña (Ochagavía / Otsagabia) río Uztarroz (Uztárroz/Uztarroze) y embalse de Itoiz (Arce/Artzi, Nagore).

El embalse de Alloz, situado cerca de Estella-Lizarra, es uno de los principales destinos para los amantes de los deportes acuáticos, la pesca y el baño. Sus características aguas turquesas ofrecen además un escenario privilegiado para practicar windsurf, vela o paseos en embarcación.

En las proximidades de Nagore, en el Prepirineo oriental, la desembocadura del río Urrobi conforma un entorno de gran belleza donde se encuentran dos playas interiores. La playa de Angordoi, la más cercana al núcleo urbano, permite combinar una jornada de baño con un paseo por la localidad, mientras que la playa de Arce se sitúa junto a la iglesia de Santa María de Arce, una de las joyas del románico rural navarro.

Ya en la Ribera y muy cerca de Tudela, El Pulguer se presenta como la zona de baño natural más meridional de Navarra. Sus aguas templadas y salinas forman parte de un importante refugio para las aves. Además del baño, el espacio dispone de áreas destinadas a la práctica de deportes náuticos. La visita puede completarse con una escapada a Tudela o una ruta por el paisaje semidesértico de las Bardenas Reales.

Quienes deseen combinar naturaleza, patrimonio y gastronomía también encontrarán numerosas opciones. A pocos kilómetros de Pamplona, la Balsa de La Morea, en Beriáin, destaca por la excelente calidad de sus aguas y por la posibilidad de practicar vela. Es una alternativa perfecta para complementar una visita al casco histórico de la capital navarra y a su reconocida oferta gastronómica.

Estella-Lizarra cuenta además con su conocido Manantial de Agua Salada. La tradición atribuye a estas aguas, de elevada concentración salina y ligeramente termales, propiedades beneficiosas para la piel. Su temperatura constante durante todo el año permite disfrutar del baño en cualquier estación antes de recorrer el patrimonio histórico y la oferta enogastronómica de la ciudad del Ega.

El Valle de Roncal, uno de los grandes referentes del Pirineo navarro, alberga numerosos rincones donde el agua ha modelado gargantas, balsas y piscinas naturales. En Uztárroz, cada verano se acondiciona una piscina fluvial mediante la retención temporal del río a la altura del puente, creando un espacio muy frecuentado por vecinos y visitantes.

Más abajo, en Burgui, el río Esca forma una agradable zona de baño aguas abajo de la presa de las históricas Almadías. El enclave dispone además de merendero y fogones, lo que lo convierte en un lugar ideal para pasar el día.

Por último, en Navascués, las aguas embalsadas de la Foz de Benasa crean un tranquilo espacio de baño rodeado de naturaleza. Su clima más suave y mediterráneo lo convierte en una alternativa especialmente atractiva para quienes prefieren aguas menos frías que las habituales en las zonas pirenaicas.

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