Comercio
Cambios en Nutriscore en 2024: alimentos beneficiados y penalizados
Este semáforo alimenticio facilita conocer una valoración general de los productos procesados


Publicado el 21/12/2023 a las 11:20
Mirar la tabla nutricional de un producto es cada vez más habitual antes de incluirlo en nuestra cesta de la compra. Sin embargo, muchas veces desconocemos los valores que en ella se especifican y lo único que queremos es conocer una valoración general del producto. Ese es el objetivo con el que surgió NutriScore, un semáforo alimenticio que aparece en el envase de los productos procesados y que indica cómo de sanos o recomendables son.
Tras muchas críticas al sistema de evaluación utilizado, en 2021 se formó un primero comité científico de la autoridad francesa que tiene los derechos de NutriScore. Finalmente se ha decidido que el pescado azul, los quesos madurados, los productos integrales, los frutos secos y los aceites vegetales sean mejor valorados y, por el contrario, los productos azucarados y los platos preparados obtengan una peor puntuación.
CRÍTICAS A NUTRISCORE
El algoritmo utilizado por este sistema suma las cosas “malas” como la cantidad de calorías, azúcares o grasas saturadas y resta las “buenas” como el porcentaje de frutas y verduras o el aporte de fibras y proteínas. Como resultado se puede obtener desde una A (verde, recomendable) hasta una E (rojo, muy poco recomendable). A pesar de la aparente lógica de esta forma de funcionar, NutriScore ha recibido multitud de críticas por las notas “dudosas” de algunos productos. Ejemplo de ello son la Coca-Cola Zero, que durante mucho tiempo tuvo una A, los cereales de Chocapic, que tuvieron una B, o el aceite de oliva que tiene una D.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) explica estas clasificaciones avisando de que NutriScore solo es útil para comparar productos de la misma categoría. De esta forma, el aceite de oliva, aunque tiene una puntuación baja, tiene mejor nota que otros aceites vegetales. Del mismo modo, los cereales, las bebidas o las pizzas deben compararse entre sí y no con otros productos del supermercado. Además, advierte de que el índice de NutriScore no tiene en cuenta el consumo habitual ni la cantidad consumida del producto en cada ingesta.
Sin embargo, esos no son los únicos factores que influyen en el resultado. El mayor problema es que se trata de una valoración fácilmente manipulable. Las empresas conocen los criterios que se tienen en cuenta en la evaluación y tienden a añadir ingredientes “positivos” o reducir los “críticos” justo por debajo de un valor determinado para conseguir el resultado deseado sin apenas cambiar el alimento.
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