Tres recetas con sobrasada

Lleva carne de cerdo, sal, pimentón y pimienta negra, una pasta maravillosa con miles de años de historia detrás.

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Imagen de la trenza de sobrasadaSara Nahum
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Sara Nahum

Actualizado el 16/12/2020 a las 08:30

El niño Jesús era judío. Por eso mi padre se pone malo cuando ve en los belenes pastores que le llevan cerdos como regalo. “¡No puede comer carne de cerdo!” grita indignado delante del belén de mi abuela absolutamente todos los años desde que tengo uso de razón. Pero ahí sigue el pastor, aguantando estoicamente las reprimendas históricas y los fallos de guion. Siguen estando la mula y el buey por mucho que Benedicto XVI dijera que no se correspondían con la realidad, cómo no va a seguir el pastor del cerdo... A mi abuela no le cambia su belén ni el Papa. No sé cómo mi padre sigue teniendo esperanzas. El caso es que Benedicto se retiró de su papel de Sumo Pontífice pero siguió estudiando todo el tema éste del nacimiento de Jesús intentando recrear el ambientillo exacto que había cuando nació el Niño Dios. ¿Y qué encontró? Papá, espero que estés sentado cuando leas esto. ¡Cerdos! Jesús nació rodeado de cerdos. Madre del amor hermoso, qué giro de guion. “En el portal de Belén sí que hubo animales. No había un buey y una mula, sino un buey y un cerdo”, ha dicho Benedicto muy digno tras analizar un escrito antiguo que ha rebatido su anterior argumentación. Papá, ¿estás bien? Tranquilo, que te explico. Durante esa época el Imperio Romano dominaba esas tierras y en uno de esos mil escritos que ha estado leyendo Ratzinger ha descubierto que el portal (cuadra y pocilga) en el que nació Jesús, era propiedad de un romano que suministraba carne de cerdo, jamón y embutidos, entre otros (bien de sobrasada como la de hoy, seguro) a las autoridades romanas. Como para los judíos estaba prohibido comer esta carne la producción se llevaba a las afueras de la ciudad, justo donde nació el pequeño, en el extrarradio. ¡Igual ese pastor de casa de la abuela es el dueño del garito y le hemos colocado mal todos estos años! Dios mío (nunca mejor dicho), lo que no nos depare este 2020... Venga no, que  la historia me está gustando demasiado y resulta que fue una inocentada de una empresa alimentaria que no voy a nombrar. Uno, porque no pagan y dos porque me ha dado mucha pena descubrir que no era verdad. Papá, puedes descansar tranquilo. Este año nos cargamos a ese pastor. Es una promesa. 

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