La parte del pollo que deberías comer si quieres un buen aporte de proteínas
El nutricionista Pablo Ojeda defiende el caldo casero elaborado con las carcasas y patas como fuente de colágeno, glicina y minerales esenciales


Publicado el 05/05/2026 a las 08:28
El nutricionista Pablo Ojeda ha destacado las propiedades nutricionales del pollo, que es una de las carnes más consumidas en España, pero muchas personas lo comen sin saber realmente todo lo que puede aportar a su salud.
"Es una fuente de proteína de alta calidad, fácil de digerir y muy útil para mantener masa muscular, mejorar la saciedad y apoyar el metabolismo. Además, dependiendo de la parte que utilices, también puede aportar nutrientes interesantes para el intestino, las articulaciones y el descanso", explica el experto en alimentación en una publicación que ha hecho en su perfil de Instagram.
A juicio de Ojeda, "el problema es que la mayoría de personas solo consume pechuga… y se pierde muchas de las partes más interesantes del pollo". Y pone de ejemplo las carcasas y patas del pollo, partes que habitualmente se descartan en los hogares españoles. Según el experto, estas porciones contienen colágeno, glicina, prolina y minerales que aportan beneficios para la salud intestinal, las articulaciones y la piel, especialmente en personas mayores de 40 años.
Mientras que la pechuga de pollo se consume habitualmente por su contenido en proteínas de alta calidad y bajo aporte calórico, las partes menos nobles del ave concentran nutrientes diferentes. Ojeda señala que estas partes olvidadas pueden resultar más interesantes desde el punto de vista nutricional que las piezas más demandadas, aunque recalca que se trata de comida real y no de suplementos.
En su publicación en redes sociales, Pablo Ojeda ha dado a conocer "7 cosas que casi nadie sabe sobre el pollo y que pueden cambiar la forma en la que lo cocinas y lo incluyes en tu alimentación":
- El pollo es rico en triptófano. Es un aminoácido que tu cuerpo usa para producir serotonina y melatonina. Ayuda a mejorar el estado de ánimo, el descanso y controla la ansiedad.
- El pollo es una de las proteínas más saciantes. Cuando lo comes reduce la grelina (hormona del hambre) y aumenta la GLP-1 y PYY (saciedad). Resultado: comes sin darte cuenta.
- La proteína del pollo tiene una digestibilidad del 90-95%. Esto significa que el cuerpo la absorbe y utiliza muy bien, más que muchas proteínas vegetales.
- El pollo aporta aminoácidos clave para mantener músculo. Esto es especialmente importante en menopausia, pérdida de peso, sarcopenia o envejecimiento. A más músculo, mejor metabolismo.
- Cuando haces caldo con carcasas o patas se liberan glicina, prolina y colágeno, que son beneficiosos para el intestino, las articulaciones y la inflamación.
- Cada parte del pollo aporta algo distinto:
- la pechuga, proteína muy magra
- el muslo es más jugoso y con más minerales
- y las carcasas y patas son ideales para hacer caldo por su colágeno. - El pollo es fácil de digerir y combina con todo: verduras, arroz, patatas, ensalada, caldos... Por eso es una base muy útil en la alimentación saludable.
BENEFICIOS DEL CALDO DE POLLO TRADICIONAL
El especialista en nutrición explica que el caldo de pollo elaborado con carcasa o patas libera nutrientes durante la cocción prolongada. "Cuando se prepara caldo de pollo con carcasa o patas, se liberan nutrientes como colágeno, glicina, prolina y minerales, asociados con beneficios para la salud intestinal, articulaciones, piel y recuperación", afirma Ojeda.
Esta preparación culinaria tradicional ha formado parte de la gastronomía española durante generaciones. El nutricionista la describe como un alimento reconfortante que resulta especialmente útil a partir de los 40 años, cuando pueden aparecer digestiones más lentas, dolores articulares, menor energía o procesos inflamatorios.
Según explica el experto, la pérdida de colágeno y el deterioro de la salud intestinal explican parte de estos síntomas asociados al envejecimiento. A diferencia de la pechuga, las patas del pollo concentran este componente estructural fundamental. "Cuando haces caldo se libera colágeno, glicina, prolina, minerales esenciales", detalla Ojeda.
El nutricionista considera que se trata de uno de los alimentos más terapéuticos y económicos disponibles. Frente a la tendencia actual de consumir suplementos, Pablo Ojeda reivindica el valor de las recetas tradicionales basadas en comida real, como el caldo de pollo casero elaborado con las partes habitualmente desechadas del ave.