x
Activar Notificaciones

Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Recetas con historia

La sopa de almendras que sabe a Navidad

“Tiene un aroma y un sabor antiguo muy bueno”, asegura Miguel Tabar sobre esta receta que aprendió a hacer de su madre y ésta de la suya. Esta sopa de almendras que no faltaba en su casa de Lodosa en Navidad es la receta con historia de hoy

La sopa de almendras de Miguel Tabar Rodríguez
La sopa de almendras de Miguel Tabar Rodríguez

“Tiene un aroma y un sabor antiguo muy bueno”, asegura Miguel Tabar sobre esta receta que aprendió a hacer de su madre y ésta de la suya. Esta sopa de almendras que no faltaba en su casa de Lodosa en Navidad es la receta con historia de hoy

David García
Miguel Tabar Rodríguez posa junto a la sopa de almendras recién preparada en la cocina de su casa de Zizur Mayor.

Miguel Tabar Rodríguez posa junto a la sopa de almendras recién preparada en la cocina de su casa de Zizur Mayor.

Actualizada 19/03/2020 a las 11:55
A+ A-

No recuerda ninguna Navidad en Lodosa sin la sopa de almendras de su madre. Antes era la de su abuela. Y antes de ella, la de su bisabuela. Y así de generación en generación. En casa de Miguel Tabar Rodríguez (Pamplona, 1957) nunca falta este postre antes de los turrones. El año pasado su madre, Gloria Rodríguez, “ya mayor”, no pudo encargarse como hasta ahora de su preparación así que Miguel decidió tomarle el relevo. “ No nos vamos a quedar sin esta tradición tan entrañable y que tan buenos recuerdos me trae”, se dijo. Así que preguntó a su madre las cantidades y la forma de preparación y se lanzó. El resultado le dejó sorprendido hasta a él mismo. “Mi madre también dijo que estaba muy buena”, dice orgulloso. “Bueno, es que la receta es muy sencilla, ¿eh?”, añade modesto después.

 

“ES MÁS UN BIZCOCHO”

Se llama Sopa de almendras pero en realidad recuerda más a un bizcocho. “A mí madre le salía un poco más líquido, más deshecho”, reconoce Miguel. “Imagino que se llama así porque durante la preparación se le echa pan a la leche y a eso sí se le suele llamar “hacer sopas”, piensa en voz alta mientras cuece la leche con una rama de canela.

Su madre siempre decía que la receta venía de la montaña. Se refería a Tierra Estella. “En Lodosa la hace mucha gente, sobre todo mayores y sé que en algunas zonas de la Ribera también hay costumbre porque tengo una compañera de Santacara que me comentó emocionada que su madre y sus tías también la hacían. Y también en Navidad”, explica este profesor de la Escuela profesional María Inmaculada que se ha reducido la jornada al 25% para ir pensando poco a poco en la jubilación. “Soy bastante cocinillas y tener tanto tiempo me viene estupendamente para fomentar esta afición”, explica mientras va cortando el pan del día anterior en rebanadas. “Hago tarta de manzana, natillas... y también cosas saladas, ¿eh? no sólo repostería. Las pochas me salen muy buenas”, admite Tabar, que está casado y tiene dos hijos de 30 y 25 años.

Les enseñaré a hacer las sopas de almendras para que no se pierda la tradición, claro”, asegura mientras mezcla la almendra molida “la base principal de la receta” junto con la leche con aroma a canela y el azúcar.

 

LA RECETA HEREDADA

Su madre le dictó los ingredientes de memoria. “Es que antes, además de que hacían todo a ojo no apuntaban nada, lo tenían todo en la cabeza”, dice admirado. “Este año le volví a preguntar las cantidades, para que hiciera ejercicio mental, más que nada, y ya le costó más recordarlas”, dice con tristeza mientras recuerda las Navidades de su infancia con su madre cocinando para todos. “Este postre lo hacía exclusivamente en Navidad, teníamos que esperar un año para volver a degustarlo. “Y estos olores que hay ahora mismo en mi cocina, la leche con la canela, la almendra molida... me llevan directamente a esas reuniones en la cocina de Lodosa antes de las cenas familiares. Era una cocina económica, que llamaban, de leña. La comida allí olía y sabía diferente”, dice con la mente puesta en el pueblo de su infancia. “Es que las cocinas antes eran el centro de la vida, de hecho era allí donde estaba el hogar, el fuego, la palabra que da nombre a las casas. Ahora son más pequeñas y lo que se han ampliado son los salones y se ha perdido eso de estar viendo cocinar mientras charlas”, dice nostálgico metiendo la tartera de barro con el pan y la mezcla de leche y almendras al horno “cincuenta, cincuenta y cinco minutos”.

Eran estas sopas un postre humilde, perfectas para aprovechar el pan que había sobrado, la leche que estaba barata y las almendras que no eran tan caras como ahora “y además todo el mundo tenía almendros en el pueblo”. Un turrón tradicional navarro y casero que no faltaba en muchas casas en Nochebuena y Navidad. “La textura tiene que quedar cuajada, tipo bizcocho”, asegura mientras retira la tartera del horno con la ayuda de un trapo para no quemarse. “Recuerdo que un año se le cayó a mi madre al suelo y se rompió la cazuela, pero como es tan riquísima nos las comimos igual”, cuenta divertido. “¡Imagínate lo que nos gustaba!”. Fue a ella a la primera a quién llamó cuando le dijeron que querían contar su receta con historia en Diario de Navarra . “¡En menudo fregado te has metido!”, le dijo divertida. “A ver si ahora me van a llamar de Mastechef”, le contestó él entre carcajadas.

 

Tradición de San Blas en Lodosa

Miguel Tabar guarda con mucho cariño esta fotografía de cuando tenía tres años. La lleva en una funda de plástico junto con otra de la misma época. “Me la hicieron el día de San Blas” dice con seguridad. El rosco que lleva al cuello le da la pista. “En Lodosa, como en otros muchos pueblos y ciudades, había la costumbre de que se regalaban a los niños roscos para que los lleváramos a la iglesia del pueblo a bendecir”, recuerda con una sonrisa. “¡Tengo alguna foto en la que llevo incluso tres roscos!”. De hecho en Lodosa la festividad de San Blas tiene mucha tradición e incluso le dedican varios días de celebración. Es una de las pocas localidades de Navarra que mantiene una tradición que estuvo tan arraigada en el ámbito rural como es la bendición, además de dulces, de animales. Antiguamente se solía bendecir desde el balcón de la torre de la iglesia, pero hace varios años se cambió su emplazamiento al pórtico de la iglesia. Además, la imagen del santo recorre las calles del pueblo en procesión protegiendo a los lodosanos de la garganta.

La receta

 


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que necesitas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra