El hábito de pedir la comida sobrante del restaurante para llevar aumenta: este es el porcentaje de navarros que no lo hacen por vergüenza
La Asociación de Consumidores de Navarra Irache subraya que esta es una práctica en crecimiento, además de ser uno de los derechos del consumidor, ya que ha pagado por toda la comida servida, la consuma o no en el restaurante


Publicado el 26/08/2025 a las 05:00
Hace apenas unos años, pedir un envase para llevarse la comida sobrante del restaurante era poco habitual e incluso generaba cierta vergüenza. Sin embargo, la mentalidad ha cambiado: hoy en día, cada vez más personas reclaman su derecho a aprovechar lo que han pagado, impulsadas por la concienciación sobre el desperdicio alimentario, el ahorro económico y las nuevas normativas que obligan a los establecimientos a ofrecer envases adecuados. Este cambio de hábitos refleja una tendencia clara: consumir de forma más responsable y sostenible.
Según una reciente encuesta encargada por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache, el 59 % de los consumidores solicita en los restaurantes que les envuelvan la comida que no han consumido para llevársela a casa, cifra que ha aumentado 13 puntos respecto a hace cinco años.
Las mujeres lo hacen en mayor porcentaje (64 %) que los hombres (54 %). Además, son los grupos más jóvenes (menores de 30 años) y mayores de 65 quienes menos adoptan esta práctica, debido a que afirman sentir incomodidad o vergüenza al pedirlo
Irache subraya en su artículo que esta es una práctica en crecimiento, además de ser uno de los derechos del consumidor, ya que ha pagado por toda la comida servida, la consuma o no en el restaurante. De hecho los menús de los restaurantes ha aumentado en los últimos años, mejor si podemos aprovecharlos completamente.
Desde el punto de vista legal, los restaurantes están obligados a ofrecer envases adecuados para llevar la comida sobrante sin coste adicional, salvo en el caso de envases de un solo uso (que sí pueden cobrarse, pero deben informarlo claramente en carta o menú). Estos envases deben ser aptos para alimentos, preferentemente reutilizables o fácilmente reciclables. La normativa europea ha hecho desaparecer muchos envases que antes estaban permitidos.
Además, esta práctica presenta múltiples beneficios: por un lado, favorece la economía familiar, al optimizar el gasto en compra de alimentos; por otro, contribuye a un consumo más sostenible, reduciendo el despilfarro de comida y el impacto medioambiental.
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