Receta
Deléitate con esta receta con sabor a mar
Estos pimientos rellenos de centollo le dan una nueva intensidad a una receta clásica


Publicado el 03/10/2024 a las 05:00
Los pimientos del piquillo rellenos de centollo son una delicia que combina lo mejor de la tierra y el mar. Estos pequeños pimientos rojos, originarios de Navarra, se caracterizan por su color intenso y su textura suave, ideal para rellenarlos con un ingrediente tan sabroso como la carne de centollo. A continuación, te ofrecemos una receta que, además de deliciosa, es perfecta para una ocasión especial. Si buscas sorprender a tus invitados con un plato sofisticado y lleno de sabor, esta opción es ideal.
Los pimientos del piquillo son famosos por su proceso de asado y embotado. Este tratamiento les da un sabor ahumado único, y al ser conservados en salmuera, adquieren una textura tierna que los hace perfectos para rellenar. La receta que te presentamos usa la carne de centollo, un marisco delicado y lleno de sabor, que se integra perfectamente con el dulzor de los pimientos. El resultado es un plato que destaca por su equilibrio de sabores.
Ingredientes para cuatro personas:
- 12 pimientos del piquillo enteros
- Un centollo de 1.500 gramos aproximadamente
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta
- Harina
- Un huevo
- Un cuarto de litro de nata líquida
- El caldo de los pimientos
- Vino blanco seco
La preparación de esta receta no es complicada, pero sí requiere algo de tiempo y dedicación para obtener los mejores resultados. El primer paso es cocer el centollo en agua con sal durante unos 15 o 20 minutos, según su tamaño. Luego, se extrae toda la carne de las patas y el cuerpo, reservando el caparazón y sus jugos para la salsa. Este paso es crucial, ya que la carne del centollo es la protagonista del relleno de los pimientos.
El siguiente paso consiste en preparar el relleno. Se fríe media cebolla rallada en aceite hasta que esté dorada. A esta base se le añade la carne del centollo, una cucharada de harina y un poco de leche, lo que ayudará a ligar la mezcla y darle una textura suave. Luego se dejan enfriar los pimientos antes de rellenarlos con esta mezcla. Una vez rellenos, se rebozan en harina y huevo, y se fríen hasta que estén dorados. Este proceso le da a los pimientos una capa crujiente y un contraste de texturas que eleva el plato.
El toque final es la salsa cremosa que acompaña a los pimientos. Se aprovecha el mismo aceite en el que se frieron los pimientos para dorar la cebolla restante. A esta base se le añade el caldo de los pimientos, el jugo del caparazón del centollo, un poco de vino blanco seco y la nata líquida. Esta mezcla se deja hervir hasta que la salsa espese y se concentren los sabores. Una vez lista, se vierte sobre los pimientos y se deja que todo hierva junto por unos minutos para que los sabores se integren.
Puedes experimentar con otros mariscos, como el buey de mar o las gambas, si no tienes acceso a centollo. También puedes acompañar este plato con un buen vino blanco seco, que resalte los sabores del marisco y de la salsa cremosa. Además, si prefieres una versión más ligera, puedes evitar el rebozado y simplemente hornear los pimientos ya rellenos, cubiertos con la salsa, para una opción más saludable.