OFRECIDO PORmesón las torres

Gastronomía

La historia del restaurante que convirtió las migas de pastor en un símbolo de Navarra

La familia Ibáñez, ahora con la tercera generación al frente del negocio, fue quien contribuyó decisivamente a popularizar el plato fuera del entorno rural. Una historia de la que, con los años, se han hecho eco numerosos medios de comunicación

Juli Valencia preparando aquellas primeras migas que hicieron famoso al Mesón Las Torres
AmpliarAmpliar
Juli Valencia preparando aquellas primeras migas que hicieron famoso al Mesón Las Torres
Juli Valencia preparando aquellas primeras migas que hicieron famoso al Mesón Las Torres

CerrarCerrar

Publicado el 01/06/2026 a las 05:00

A los pies de la iglesia-fortaleza de Santa María, entre calles empedradas y balcones de piedra, hay un restaurante que forma parte de la historia reciente de Ujué casi tanto como el propio paisaje medieval del pueblo. Mesón Las Torres no nació como un restaurante gastronómico ni como un negocio pensado para atraer turistas. “Nació del campo, del pastoreo y de una forma de vida ligada a la montaña navarra”. 

Su historia comienza en 1967, cuando Hipólito Ibáñez y Juli Valencia abrieron el primer restaurante de Ujué. En aquella época, el pueblo estaba muy lejos de convertirse en destino turístico. La vida seguía marcada por el trabajo rural, la ganadería y el aislamiento de una localidad situada en uno de los puntos más elevados de Navarra. Hipólito era pastor. Y esa realidad acabaría definiendo por completo la identidad del restaurante.

Tradición, memoria y autenticidad

La cocina que comenzó a servirse en aquel pequeño local “pegado al castillo” era la cocina que conocían desde siempre: migas, cordero, platos de caza y recetas contundentes pensadas para resistir jornadas enteras en el monte. No había estrategia gastronómica ni sofisticación culinaria. Había tradición, memoria y autenticidad. Con el paso de los años, aquella cocina humilde terminaría convirtiéndose en una referencia gastronómica para generaciones enteras de navarros y visitantes.

Las famosas “migas de Ujué”, hoy inseparables del nombre del pueblo, no nacieron como un plato de restaurante. Eran comida de pastores elaborada con pan duro, ajo, grasa y paciencia. Una receta de aprovechamiento que permitía alimentarse con pocos recursos durante las largas jornadas de trabajo en el campo. 

La familia Ibáñez fue quien contribuyó decisivamente a popularizar el plato fuera del entorno rural. Lo que durante décadas había sido una comida cotidiana y humilde pasó a ocupar las mesas de viajeros, excursionistas y turistas hasta convertirse prácticamente en un símbolo gastronómico navarro.

El reconocimiento llegó también desde las instituciones. En 1999, el Ayuntamiento de Ujué rindió homenaje a la familia Ibáñez por haber dado “categoría y fama” a las migas, reconociendo públicamente su papel en la difusión de uno de los platos más representativos de la cocina popular navarra.

Los hijos de Juli Valencia e Hipólito Ibáñez,  Ismael y Ana, que recogieron el testigo del Mesón las Torres durante décadas y asentaron su fama internacional
AmpliarAmpliar
Los hijos de Juli Valencia e Hipólito Ibáñez, Ismael y Ana, que recogieron el testigo del Mesón las Torres durante décadas y asentaron su fama internacional
Los hijos de Juli Valencia e Hipólito Ibáñez,  Ismael y Ana, que recogieron el testigo del Mesón las Torres durante décadas y asentaron su fama internacional

CerrarCerrar

Un nuevo local con vistas

A medida que el restaurante ganaba fama, también fue creciendo físicamente. El establecimiento original se quedó pequeño y con la idea de mantener los dos locales, en 1995 la familia decidió ampliar el negocio en el edificio actual, situado junto a la iglesia-fortaleza de Santa María.

Allí levantaron los grandes comedores panorámicos desde los que puede contemplarse buena parte del paisaje navarro. Con el tiempo, esas vistas terminaron convirtiéndose en otro de los grandes atractivos del restaurante. Comer migas o cordero frente al horizonte abierto de la Zona Media navarra pasó a formar parte de la experiencia del lugar. Hoy siguen activos los dos. El primero lo abren solo en Semana Santa y los fines de semana que hay romerías. 

Durante décadas, el negocio estuvo liderado por los hermanos Ismael y Ana Ibáñez, hijos de los fundadores. Ismael ha contado en varias entrevistas que prácticamente creció detrás de la barra y ayudando en cocina desde niño. Como ocurría en muchos negocios familiares de la época, la vida y el restaurante formaban parte de una misma rutina. El Mesón Las Torres no solo era un restaurante: era también la casa, el trabajo y el centro de la vida familiar.

La imagen que demuestra que siempre fue un negocio familiar. El bisabuelo de Markos e Iñigo Ibáñez (que son la tercera generación en encargarse del Mesón), cortando pan para migas
AmpliarAmpliar
La imagen que demuestra que siempre fue un negocio familiar. Clemente Valencia, padre de Juli y bisabuelo de Markos e Iñigo Ibáñez (la tercera generación), cortando pan para migas
La imagen que demuestra que siempre fue un negocio familiar. El bisabuelo de Markos e Iñigo Ibáñez (que son la tercera generación en encargarse del Mesón), cortando pan para migas

CerrarCerrar

Con el paso del tiempo, el establecimiento se convirtió además en una parada casi obligatoria para miles de personas que visitaban Ujué. Excursionistas, motoristas, turistas, peregrinos y viajeros de toda España comenzaron a llenar los comedores atraídos por la fama de las migas y por una cocina que seguía manteniendo un fuerte vínculo con la tradición. 

También empezaron a llegar las cámaras.

A lo largo de los años, el restaurante ha aparecido en distintos programas de televisión y reportajes gastronómicos. TVE realizó grabaciones para Comando Actualidad, ETB2 les dedicó espacios en programas como 'De lo bueno lo mejor' y numerosos formatos navarros centrados en la gastronomía tradicional pasaron por sus cocinas.

La repercusión llegó incluso fuera de España. Una televisión coreana realizó también un reportaje sobre el Mesón Las Torres y la gastronomía de Ujué, atraída por la singularidad de las migas y por la historia de un restaurante profundamente ligado a la cultura pastoril navarra. 

Pese a la popularidad alcanzada durante décadas y a la cantidad de visitantes conocidos que han pasado por sus mesas, la familia nunca quiso transformar el negocio en un restaurante moderno desligado de sus raíces. El mesón mantuvo siempre un carácter familiar y tradicional, alejado de la alta cocina o de las tendencias gastronómicas pasajeras. 

Sin embargo, después de más de medio siglo de actividad, llegó un momento de incertidumbre.

"Se traspasa el Mesón” 

En 2022, el restaurante se puso oficialmente en venta ante la posibilidad de que no existiera relevo generacional. Ismael Ibáñez reconocía entonces el enorme desgaste que supone mantener un negocio hostelero durante tantos años. “Este negocio quema mucho”, decía en entrevistas publicadas entonces.

La noticia tuvo una enorme repercusión en Navarra. Para mucha gente, el posible cierre del Mesón Las Torres suponía la desaparición de uno de esos lugares históricos que ya forman parte de la identidad emocional de un territorio. 

Pero finalmente sí hubo continuidad.

Los nietos de los fundadores, Iñigo y Markos Ibáñez junto con su padre Ismael
AmpliarAmpliar
Los nietos de los fundadores, Iñigo y Markos Ibáñez junto con su padre Ismael
Los nietos de los fundadores, Iñigo y Markos Ibáñez junto con su padre Ismael

CerrarCerrar

Los nietos de los fundadores, Markos e Íñigo Ibáñez, decidieron asumir las riendas del restaurante y convertirse en la tercera generación al frente del negocio familiar. Ambos habían crecido entre fogones, aprendiendo desde pequeños la elaboración de las migas y la cocina tradicional viendo trabajar a sus padres y abuelos. 

El relevo garantizaba no solo la continuidad del restaurante, sino también la supervivencia de una manera concreta de entender la cocina popular navarra: sin artificios, ligada al producto, a la memoria familiar y a la tradición pastoril de Ujué.

Y quizá ahí reside el verdadero valor del Mesón Las Torres. 

Porque más allá de las vistas, de la fama o de los reportajes de televisión, su historia explica también la transformación de un pueblo y de toda una cultura gastronómica. La historia de cómo una comida humilde de pastores terminó convirtiéndose en uno de los símbolos culinarios más reconocibles de Navarra.

Etiquetas:

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora