Con la mochila
Descubre la curiosa relación entre Suiza y Navarra
Lo que une a ambos territorios no son los chocolates, ni las vacas, ni los relojes, ni soy yo… ¿Adivináis lo que es?


Publicado el 08/02/2024 a las 20:44
Bueno, bueno. Después de una retirada espiritual de unos meses, estoy de vuelta con mis (para nada) locas propuestas viajeras. Hace unos meses, estuve en Suiza y, después de guardar algunos de mis milloncitos en el banco y ponerme fina filipina a bombones, descubrí que este paraíso montañoso tiene un “estrecho” vínculo con Navarra. Cuando sepáis cuál es, vais a flipar. Os aseguro que buscaréis fecha para ir hasta allá.
Calmad vuestras ansias. No queráis saberlo todo ya. Que yo sé que, aunque os duela confesarlo, os gusta el salseo, así que empezaré a narrar cómo descubrí la curiosa relación entre Suiza y Navarra como si fuera Sophia Petrillo en ‘Las Chicas de oro’, que es como me siento últimamente (no preguntéis por qué: desconozco los motivos).


Atended. Rapperswil. Noviembre de 2023.
Por aquel entonces, yo era una joven, pelirroja, preciosa e inexperta guía turística en Suiza. Decenas de fans se agolpaban a las puertas del autobús para escuchar mis ingeniosísimas historias y anécdotas: que si Suiza se llama realmente Confederación Suiza, que si hay 26 cantones (que no cantaores), que si se hablan 4 idiomas, que si la gente es súper puntual como aquí servidora, que si ha sido escenario de varias películas de Bollywood, que si en Ginebra mataron a la princesa Sissi, que si yo había encontrado al amor de mi vida, pero me había dejado… Ya sabéis. Todas esas cosas normalicas que se suelen chismosear en un viaje para amenizar el trayecto.
Aquella mañana de noviembre nos tocaba hacer un crucero de dos horas por el lago Zurich, cuyas gélidas aguas proceden de los glaciares del macizo del Tödi. Mis pequeños polluelos, ávidos de aventuras y adrenalina, estaban caminando por la cubierta fingiendo en absurdos vídeos para Instagram que estaban a bordo del mismísimo Titanic. Yo, silenciosamente y con una cerveza entre mis manos, los miraba por la ventana y deseaba que chocásemos con un iceberg inexistente y nos hundiéramos para terminar con aquel sufrimiento ‘poser’.
Pero aquello no iba a pasar. Lástima. Así que decidí ponerme a investigar curiosidades sobre la ciudad a la que se dirigía el barco: Rapperswil. La pequeña villa, situada al suroeste del lago, tiene un castillo del siglo XIII; un casco histórico de quitarte el aliento y en el que, alrededor del siglo XIV, se lio parda contra los de Zurich; un cementerio con tumbas del siglo XIX; un zoológico donde podrían meter a más de uno… Y, de repente…
Chan, chan.


Resulta que Rapperswil cuenta con el puente de madera más largo de Suiza. Conecta esta localidad con la de Hurden y… ¡pertenece al Camino de Santiago! Sobre este mismo puentecico se erige la católica Heilig Hüsli (que no Muesli) que, por si no sois políglotas como yo, significa “Casa Sagrada”. Las primeras apariciones en los antiguos escritos nombraban la existencia de esta capilla de madera alrededor del siglo XV. Sin embargo, el edificio actual –y de piedra- data de 1551.
Y el dato más interesante de este pequeño templo es que, según narran algunos, en 1563, su última superiora, Katharine Scheuchzer, fue acusada de brujería (falsamente). Por tales fechorías, la mujer fue condenada a muerte, se la ató de pies y manos y, en un saco, la arrojaron al lago Obersee, a 40 kilómetros de la Heilig Hüsli. Claramente, el trasfondo de esta historia tiene mucha más miga, pero esa la dejamos para una noche de cerveceo.
Pero el resto… ¿qué m’estás container?, que dirían los ‘boomers’ como yo.


¡El Camino de Santiago en Suiza! ¡Con acusaciones de brujería y de todo! Sí, sí. Como os lo cuento. ¿Os imagináis a esos hombretones y mujeronas de preciosísimos cabellos rubios, pieles blancas con sus jarras de cerveza atravesando los montes, valles y lagos alpinos y llegando hasta Navarra? Yo no podía evitar imaginarme a una muchacha suiza llegando a Orreaga y diciéndole a la posadera: “Mira, buena moza, que vengo de Suiza y tengo los pies destrozados, ¿habría un hueco en tu lecho?”
Pues sucedió (aunque no de manera tan simpática), y hace 1000 años ya de aquello.


Hoy día esta ruta se conoce como Vía Jacobi y cruza el país de este a oeste. 645 kilómetros de recorrido en 33 etapas con algunos tramos que pasan por los Alpes. En el país suizo, la Vía Jacobi (Sendero Nacional número 4 ), que también se conoce como ‘Jakobsweg’ o ‘Schwabenweg’ y que tiene variaciones dependiendo de qué punto de origen se escoja, normalmente empieza por la localidad alemana de Constanza y termina en Ginebra, a escasos kilómetros de la frontera francesa.


Lo estaba flipando en colores. ¡Navarra estaba conectada espiritualmente con Suiza! ¡Ay, que mi ama no me quedaba tan lejos! ¡Que por la Vía Jacobi me podía mandar una tortilla de patatas o unas txistorrikas! Sin yo saberlo hasta entonces, la Comunidad foral estaba unida a aquella ciudad en la que estaba a punto de desembarcar con mis pollitos. Ay. (Suspiro) Mis pollitos, que seguían haciéndose fotos y vídeos de dudosa calidad, ajenos a toda aquel salseo de otrora. Intenté dar un trago a mi cerveza, pero ya no quedaba. Ay. (Suspiro otra vez) ¿Sería una señal de que todos estamos unidos de alguna manera? Ya mejor lo de las leyendas y filosofías lo dejamos para otro día, que nos ponemos ñoños.