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Gastronomía

El Pollo Paulino: cuando el pollo asado es el verdadero protagonista

Un asador especializado en comida para llevar que, con sus dos locales, ha convertido el pollo asado en una referencia diaria para muchas familias de Pamplona

En El Pollo Paulino, cada pollo se asa lentamente para garantizar una cocción uniforme y un sabor constante
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En El Pollo Paulino, cada pollo se asa lentamente para garantizar una cocción uniforme y un sabor constante
En El Pollo Paulino, cada pollo se asa lentamente para garantizar una cocción uniforme y un sabor constante

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Actualizado el 21/01/2026 a las 11:49

En Pamplona, hablar de pollo asado es hablar de El Pollo Paulino. Y más ahora que acaban de inaugurar un nuevo local en Lezkairu. Este asador especializado en comida para llevar ha sabido convertir un plato sencillo en una auténtica seña de identidad, apostando por la calidad del producto, una elaboración cuidada y un servicio pensado para el día a día de sus clientes.

El eje del negocio es claro: pollo asado tradicional, jugoso por dentro, dorado por fuera y acompañado de una salsa que muchos clientes ya consideran imprescindible. Cada pollo se asa lentamente para garantizar una cocción uniforme y un sabor constante. “El pollo es nuestro fuerte y donde más hemos afinado el proceso”, explica Javier Aristu, uno de los propietarios. “Aquí no hay atajos: tiempo, control y hacerlo todos los días igual de bien”.

Los pollos, de tamaño generoso, están pensados para compartir y se han convertido en una solución habitual para comidas familiares, fines de semana o reuniones improvisadas. El servicio está enfocado principalmente a comida para llevar, aunque también ofrecen reparto a domicilio, adaptándose a los nuevos hábitos de consumo sin perder el carácter tradicional del asador de barrio. Actualmente, El Pollo Paulino cuenta con dos locales en Pamplona: el original, ubicado en la calle Paulino Caballero, 18, y un segundo establecimiento en el barrio de Lezkairu, en el número 11 de la calle Doctora Ariz, desde donde mantienen la misma elaboración diaria y el mismo cuidado en cada pollo asado.

Los pollos, de tamaño generoso, están pensados para compartir y se han convertido en una solución habitual para comidas familiares, fines de semana o reuniones improvisadas
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Los pollos, de tamaño generoso, están pensados para compartir y se han convertido en una solución habitual para comidas familiares, fines de semana o reuniones improvisadas
Los pollos, de tamaño generoso, están pensados para compartir y se han convertido en una solución habitual para comidas familiares, fines de semana o reuniones improvisadas

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La importancia de los acompañamientos 

Pero el pollo no llega solo. En El Pollo Paulino se cuidan especialmente los acompañamientos, fundamentales para completar la experiencia: patatas panadera, ensaladilla rusa, pimientos y una selección de croquetas caseras que complementan al asado sin restarle protagonismo. “El pollo asado lo tenemos muy logrado, y ahora estamos potenciando productos que lo acompañen bien, como las croquetas”, señala Aristu.

El servicio es otro de los pilares del negocio. El ritmo de trabajo es constante y exigente, especialmente los fines de semana, cuando el consumo de pollo asado se dispara. “Esto es un trabajo diario, desde primera hora de la mañana preparando todo para que el pollo salga perfecto al mediodía”, explica Pablo Orcoyen, copropietario del local. De manera puntual, y solo en casos concretos como comidas populares o encargos para grupos grandes, el asador puede abrir fuera de su horario habitual para atender este tipo de pedidos especiales.

Esa combinación de producto fiable, rapidez y trato cercano ha generado una clientela fiel que repite semana tras semana. El objetivo no es reinventar el pollo asado, sino hacerlo bien siempre. “La gente viene buscando exactamente eso: saber que el pollo va a estar bueno, jugoso y recién hecho”, añade Orcoyen.

El éxito del modelo ha llevado a El Pollo Paulino a plantear su expansión, con la apertura de un segundo local en Pamplona. Una decisión basada, según sus dueños, en la demanda y en la buena respuesta a su forma de trabajar: especialización, sencillez y foco absoluto en el producto principal.

Hoy, El Pollo Paulino demuestra que un plato tan tradicional como el pollo asado sigue teniendo un enorme recorrido cuando se trata con respeto y constancia. En una ciudad con mucha oferta gastronómica, han sabido hacerse un hueco apostando por lo esencial: un buen pollo, bien asado y listo para disfrutar.

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