La "Catedral de los Peces": la joya cántabra que resurge cuando baja el nivel del agua

El edificio original es la iglesia de Villanueva de las Rozas, anegada tras la creación del embalse del Ebro

La torre emerge entre las aguas del embalse del Ebro
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La torre emerge entre las aguas del embalse del Ebro
La torre emerge entre las aguas del embalse del Ebro

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Diario de Navarra

Actualizado el 05/10/2025 a las 11:47

En el sur de Cantabria emerge, entre las aguas del embalse del Ebro, una imagen pintoresca: la torre de una iglesia que resiste el paso del tiempo y del agua, y que es conocida popularmente conocida como la "Catedral de los Peces".

El edificio original es la iglesia de Villanueva de las Rozas, levantada a finales del siglo XIX como lugar de culto para la población de ese municipio. Sin embargo, la construcción del embalse del Ebro (que progresivamente sumergió pueblos y construcciones) cambió su destino.

Aunque la iglesia quedó anegada, su torre -por su altura- se mantuvo visible sobre el agua. Desde entonces, ese elegante campanario asoma en periodos de sequía, cuando el nivel del embalse baja lo suficiente.

Con la creación del pantano desaparecieron localidades como Medianedo, La Magdalena, Quintanilla o Las Rozas de Valdearroyo. Entre las estructuras también perdidas en el fondo del embalse se encuentra el puente de Noguerol, que unía ambas márgenes y que quedó sepultado junto con los pueblos cercanos.

Hoy en día el acceso a la torre es posible gracias a una pasarela de madera de unos 54 metros que conecta la orilla con el campanario.

Una vez dentro, los visitantes pueden subir por una escalera de caracol hasta lo más alto de la torre, desde donde se disfruta de una panorámica imponente del embalse, la península de La Lastra y los montes que rodean la zona.

No obstante, el acceso depende del nivel del agua: cuando el embalse está muy lleno, la pasarela puede quedar sumergida y el acceso resulta imposible.

El entorno que rodea esta torre ofrece múltiples atractivos. La zona es parte del humedal del Ebro, considerada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y refugio para aves acuáticas desde 1983.

También es posible practicar actividades acuáticas como kayak, vela, windsurf o pesca (con autorización), así como recorrer senderos que bordean el embalse.

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